#OpiniónGanadores y perdedores en movimiento

La diputada Elisa Carrió dota de sentido a su retiro de la política anunciando que renuncia a su banca de diputada a partir del 1º de marzo de 2020. No asistirá al discurso de apertura de sesiones ordinarias de Alberto Fernández.

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Ayer empezó el escrutinio definitivo que se realiza en sede nacional para la fórmula presidente-vice, en 24 provincias para diputados y en 8 para senadores. Según la ley debe insumir como máximo doce días. Es más que posible que la diferencia entre la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner aumente la ventaja respecto de Mauricio Macri-Pichetto. De hecho viene subiendo desde que StarMatic anunció la primera carga de datos, desbalanceada pues había menos porcentaje de la provincia de Buenos Aires.

El recuento podría reperfilar el reparto de algunas bancas en el Congreso. Si varían los porcentajes «la última banca» en provincias grandes podría cambiar de color en la Cámara Baja. Para el Senado ya se están afilando los fiscales partidarios de Entre Ríos. Juntos por el Cambio se quedó con los dos escaños por mayoría superando al Frente de Todos por 1902 votos de diferencia sobre 829.123 sufragios positivos. O sea el 0,23 por ciento del total. El conteo se hará a puertas cerradas y será a cara de perro.

Escalan las internas de Juntos por el Cambio (JpC) por ejemplo acusaciones filo públicas entre la gobernadora María Eugenia Vidal y el ala irredenta de la Casa Rosada. Ambos sectores coinciden en algo: el otro es el mariscal de la derrota.

Teoría del empate, Part I y II: Cuando Macri designó al senador Miguel Pichetto como compañero de fórmula la Vulgata de derecha afirmó que había empatado el efecto de la movida de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner promoviendo la candidatura a presidente de Alberto Fernández. «Alberto» comenzaba la reunificación del peronismo sumando gobernadores, intendentes, la CGT, las CTA, organizaciones sociales, el sector comandado por Sergio Massa. Pichetto -aseguraban sin ruborizarse ´opineitors´ afamados- contrapesaría esa convergencia. Parecía extraño porque Pichetto no cuenta con peso territorial ni adhesiones ni votos en su provincia. Pero las leyendas urbanas repetidas a veces consiguen distraer, engañar, lobotomizar transitoriamente.

La narrativa del empate rebrota cuando se analiza el veredicto electoral. El FT se impuso «por poquito» reza el nuevo mantra. La falacia trata de revitalizar la figura de Macri, lo consagra jefe de la oposición, un rol ignoto en la experiencia argentina. Antes que nada se usa como recurso para condicionar al presidente electo. Deberá consensuar todo, no conseguirá aprobar leyes.

Contradictorio planteo de un oficialismo que en sus días iniciáticos firmó un acuerdo ruinoso con los fondos buitre, devaluó el peso, suprimió retenciones, despanzurró mediante Decreto de Necesidad y Urgencia la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En otro terreno, la pata judicial del macrismo encarceló sin que mediara condena a Milagro Sala y en contadas semanas lanzó la doctrina Irurzun. Fue por todo, sin usar esa frase.

Remembranzas: En el año 2003, luego de ganar las elecciones y antes de asumir la presidencia, Néstor Kirchner soportó presiones memorables. Una nota editorial de José Claudio Escribano en el diario «La Nación» lo catequizaba con «Postulados básicos» para su gestión. En otro artículo amenazó: si los desacataba sería eyectado de la Casa Rosada. Escribano pidió un encuentro a Kirchner, este lo concedió pero fijando un espacio no institucional: el estudio de un abogado que integraría su Gabinete.

El Jefe de Ejército Ricardo Brinzoni reclamó otro cónclave en aras de conseguir impunidad para los represores del terrorismo de estado. El ex presidente Eduardo Duhalde actuó como intermediario de ese potencial encuentro. En ese caso Kirchner eligió no estar aunque comidió al mismo abogado para recibir a Brinzoni en su bufete.

Usted ya lo sabe, Kirchner no se sometió al pressing. Y ese letrado era y es Alberto Fernández quien conoce desde años cómo se quiere condicionar a un presidente. Hoy en día con otros formatos y en carne propia.

Usted es el culpable: Desde el 11 de agosto hasta el domingo pasado a Fernández se lo culpó de cualquier trepada del dólar, de todo desliz del gobierno. Un guiño, un tuit publicado años atrás, una discusión con un periodista agresivo… cualquier gesto ponía en riesgo la gobernabilidad. La templanza del candidato y la contención de sindicatos y organizaciones sociales contrapesaron la artillería verbal del oficialismo.

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