#IdearioFraternidad en la diversidad

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El escenario ya está pronto hace rato, los actores han ido saliendo a escena, también desde hace un buen rato; la obra se estrena en octubre con una previa en junio.

El título de la misma es: «Elecciones Uruguayas», esas que ya están lanzadas y que se presumen de una virulencia inusitada. A la catarata de mensajes falsos o deformados en contra del gobierno, se sumaron voces compañeras que hicieron sentir su parecer sobre la gestión de Bonomi, que rápidamente fueron endosadas a la desesperada opinión opositora contraria al ministro desde que asumió en la cartera. Pero hay algo que no tomaron en cuenta, algo que nos diferencia y es que -aún en la crítica- la unidad no se negocia, porque en el Frente Amplio prima la fraternidad en la diversidad…

Fuego amigo

A Bonomi le criticaron la gestión desde el inicio, a poco de comenzada -acuerdo multipartidario mediante- se desmarcaron dando comienzo a un periplo que lo llevó a ser uno de los ministros más interpelados de esta Secretaría de Estado, y, a las 9 interpelaciones a que fue expuesto, se le sumaron otra cantidad importante de citaciones a comisiones y pedidos de censura como el que se solicita por estas horas.

Nunca reconocieron (ni lo harán) el profundo proceso de transformación al que sometió a una cartera signada por la desidia y el abandono estructural durante décadas. Es cierto que se le asignó el mayor presupuesto de toda la historia, pero también es cierto que el mismo se ejecutó casi en su totalidad (superando el 97% de ejecución, en una cartera que históricamente no llegaba al 50%). Y también es cierto que aquel «magro» presupuesto, tampoco se lo ejecutaba, demostrando la incapacidad de sus gestiones.

Cada peso asignado a la administración Bonomi se gastó para dignificar la carrera policial -denigrada por décadas- y dotar a la Policía Nacional de mejor salario, armamento y tecnologías que le permitieran estar a la altura de las mejores policías de la región y del mundo.

¿Que aún falta mucho para serlo?, sin dudas, pero el camino está trazado y hoy tenemos otra Policía radicalmente distinta a la que se recibió en el 2010 y eso, es indiscutible.

Son pocos los que reconocen su gestión y cuando lo hacen se cuidan muy bien de hacerlo «off the récord»; como alguien (que hoy es muy crítico y se postula como candidato de su partido), que supo confesarle a un periodista que no hubo ningún ministro del Interior mejor que Bonomi pero que eso se lo decía con micrófono y cámara apagados. Eso se llama mezquindad; lejos, bien lejos de los planteos de Políticas de Estado que se manejaron entonces.

Prestigiosos compañeros respondieron recientemente sobre la continuidad de Bonomi al frente de la cartera, y lo hicieron destacando también su capacidad de gestión y el tremendo contexto regional que vive nuestro país, pero claro, lo que rendía a los interrogadores de turno no fueron precisamente esos conceptos sino lo relativo a su continuidad en la cartera, allí tenían el titular servido en bandeja.

Bonomi no es cualquier ministro del Interior, «es el mejor» para algún periodista que si de algo sabe y mucho, es de seguridad. Bonomi es un ministro que recibió amenazas que llegan a miembros de su familia sin que ello menoscabara nunca su compromiso en la gestión, enfrentando al crimen organizado en todas las formas posibles con importantes resultados que se vienen logrando últimamente ante el mutismo opositor, que nada dice al respecto.

No parece justo criticar al artífice de la nueva Policía, justo cuando se echó a andar una aceitada coordinación interinstitucional propiciada por nuevos instrumentos legales como el Código de Procedimiento Penal (con la figura principal de los fiscales liderando la investigación), con resultados por demás elocuentes. Lejos en el tiempo quedaron los mal llamados «megaoperativos» inspirados en la actuación conjunta con otros actores que no se pudo concretar nunca…hasta hoy.

En aquel momento, lo que debían ser desembarcos institucionales en los que el Estado llegaría a los lugares donde el crimen organizado se había instalado en «un proceso de feudalización» que advertía Bonomi junto a la falta de «una percepción compartida de la amenaza» que repetía el extinto Julio Guarteche, terminaban en meras acciones policiales con escasos resultados. Incursiones que se agotaban el mismo día de la acción concreta sin que el Estado acompañara un proceso de construcción de ciudadanía afectada por la acción criminal.

Hoy vivimos otra etapa, superadas aquellas ausencias; hay coordinación efectiva que permite restablecer el principio de autoridad puesto en duda en algunos barrios donde existían grupos criminales que oficiaban de dueños de una zona y de la vida de los vecinos.

Es un período de reconstrucción de ciudadanía y convivencia, con la activa participación de todo el Estado como garante y donde el rol de la Nueva Policía (esa que debemos a Bonomi y su gestión) juegan un papel fundamental.

Entonces, aparecen episodios que hacen ruido e involucran a la cartera -que siempre está en el ojo del huracán- a los que se suman voces compañeras que son de recibo aunque no se comparta el método, la oportunidad o la vía por la que se transmite.

«Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera» es una regla para nuestra fuerza política, es la fraternidad en la diversidad, esa que nos ha permitido llegar a sumar tres períodos electorales y construir una verdadera y genuina alternativa de gobierno para el Uruguay

La unidad, es una premisa de nuestro Frente Amplio, y la unidad se construye con fraternidad sincera, criticando constructivamente y escuchando al compañero aún en la discordia porque, se sabe, la diversidad de opiniones no impide que sigamos siendo compañeros…

el hombre reclamaba unidad,
el perro, un reconocimiento…

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