Federico Guerra: «Quienes nos gobiernan desconocen absolutamente nuestro sector, su funcionamiento y sus necesidades»

En el marco de «Entrevistas en tiempos de la Covid-19», este actor, dueño de dos componentes importantes, fuerza y sensibilidad, nos habla de cómo la viene llevando con la pandemia.

Dueño de una versatilidad poco común y recursos que sabe utilizar en los momentos y situaciones adecuadas. Dramaturgo de brillante estilo, filoso, agudo, rebusca en el interior del ser humano, entra en sus zonas oscuras, en ocasiones sórdidas.

En el año 2010 fue invitado por la Comedia Nacional para actuar en la obra «Roberto Zuco» de Bernard Marie Koltés bajo la dirección de Alfredo Goldstein. En 2011 estrena «Snorkel», su primera obra teatral, que marca el inicio de su carrera como dramaturgo.

Gana el Premio Florencio Categoría Revelación, año 2011 (actor y autor de Snorkel).

Luego escribirá «Odio oírlos comer» y «Cretinos solemnes».

Integra el elenco estable del Teatro El Galpón, y actuó en varias obras: «Romeo y Julieta» de W. Shakespeare, «Niño enterrado», de Sam Sheppard, «La felicidad», de Javier Daulte, «15.361», de Lautaro Vilo, «La palabra progreso en boca de mi madre sonaba tremendamente falsa», de Matei Visniec; «Incendios», de W. Mouawad; y «Querida Elena», de L. Razumovskaya, entre otras.

En 2012 viajó a New York becado por la Fundación Teatro Solís para participar del Laboratorio de Dirección que realiza el Lincoln Center Theater.

Recibió el Premio Morosoli año 2012 por su destacada actividad en el Teatro Nacional. En cine trabajó en «Los modernos» y «Tan frágil como un segundo». Director junto a Fernando Amaral de «La Cretina», sala teatral y lugar de encuentro para degustar y conocer las propuestas gastronómicas que allí se ofrecen. Hoy responde nuestras preguntas Federico Guerra.

El 13 de marzo, hace ya cuatro meses, se cerraron las puertas de los teatros debido a la crisis sanitaria. Tú que tienes junto a Fernando Amaral la sala teatral y el espacio llamado «La Cretina», ¿cómo viviste ese momento?

Recuerdo que ese viernes de noche estaba en La Cretina. Anunciaron los primeros casos de Covid-19 en Uruguay y esa misma noche se bajaron la mitad de las reservas. Al otro día fue muy poca gente y el rumor era que todo iba a tener que cerrar a la brevedad. Me costó caer y prácticamente tuvieron que convencerme para cerrar las puertas. Luego pensé que iba a durar un par de semanas, quizás un mes.

Nunca imaginé el impacto que terminó teniendo la pandemia. La Cretina, al no funcionar únicamente como una sala teatral, pudo apoyarse mucho en sus otras patas, como la gastronomía. Subsistimos sumando delivery y tickets colaboración, la gente por suerte nos apoyó mucho. Finalmente decidimos abrir, junto a otros pubs de la zona, y ahora ya estamos volviendo con la música en vivo que es lo que está permitido en un formato muy limitado y con distanciamientos que lo vuelven un puzzle bastante complejo, pero por suerte nuestra casa es grande y eso nos facilita la supervivencia en este momento. En cuanto al teatro, pieza fundamental de nuestro proyecto, aún no tenemos noticias y estamos a la espera al igual que el resto del colectivo.

Se puede decir que marzo es el mes que comienza a arrancar la temporada, ¿qué proyecto te quedó sin poder llevar adelante?

Nos quedó una inmensa agenda de espectáculos detenida. Después de un primer año de mucho trabajo y posicionamiento, recién este año íbamos a comenzar con otra solidez y mayor experiencia el proyecto. Al haber ganado mayor visibilidad, este año muchísimos artistas nos habían acercado sus propuestas. El primer semestre estaba todo confirmado, con espectáculos, exposiciones, presentaciones de libros y toques prácticamente todos los días de la semana.

Estábamos trabajando en el segundo semestre cuando pasó todo esto, por lo cual, el proyecto que no pude llevar adelante (o no pudimos, mejor dicho) es el de La Cretina. Un lugar que, como tantos, vive del encuentro, de la cercanía, de los espectáculos. Ahora estamos en una paulatina reactivación.

Tener una sala, un espacio, implica gastos fijos, ¿qué mecanismos «inventaron para sobrevivir a esta crisis?

Como te comentaba anteriormente, lo que hizo posible la supervivencia de nuestro lugar fue el volcar todo el peso de la casa en las otras áreas. Implementamos el delivery (que no teníamos y que dejamos de tener al volver a abrir) para generar ingresos básicos mientras permanecimos cerrados e intentamos generar contenidos a través de «lives» para mantenernos en contacto con la gente. También vendimos tickets que eran como «tragos del futuro», y bueno, el futuro llegó y ahora por suerte la gente los está utilizando. A estas medidas se sumaron rebajas en el alquiler y medidas de ahorro y contención.

A su vez, considerándonos más afortunados que muchos otros, tomamos medidas para colaborar con el resto de nuestros colegas artistas y técnicos, ofreciendo a diario porciones de pizza y refrescos sin costo, que era lo que estaba a nuestro alcance. Luego redoblamos el esfuerzo y sumamos una olla popular, que la seguimos teniendo, donde se cocina y se entregan más de 120 viandas cada lunes.

Durante este «confinamiento», cuéntanos en que estuviste trabajando, desde tu lugar de creador y dramaturgo.

Pude terminar de escribir «Jirafas & Gorriones», así que contento de haber podido hacer algo productivo durante el encierro. Ahora ya estamos ensayando con un equipo increíble y pensando en estrenarla en La Cretina, con la sala reformada, alrededor de marzo.

Esta es sin dudas una de las crisis más profundas atravesadas por el Teatro Independiente, ¿consideras que de esta situación el teatro sale más unido y fortalecido?

Me gustaría contestar que sí, pero no lo creo. De esta situación el Teatro Independiente sale evidentemente muy golpeado y debilitado a nivel económico. Por supuesto que las crisis pueden ser (y deberían ser) un marco efervescente para la creación y eso espero que suceda. Más que nunca las artes escénicas deben demostrar por qué es tan necesario que existan escenarios.

Sin dudas el ambiente teatral es solidario y su calidez humana y espíritu de lucha le ha permitido salir a flote innumerables veces, sin embargo, considero que no se puede decir que todo el movimiento teatral está unido y luchando por lo mismo. Creo que hay muchos baches entre generaciones, muchos egos involucrados y poca alegría por los logros «ajenos». Esto nos debilita, esto desune.

Ley del Teatro, un tema importante sin dudas, ¿se votarán recursos, sí o no?

Deberían. Esta crisis evidenció la falta de recursos que tiene el sector.

«Desconocen el sector»

Al preguntársele cuál considera que es el factor fundamental para que aún no se abran los teatros, estando aprobado por el MSP el protocolo sanitario presentado por el Teatro El Galpón, Guerra dijo que «no lo tengo muy claro. Sin dudas quienes nos gobiernan actualmente desconocen absolutamente nuestro sector, su funcionamiento y sus necesidades.

La poca afinidad y sensibilidad que muestran nuestros gobernantes para con las artes enlentece todo esto. Es uno de los sectores con menor capacidad de amortiguación ante una crisis como esta. Si vamos a tener que ser los últimos en abrir por el bien de la sanidad pública, evidentemente el apoyo a los artistas debería ser mucho mayor a 6.000 y pocos pesos mensuales. Se le está pidiendo a este sector un esfuerzo mayor, siendo de los más vulnerados.

Se tiene que implementar rápidamente una reactivación del sector que permita la reapertura de todas las salas».

1 comentario
  1. carmelo dice
    Se aprueba el protocolo presentado por El Galpón y a continuación el entrevistado dice que no lo tiene claro y después acusa al gobierno de desconcer las necesidades del sector. Poca coherencia. Debería emigrar para Brasil: Bolsonaro apoya la apertura de todo, con gran sensibilidad y tolerancia.

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