#IdearioEs de Lima o de limón

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De Lima o de limón, son ácidos y un tanto torpes dado que cada día se les nota más su sometimiento a los intereses estadounidenses luego de deliberar durante dieciséis meses la suerte de Venezuela. Por fortuna, la cancillería uruguaya actuó correctamente, aunque es difícil disculpar el pecado de apoyar a Almagro para capitanear la OEA (¿en verdad lo expulsaron del FA o lo siguen pensando?).

Otra cosa fue Andrés Manuel López Obrador, quien dio un giro 180° a lo actuado por su antecesor y se distanció del Grupo de Lima exhortando a sus componentes a no intervenir en Venezuela.

Lo inusitado, desvergonzado sería un término más apropiado, es que lo peor del subcontinente latinoamericano se rejunte a propósito de señalar con dedo flamígero a Nicolás Maduro. ¿Tendrán derecho? Empecemos revisando el caso del anfitrión, Martín Vizcarra, arribado al poder como vicepresidente dado que al titular lo hallaron sobornando a un congresista. Asimismo, su rival, Keiko Fujimori, está presa por sus ligas en el caso Odebrecht.

En la misma condición se halla su padre y varios ex presidentes, incluso, uno pidió asilo en la embajada uruguaya. De este modo, el gobierno peruano sí es ejemplo, pero de corrupción, fraudes electorales y descomposición social.

En cuanto a Macri, es un mandatario que desgobierna a Argentina fuera de cualquier lógica social y marco jurídico. Tiene la penosa marca del más rápido endeudamiento público, combinado con desocupación e inflación galopante, tanto así que ese país está al borde de la recesión. Mientras él, sus amigos, familiares y miembros del gabinete se enriquecen en un saqueo enardecido, usa la justicia para perseguir a los opositores convirtiendo los juzgados en secciones de Cambiemos.

El caso emblemático es el sufrido por Cristina Fernández de Kirchner, a quien se la acosa con cargos falsos, en tanto, le desvalijan sus propiedades. Es inverosímil que un presidente que ostenta una aceptación del 30% posea credibilidad suficiente para acusar a Maduro.

En cuanto al caso de Lenin Moreno, no es muy diferente. Llegó al poder gracias a los votos de Correa y una vez instalado en el Palacio de Cardonelet, le agradeció traicionándolo y hoy, lo persigue judicialmente urgido de callarlo.

De Bolsonaro podemos decir poco, apenas comienza a gobernar, solo mencionar que su triunfo se debió al encarcelamiento ilegal del virtual ganador Lula. Como premio al juez que inhumó la justicia (Sérgio Moro), lo nombro Ministro de Justicia y una vez alcanzado Planalto, su primera medida fue la reducción del salario mínimo que perciben 48 millones de brasileños. En fin, ¿qué importancia puede tener las consideraciones de un fascista? Lo peligroso son sus acciones; una de las primeras, permitir la explotación inmoderada del Amazonas.

Todos ellos, incluido Iván Duque, tienen algo en común, su insoslayable obediencia a los dictados de la Casa Blanca. Son pro-gringos, neoliberales y corruptos. Posición poco confiable en tanto modelos de democracia, máxime cuando -apendizados a la OEA- continúan en el intento infructuoso de destronar a Nicolás Maduro e imponer a un representante de la oligarquía; uno que, mientras atraca las arcas públicas, se atreva a reprivatizar el petróleo venezolano.

Si ese es el plan, deben apresurarse, ya que con Nancy Pelosi al frente del Congreso estadounidense las prioridades son otras, por ejemplo, restringirlas maniobras del gran embustero Trump. Es más, la agresión contra Venezuela bien puede tratarse de un nuevo distractor a semanas de que el fiscal Mueller concluya su investigación y, una vez blindado por el Congreso con mayoría demócrata, la haga pública provocando tremendas repercusiones en el Coloso del Norte.

Como antípoda de la nula empatía del presidente-empresario dedicado a mentir sin remordimiento al pueblo norteamericano, Nancy Pelosi, con sus 78 años bien llevados, sonriente, rodeada de niños (entre ellos sus nietos), tomó posesión al cargo de presidenta del Congreso dictando un discurso que refleja lo que su bancada defenderá en oposición al trumpismo, a saber, un hasta aquí al negacionismo del cambio climático, al racismo, a la persecución a la comunidad LGBT y sobre todo, que si bien su partido no persigue el impeachment, tampoco lo descarta.

En medio de un cierre del gobierno que afecta a 800 mil funcionarios propiciado por el inquilino de la Casa Blanca determinado a dejar su huella con un ignominioso muro entre EEUU y México, la tercera persona más poderosa del país parece marcar un linde preciso a un mandatario que desconcertó al mundo bajo el cobijo de los republicanos.

Lo surgido con el dominio demócrata en la Cámara baja, no es un cambio de políticas gubernamentales (sería imposible, el jefe del Ejecutivo es Trump), sino la clarificación inequívoca de que mucho de lo realizado (y omitido) en la presente administración será enmendado si ganan las elecciones el año próximo.

Hace pocos días Donald Trump habló a la Nación en horario estelar procurando convencer a la ciudadanía de que se necesita construir la mentada valla debido a un problema de seguridad nacional, a lo que Pelosi respondió al proviso, calificando el mensaje de información falsa externada por un gobernante que ha fabricado una crisis y tomó como rehenes a miles de trabajadores federales y sus familias obsesionado en/con levantar su muro.

Asimismo, acusó al presidente de haber optado por el temor para promover sus políticas migratorias crueles, verbigracia, secuestrar a los hijos de los migrantes.

P.S. Sonó a disculpa con Washington, la OEA y el Grupo Lima, la inasistencia del doctor a la toma de posesión del que será el primer des-invitado el 1º de marzo del 20. Tampoco fue Lucía Topolansky.

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