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ENTREVISTA: Vacunas y confinamientos cortos.

Hojman dijo que al factor climático "se suman situaciones como las variantes brasileñas del coronavirus (Manaos y Río de Janeiro), o las variantes de Sudáfrica, India y el Reino Unido".

BUENOS AIRES,  (Xinhua) — La clave para que Argentina haga frente a la segunda ola de casos de COVID-19 durante el invierno que se acerca, es escalar el proceso de vacunación y establecer confinamientos cortos, pero efectivos y bien cumplidos, aseguró Martín Hojman, médico infectólogo e integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (Sadi).

«Argentina en este momento está en uno de los peores lugares del mundo con respecto a la COVID-19. Latinoamérica es uno de los lugares más golpeados y tiene que ver con varias cosas, por ejemplo el frío en la región, que hace que la gente realice actividades en lugares cerrados y sin ventilación», dijo el experto en una reciente entrevista con Xinhua.

Hojman dijo que al factor climático «se suman situaciones como las variantes brasileñas del coronavirus (Manaos y Río de Janeiro), o las variantes de Sudáfrica, India y el Reino Unido».

«En este momento en Argentina tenemos un altísimo número de casos diagnosticados por día. Hay además alta ocupación de camas en los sitios de internación, tanto camas generales como de terapia intensiva.Lo que hace temer que la situación se salga de cauce», observó el coordinador de la Red de Infectología de la ciudad de Buenos Aires.

Argentina registró su primer caso de COVID-19 el 3 de marzo de 2020 y hasta la fecha acumula 3.732.263 contagios, incluidos 77.108 decesos, mientras que el día récord de positivos se registró el 27 de mayo pasado, con 41.080 casos en 24 horas.

Consultado sobre las herramientas con las que Argentina debería hacer frente a la segunda ola de casos de COVID-19, Hojman mencionó en principio las más sencillas y fundamentales, «que son el distanciamiento social, taparse la boca y la nariz, buena ventilación y buena higiene de manos».

«Sabemos además que cuanta más gente está en la calle o en lugares comunes, menos posibilidades de distanciamiento hay y más posibilidades de transmisión viral hay. Se debe trabajar para evitar la circulación innecesaria de la gente y el agolpamiento en lugares cerrados», enfatizó.

El experto dijo que una posibilidad es establecer confinamientos cortos pero estrictos, que limiten la circulación de las personas generando el menor impacto posible en la marcha de la actividad económica.

«Probablemente se deba hacerlo restringiendo actividades que no sean fundamentales, o restringiendo ciertas actividades sociales que se pueden dejar de lado, a fin de evitar la circulación innecesaria de gente», afirmó.

Hojman sostuvo que los residentes están en una situación de «mucho cansancio y hartazgo» tras la cuarentena del año pasado, que se extendió entre marzo y noviembre.

«El año 2020 fue muy difícil, mucha gente lo pasó muy mal en lo económico y social, por lo que es necesario saber cuánto tiempo están dispuestas las personas a tolerar medidas intermitentes de confinamiento y reapertura», dijo el experto.

«Sabemos que el virus tiene hasta dos semanas como período de incubación, por lo que dos semanas sería un tiempo prudente y adecuado como para cerrar todo y tratar de bajar los casos. Eso no los bajará totalmente, pero va a ayudar», agregó.

Hojman enfatizó la importancia de que los eventuales nuevos confinamientos en lo sucesivo sean «cortos pero efectivos y bien cumplidos, si no, no van a funcionar».

Otro insumo clave para enfrentar la segunda ola de contagios son las vacunas, dijo el infectólogo.

«El avance del plan de vacunación es alentador. Se está vacunando lo más rápido que se puede, a la mayor cantidad de gente que se puede», aseveró el experto.

Hojman consideró que la campaña de vacunación probablemente se extenderá algunos meses más para poder llegar al 70 u 80 por ciento de la población.

Argentina comenzó su campaña de vacunación el 29 de diciembre pasado y lleva aplicadas hasta el sábado 29 de mayo más de 12,06 millones de dosis.

«El plan de vacunación se está haciendo en secuencias. Primero, la población de alto riesgo y el personal de salud, esencial en la atención de pacientes. Después se empezó a vacunar a los mayores de 80 años, luego a los mayores de 70 años, y después a los mayores de 60 años», explicó Hojman.

El infectólogo resaltó que actualmente está abierta la vacunación para embarazadas y menores de 60 años con comorbilidades, como es el caso de personas inmunocomprometidas o que padecen enfermedades cardíacas o pulmonares.

«Fue importante estratificar los riesgos de la población para armar un esquema de vacunación acorde», explicó el infectólogo.

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