Entre el derecho a la educación y el derecho a la huelga

La semana pasada se realizó por parte del PIT-CNT un Paro General con diversas reclamaciones y con variadas interpretaciones de sus resultados.

Algunos actores públicos del ámbito educativo sostuvieron incluso que el organismo sindical está en su legítimo derecho, ya que la decisión fue tomada democráticamente. Otros sostuvieron que, más allá de discrepar con la plataforma reivindicativa, ello era un acto normal en democracia y que incluso nunca existió una discusión presupuestal sin que estuviera acompañada de un Paro General, con lo cual constituyó un ejercicio tradicional de gimnasia política en el momento de la discusión del Presupuesto.

El Paro General es visto así como un acto de presión sobre el Gobierno, por parte de la oposición del Frente Amplio a través del aparato sindical que controla.

El paro tuvo diferenciado nivel de acatamiento entre el sector público y el privado, entre la capital y el interior, e incluso se llegó a la irónica situación de que, mientras el canal oficial de televisión detuvo completamente sus servicios y careció incluso de la llamada guardia gremial o de los gerentes y directores que en esos casos, y me consta por haber sido director, mantenían el canal y sólo se suspendían las actividades en vivo o en piso, el canal de la IM mantuvo su programación.

En otros servicios, como por ejemplo ASSE, se suspendieron algunas atenciones hospitalarias y ambulatorias, pero otras se mantuvieron en funcionamiento, básicamente las que correspondían a situaciones específicas de salud en las cuales existía un riesgo de vida para determinados pacientes con particulares patologías.

Ello plantea el tema de los límites del derecho de huelga. Es claro que todos los derechos tienen límites, y que el derecho de unos llega hasta donde impacta a las otras personas; pero más que impactar a una persona específica, afecta sus derechos inalienables.

Así, es claro que los derechos están todos limitados en un Estado de Derecho, y sin duda también es el caso del derecho a la huelga por su dimensión y por su impacto en muy variadas actividades y situaciones.

En muchos casos, la limitación a esos derechos es de acuerdo entre las partes o de sentido común, mientras que en otras debe estar establecido claramente por la ley, la cual establece una relativa jerarquía de los derechos, y coloca por encima del derecho de huelga otros derechos, bien de minorías (algunos enfermos) o mayorías (la luz, los bomberos o el agua, por ejemplo).

En la reciente Ley de Urgente Consideración (LUC), se estableció finalmente que el derecho de huelga en las empresas no podía limitar el derecho de ingresar al lugar de trabajo para quienes desearan continuar sus labores, y también se estableció claramente que la huelga, o incluso la ocupación de las empresas, no podía limitar el ingreso de los propietarios a sus propias empresas.

En este caso, el derecho a la ocupación, mucho más que el derecho de huelga, se limitó para garantizar los derechos de las minorías y especialmente su derecho a trabajar. Hay aquí un equilibrio entre el derecho a no trabajar y hacer huelga de unos, y el derecho a trabajar y a no hacer huelga de otros, y le correspondió a la Ley, y por ende a la fuerza pública, el velar por el cumplimiento de esos equilibrios en el ejercicio de los derechos de los ciudadanos.

En este sentido, el derecho de realizar un paro general y de no trabajar debe tener límites claros, para que no atenten contra los derechos de los otros, no solo de quienes no quieren no trabajar, sino también a áreas y servicios de la sociedad, que más allá de que todos los trabajadores dispongan paralizar sus servicios, constituyen servicios públicos necesarios de mantener en forma imprescindible en funcionamiento.

El agua, la luz, la telefonía son casos claros, pero hay una enorme lista de servicios, que al menos en un nivel básico deben mantenerse en funcionamiento, para que la sociedad funcione, así como para aquellos que buscan ejercer su derecho a trabajar, viajar, curarse, o estudiar.

Este escenario pone como tema no la lucha entre la importancia de los diversos derechos y establecer una jerarquía entre ellos, sino el límite de los derechos, tanto de las mayorías como incluso de las minorías.

Ello refiere a la necesaria existencia de equilibrios necesarios en la vida social: a los límites que deben existir entre los infinitos derechos y a la definición de cuáles de los servicios públicos deben prestarse siempre en tanto constituyen servicios básicos y cuya ausencia limita el derecho de las personas.

También es este un tema económico: el ejercicio de los derechos tiene sus costos y a aquellos que ejercen su derecho a hacer paro, y por ende no trabajar, pierden sus haberes, ya que es su propia decisión en libertad de reclamar de esa forma.

Sin embargo, aquellos que no optan por ello, sino por su derecho de trabajar no pueden ser afectados económicamente ya que el ser limitados en su derecho al trabajo o la movilidad, son también limitados en su derecho a los frutos del trabajo, que son sus sustentos económicos.

En el caso del paro, los servicios educativos no fueron cumplidos y se limitó a aquellos que deseaban ejercer su derecho constitucional a la educación.

Incluso se careció del acceso al apoyo alimenticio que es una importantísima política pública en esta crisis, y un derecho de las familias. La educación es un derecho y su prestación es un bien público. Sin embargo, el derecho a la huelga y el paro limitó claramente este derecho de los niños y sus familias a construir su futuro.

Sin embargo, si miramos más atentamente, el paro lo que limitó es la educación presencial, la ida a las escuelas y liceos.

Si tuviéramos una mayor educación híbrida o a distancia (como sí existe en educación superior), no habría habido una violación tan marcada al derecho a la educación. El necesario equilibrio en este caso, entre el derecho a la huelga de unos y el derecho a estudiar de otros, se vincula a la necesidad de una mayor flexibilidad de nuestros sistemas educativos.

En la educación presencial los estudiantes y muchos maestros y docentes -que son las mayorías- son presos de las decisiones de las minorías que son quienes deciden las medidas gremiales. Bajo este paradigma presencial, sus derechos a estudiar quedan cercenados ante la imposición del Paro General.

Sin embargo, bajo un modelo de educación a distancia o híbrido, los maestros hubieran fijado tareas y filmaciones, evaluaciones y lecturas, a realizar en la plataforma desde sus hogares, y se habría podido cumplir la continuidad educativa que ya este año ha tenido tantas dificultades que hasta se habla de una generación de aprendizajes Covid.

Continuar con el impulso a la educación a distancia, con apoyo de simuladores, recursos de aprendizaje, aprendizajes de clases asincrónicas, etc., abre el camino a alcanzar un mayor equilibrio entre los derechos, entre quieren hacer paro y entre quienes quieren estudiar, ya que hoy, bajo estos modelos presenciales únicos, ambos derechos son antagónicos, y siempre pierden los niños y jóvenes.

Hay que pensar además que la educación es un camino a la libertad ya que crea competencias que permiten mejorar las expectativas y posibilitar mejores desarrollos futuros.

La educación siempre es un espacio de construcción de libertad ya que además aumenta nuestra capacidad de analizar las realidades y comprender el entorno en el cual vivimos.

La historia de la humanidad es un avance hacia la libertad de los seres humanos y ello está asociado directamente al mejoramiento del conocimiento y de la formación de las personas.

Y la educación a distancia es una forma superior de libertad ya que no está sujeta a nuestra movilidad o a determinados costos de traslado o de disposición de tiempo. Cuando más tenemos opciones de elegir, tenemos mayor libertad.

La educación presencial implica menos grados de libertad de la educación presencial. Y libertad de no estar sujeto a decisiones de otros. Los paros generales van a continuar y hay que actuar para preservar los derechos de los estudiantes.

1 comentario
  1. Daniel dice
    Le comunico que mucha gente hizo paro al gobierno y mandó tareas a sus estudiantes. Infórmese bien.

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