#OpiniónEncuentro de vecinas del Plan Juntos

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El sábado 24 de noviembre se llevó adelante el Segundo Encuentro Nacional de Vecino/as del Plan Juntos. Este hecho pasó desapercibido y en silencio para los medios de comunicación de todos los palos existentes. Más de acá, más de allá y del medio (si es que existe).

Vaya uno a saber el motivo, pero la realidad es que así fue.

El segundo Encuentro de vecinos logró reunir 1.500 personas de 14 departamentos. Vecinos de los barrios más pobres de nuestro país y que son parte de los barrios y procesos en los trabaja el Plan Juntos.

Juntar tanta gente para discutir e intercambiar sobre temas de relevancia, proponer modificaciones a la que hoy hace el Plan Juntos y plantear temas para seguir discutiendo en los barrios.

En esta oportunidad, las vecinas, porque eran ampliamente vecinas que se vinieron a Montevideo con los gurises, viajando en la noche largas horas de bus para llegar a tiempo a un encuentro, que las convocaba a discutir, a intercambiar, a reflexionar, por estas cosas no son atributos de algunos que pueden, sino que debería ser atributo de todos, para opinar para decir la palabra, para contar historias.

Este segundo encuentro se desarrolló en modalidad de talleres, en el que tres personas coordinaban y facilitaban el espacio de conversación, para que circule la palabra, para que exista confluencia y para que el tiempo alcance para todas. Porque en definitiva la participación si es verdadera, requiere de modalidades y metodologías que la hagan posible y no de fachadas donde atrás de la foto de mucha gente, no hay discusión ni intercambio.

La participación es un proceso social y requiere ejercitarla, aprendemos a participar participando, sin embargo desaprendemos a veces a participar cuando lo inmediato y lo pragmático nos gana el espacio de pensamiento, y jerarquizamos las definiciones en base a tomas y dacas. Este no fue el caso del segundo encuentro de vecinos y así lo mostró el Plenario, en el que más de 20 delegados de los distintos talleres pasaron al frente a comentar las discusiones de cada grupo.

Una propuesta de este tipo, de esta magnitud, trata de construir ciudadanía, ahí está el horizonte. Donde la casa pasa a ser una solución pero también la plataforma para pensar solucionar aspectos laborales, educativos, culturales.

El Encuentro también fue sede de una feria de emprendimientos de vecinas del Plan Juntos, donde se expusieron muebles de madera, emprendimiento de pescadería, mermeladas, esto da cuenta de los avances que han tenido los barrios para acceder a un mercado laboral que en general no integra a los más pobres.

Precisamos que la política pública en general, y la política pública social en particular, reconozca efectivamente como sujetos de reflexión y acción a quienes son los protagonistas. Buscar espacios de encuentro, que puedan decir las cosas que hacemos bien o mal, que puedan marcarnos la cancha y que nos hagan salir de nuestras oficinas con aire acondicionado para pensar la realidad. Y permitirnos escuchar la voz de quienes saben de la vida por lo que les tocó luchar más que por lo que les tocó estudiar.

Ver a las mujeres, con los gurises en brazos, discutiendo y planteando sus opiniones, con ganas de transformar la realidad para que sus hijos no vivan lo que ellas, para que los hombres no las sigan matando, para que la vida les dé la bienvenida, porque ellas nos enseñan del valor de la lucha, un valor que no nace del coraje sino de la dignidad.

Esto que sucedió no lo mostró la TV, ni la radio, pero quedó grabado en el corazón de las vecinas que saben que es posible cambiar el mundo, tan solo basta con intentarlo todos los días.

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