En una de esas, te cruzás con una de las joyas tricolores en el ómnibus

«Santi» Rodríguez demostró que su lucidez no se limita a la cancha.

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La aparición de Santiago Rodríguez fue una de las mejores noticias que recibió Nacional en 2019. Gracias a su velocidad, capacidad para driblear e inteligencia a la hora de jugar al fútbol, el volante fue ganando protagonismo desde el día que debutó en un amistoso ante River Plate en enero, cuando Eduardo Domínguez aún dirigía a los tricolores.

Pero las cualidades de «Santi» no se limitan a los límites de la cancha. Quedó claro durante la entrevista que concedió en «Último al arco», en la que contó algunas cosas que lo pintan como persona.

Una de ellas es que, después de practicar en Los Céspedes, vuelve a su casa en ómnibus. Además, contó que tiene un plan claro para su futuro cercano: asegurarse un techo.

«Mi abuela me inculcó que ahorre. Hoy en día lo sigo haciendo. Capaz que cuando tenga una salida al exterior puedo comprar una casita», dijo quien tiene contrato con los tricolores hasta 2022.

«No me siento más que nadie»

Una de las actividades más comunes para los uruguayos de a pie es tomarse ómnibus todos los días. Sin embargo, uno tiende a pensar que esa es una cosa desconocida para los jugadores de fútbol que juegan en cuadros grandes. Y casi siempre es cierto, pero no en el caso de «Santi».

«Hasta hace un tiempo tenía auto, pero tuve un problema, me lo robaron, y ahora me lleva mi abuelo al entrenamiento. A la vuelta me acerca Sant’Anna hasta Millán y después me tomo el ómnibus hasta mi casa», relató.

Luego contó cómo reacciona la gente cuando lo ve, pues ya llevas varios meses luciendo la camiseta tricolor (y también la celeste, con la que jugó el Mundial Sub 20).

«A veces sentís la mirada y eso, pero es algo muy lindo para mí que la gente me reconozca por lo que hago en la cancha. Generalmente a la hora que tomo el ómnibus hay muchos chiquilines que vienen del liceo, me alientan y me piden fotos.

Yo no me siento más que nadie por ser jugador de fútbol, eso no me va a hacer creer más que nadie ni me va a cambiar», manifestó.

Sobre esta última percepción, señal de madurez y de contención familiar, el juvenil de Nacional ahondó: «Tuve siempre una familia que estuvo siempre pendiente de mí. Ellos me marcaron el camino de cómo debe ser uno, me mostraron desde chico cómo eran las cosas. Yo pude entender cuál era el camino para ser buena persona, cómo ser humilde y tener las cosas claras.

Hoy por suerte me está yendo bien, pero tengo que ser buena gente, porque a mi parecer nadie es más que nadie».

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1 comentario
  1. alfredo alsamendi dice
    Declaraciones que impresionan por la sensatez del pibe. Que siga en esa línea.

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