#IdearioEn México, López Obrador ¡arrasa!

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Finalmente Enrique Peña Nieto no se atrevió a concretar el esperado fraude con sabor a golpe de Estado como en Honduras. Midió las consecuencias y entendió que robar una elección -equivalente a robarse el país- lo haría ingobernable también para ellos, el PRI-PAN-PRD. Pese a lo dicho, fueron las elecciones más violentas de la historia, ciento veinte candidatos a distintos cargos asesinados.

Ahora se abre un ínterin en el que el actual presidente sigue en funciones. En estos cinco meses encabezará la transición; una que puede ser aterciopelada o soterradamente, le sembrará piedras en el camino de Andrés Manuel López Obrador. La primera roca sería la Ley de Seguridad interior que le permite al Ejército actuar como policía. Ya fue aprobada por el Legislativo, no obstante, la Suprema Corte la investiga por su evidente anticonstitucionalidad.

Ante la victoria del tabasqueño, es posible que le desaten a los militares aunque él retiene la condición de comandante en jefe. La segunda roca es la ley contra el fuero que avaló la Cámara baja, ahora falta el Senado. Esta legislación le impediría a AMLO gobernar al permanecer distraído en infinidad de acciones judiciales. Un dignatario sin fuero puede ser llevado frente al juez en cualquier momento.

La primera plana del periódico La Jornada es ilustrativa de lo acontecido en los comicios del domingo pasado: AMLO, ARRASÓ. Morena y sus aliados ganaron con el 53% de los votos y una participación del 70%, obteniendo la mayoría del Congreso. Al despuntar diciembre, Andrés Manuel iniciará su gestión; desde ese día, todo será diferente. Primero, no presidirá en Los Pinos sino en Palacio Nacional ubicado en el corazón de la capital.

Al frente tendrá la mayor plaza cívica del país, el Zócalo; la nueva administración se abre a la queja del pueblo el que podrá concurrir a dicha explanada las veces que considere conveniente. Al lado, tendrá la Catedral, al otro, la sede del ejecutivo de Ciudad de México (CDMX), donde operará la morenista Claudia Sheinbaum que también arrasó. Segundo, se acabará la parafernalia de los monarcas sexenales. Viajará en un coche sencillo, venderá el ostentoso avión presidencial (400 millones de dólares) y dispensará al Estado Mayor presidencial, grupo élite del ejército dedicado a custodiarlo.

Entre las nueve gubernaturas que estaban en juego cinco las ganó Morena: CDMX, Chiapas, Veracruz, Morelos y Tabasco. Siguen en disputa la gubernatura de Yucatán y Puebla. En este último estado, el gobernador real (existe uno interino), hizo lo indecible para dejar a su esposa en el trono. Debido a la enorme acumulación de irregularidades, podría ser anulada.

En México el clima es de tsunami social. En medio del huracán, la certeza más significativa es que en diciembre entrará a Palacio un hombre honesto que vigilará el destino de cada centavo del presupuesto. No robará ni dejará que su gabinete lo haga y aplicará marcación especial a los gobernadores para disminuir los habituales desvíos de fondos, en esta faena será fundamental la Auditoría Superior de la Federación, tradicionalmente ninguneada.

Otro frente en que AMLO presentará batalla es en el repudio a las llamadas “reformas estructurales” de Peña Nieto, empezando por suspender la Educativa y la Energética, a la que le impondrá el poder de la ley. En la energética, se revisará la resolución del Congreso del actual sexenio, cuando aprobó que el petróleo no era estratégico, aunque los mangos sí.

Eliminará los privilegios de los grandes empresarios, los contratos se harán con estricto apego a la normatividad. Sobre todo, combatirá los tristemente célebres outsourcing, empresas dedicadas a: 1) emplear trabajadores sin derechos y salarios deprimidos destinados a laborar en terceras empresas;2) las ocupadas en falsificar facturas enfocados en eludir impuestos.

En cuanto al mercado interno, se procurará revigorizarlo con un decisivo fortalecimiento del salario. En ese empeño, pondrá de pie a la Secretaría del Trabajo hoy en manos de la patronal. En cuanto a los hidrocarburos, aumentará su producción y edificará nuevas refinerías que impidan la compra de gasolinas a EEUU, asimismo, ubicará en Petróleos Mexicanos (Pemex) a un director que imponga orden en el caos.

Es muy probable que le solicite apoyo a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, experto en esas lides. En cuanto al nuevo Aeropuerto capitalino (el paraíso de los sobreprecios) se detendrá su construcción para hacer revisión puntual de lo actuado. Quien quiera edificarlo invirtiendo recursos propios podrá continuarlo, en caso contrario, se preferirá equipar el aeropuerto militar de Santa Lucía.

No se abrirá la cacería de brujas ni se confinará la justicia. Será un gobierno distinto, acentuadamente popular; el actual es adicto a los grandes corporativos nacionales e internacionales. La labor es faraónica y, como todas las de su tipo, comienza dando el primer paso.

Es pertinente, ahora, hablar de los problemas que son muchos, entre ellos, los comprados al aliarse con organizaciones poco confiables (PES), más los gobernadores que intentarán llevar agua a su molino o los parlamentarios que amenazarán con regresarse a sus partidos originales, pero son nimiedades ante la posibilidad cierta de recuperar la estatura de Nación independiente. En la actualidad, Peña Nieto es un presidente subordinado a EEUU (país donde fincará en breve), y al Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, le llaman el auténtico embajador de EEUU en México.

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