Acusó a los mandos militares y al diario “El País” de faltar a la verdadEn mayo de 1973, Wilson negó haber impulsado un golpe militar

Tras la crisis de febrero de 1973 y el pacto Boiso Lanza con el presidente Juan María Bordaberry, los mandos militares iniciaron una cruzada contra la democracia. El objetivo era desprestigiar al Parlamento para después voltearlo.

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En marzo fustigaron a la clase política y sus privilegios, que fue respondida por los legisladores. En mayo, se lanzaron contra Wilson Ferreira asegurando que había propiciado un golpe militar en febrero, lo que fue repudiado por el caudillo blanco en la sesión el Senado del 15 y 16 de mayo, en la que explicó los detalles de un plan que le propuso el entonces ministro Benito Medero, amigo de Bordaberry.

Poco después de los sucesos de febrero, estalló un enorme debate político en torno a la venta, por parte del gobierno, de parte de las reservas de oro de la República, que casi termina en un juicio político promovido por la oposición contra Bordaberry y miembros de su elenco de gobierno, como el titular de Economía, el quincista Francisco Forteza (15/3). El 23 de marzo, en una de sus intervenciones más osadas, los comandantes de las tres ramas castrenses, dieron a conocer un comunicado buscando golpear a todo el sistema político, y haciendo referencia a sus aparentes prerrogativas especiales. La respuesta no se hizo esperar, el Parlamento, al día siguiente, dio a conocer un listado con los autos importados por oficiales exentos de impuestos y la situación de privilegio de la Casa Militar (edades de retiro, montos de las pasividades).

Es en abril (25) que llega al Parlamento el pedido de desafuero del senador frentista Enrique Erro, en medio de versiones de que estaban listos otros, que incluían a lideres de la oposición (Ferreira, Héctor Gutiérrez Ruiz, presidente de los Diputados). La Justicia Militar, muy activa: le envió asimismo exhortos a Amílcar Vasconcellos (quien denunció el “febrero amargo”), y al capitán naval retirado Omar Murdoch (wilsonista), que presidía el directorio del Partido Nacional, y poco después terminaría siendo procesado por sus denuncias acerca de un avance militar contra las instituciones.

En los inicios de mayo (el día 4, concretamente), Ferreira alertó públicamente sobre un presunto libro que pensaba publicar el ex guerrillero Amodio Pérez, en consonancia con la estrategia rupturista de las FFAA, intentando enturbiar la vida democrática y su sistema de partidos, señaló. Después, surgió la denuncia del senador Dardo Ortiz (wilsonista), acerca de la falta de credibilidad del testimonio de Amodio contra Erro (ver Ideario del 14 de abril de 2013). Todo esto exacerbó los ánimos de los comandantes, que el 13 de mayo embistieron contra Ortiz, y acusaron a Ferreira de una propuesta de golpe recibida el 9 de febrero en la región militar Nº 1 (comandada por el general Esteban Cristi), con ulterior realización de elecciones. El diario El País publicó un artículo en el mismo sentido (ver “Se llamaba Wilson”, de Diego Achard, 2008).

Entonces, en el Senado, el caudillo blanco le respondió a los mandos militares y tuvo palabras muy duras (“infamia canallesca”) para con El País, y el autor del artículo, que según dijo, era jerarca del cotidiano y trabajaba en la dirección de Prensa y Difusión del presidente Bordaberry. Washington Beltrán, codirector de El País, presente en sala, dijo que a lo largo de su historia esa publicación “ha cometido errores”, y cuando se enteró de los hechos, “tratamos de evitarlo, cuando ya era tarde (y) la prensa, ya había salido para el interior”.

En su exposición, Ferreira señaló que en una reunión mantenida en plena crisis de febrero (7 u 8), en la casa del general Ventura Rodríguez, con la presencia del jefe del Ejército general César Martínez, (quien la propició), se habló de una propuesta inicialmente formulada por Benito Medero (1922-2007), un importante dirigente blanco de Flores, estanciero, que ocupaba el ministerio de Ganadería y Agricultura, e interinamente de Defensa, y era muy amigo de Bordaberry.

En concreto, los puntos centrales de la propuesta giraban en torno a:

1) la renuncia de Bordaberry, y la asunción del vicepresidente, Jorge Sapelli;

2) la realización de una reforma constitucional, vía ley especial, con la instauración de un régimen electoral diferente: balotaje para la elección presidencial;

3) la realización de elecciones para noviembre de 1973 o 1974, con entrega del gobierno, el 1 de marzo siguiente;

4) la reorganización del gabinete, con figuras de mucho prestigio en las carteras del Interior y de Defensa.

En su intervención en el Senado, el líder nacionalista afirmó que le dijo a Martínez, que “ninguna salida que no fuera constitucional, valía; que si el apartamento de la Constitución ocurría, nosotros lucharíamos contra él, y que no veía otra salida, que la de fortalecer el poder político por el único camino, que es la consulta popular” (ver recuadro con la versión taquigráfica de esa sesión). En cuanto a la reunión a la que hacía referencia el comunicado militar (9 de febrero, en la sede de la región militar Nº 1), señaló que no se realizó “ni a mi iniciativa ni a la (del) general (Ventura Rodríguez)”. “No tengo ninguna referencia ni conocimiento e lo que pudo ocurrir en las reuniones de los generales y brigadieres, a las cuales no he sido convocado”, señaló.

Ferreira explicó que en un determinado momento, Medero y Gutiérrez Ruíz se trasladaron a la Casa de Gobierno, donde fueron recibidos por el secretario de la presidencia, Luis Barrios Tassano (del riñón de la lista 15), quien, “luego de algunas consultas, comunicó el rechazo, la negativa categórica del señor Presidente de la República (a renunciar). Eso hizo desaparecer la viabilidad de la fórmula”, añadió. El vicepresidente Sapelli, en una intervención posterior, señaló: “Lo que ha expresado respecto a mi persona, así como lo conversado, ha sido expuesto verazmente por el señor senador Ferreira Aldunate”. No se sabe a ciencia cierta a qué se debió el giro de los acontecimientos (¿Bordaberry, en algún momento, estuvo dispuesto a renunciar?), aunque se ha especulado con la influencia de factores político-electorales, y hasta familiares (ver “Biografia de Wilson, una comunidad espiritual”, Carlos Luppi, 2008).

El 16 de mayo, tanto Beltrán como Michelini expusieron en el Senado su opinión contraria a levantarle los fueros a Erro, por acusaciones y testimonios que carecían de credibilidad (Amodio no tenía ninguna autoridad moral, después de lo que se había conocido). Entonces, al ver que no estaban los votos, la bancada colorada propuso un juicio político contra Erro, en la Cámara de Representantes. Era una manera de hacer tiempo. Pero las cartas estaban echadas, y el golpe militar se avecinaba, en horas tensas, cargadas de incertidumbre. El 27 de junio se produjo la fractura, y empezó la huelga general organizada por la central de trabajadores.

TEXTUAL: La aclaración del caudillo blanco en el Senado

LA PROPUESTA PARA SUPERAR LA CRISIS SURGIÓ DEL MINISTRO BENITO MEDERO

FERREIRA ALDUNATE: Señor presidente: sin ánimo de darle excesiva trascendencia a esto que voy a decir, necesito hacer algunas precisiones porque, si lo que está en juego ahora es la suerte de las instituciones, parece cosa importante que quienes tenemos responsabilidades a asumir, tengamos también títulos a invocar en esta materia. Y por ello, me interesa mucho dejar bien en claro cuál fue mi intervención en algunos episodios ocurridos en el mes de febrero pasado.

(…) los señores comandantes (de las FFAA, en un comunicado) hicieron referencia a algunas reuniones durante la crisis de febrero, y a la presunta proposición que habría formulado mi sector político (recurriendo) a una literatura muy curiosa, llena de adjetivos, con intento de agravio, donde se hacía referencia a sectores políticos que querían alterar (se dice) la secuencia constitucional, acelerando la realización de elecciones y proponiendo un golpe de Estado militar que nuestro sector apoyaría (lee parte del comunicado militar, y la acusación acerca de un supuesto planteo rupturista realizado el 9 de febrero).

Yo desmentí categóricamente esta información, sosteniendo que el día 8 de febrero (tuve) una entrevista en el domicilio del señor general Ventura Rodríguez, con el entonces comandante (del Ejército), general César Martínez a efectos de considerar la grave crisis existente. Manifesté en esa oportunidad (que el Partido Nacional), en ningún caso estaría dispuesto, directa o indirectamente, a apoyar ninguna solución que reposara en una transgresión constitucional. Y dije, además, que considerábamos oportuno e indispensable hacer saber de antemano a todos los interesados, que en caso de que se produjera esa violación del orden constitucional, nosotros la enfrentaríamos como enemigos.

(Ferreira, aclaró que el encuentro con el general Martínez pudo haber sido el 7 de febrero, antes de su renuncia al comando, y no el 8, como lo sostuvo inicialmente, y negó todo conocimiento de una reunión con generales y brigadieres el día 9, en el que se habría formulado un planteo golpista).

Yo había realizado, en el domicilio del general Ventura Rodríguez, la reunión de público conocimiento (con el jefe del Ejército, general Martínez), a su pedido, en que se habló de una propuesta que recibimos (y) partía del supuesto, repito, de que el presidente Bordaberry presentaría renuncia, que en el mensaje que dirigiría a la Asamblea General (…) propondría la reforma constitucional, de que se hablaba (aprobación de una ley constitucional), a efectos de darle, desde el comienzo, a todo el procedimiento, el aval total del sistema político nacional, y que la convocatoria a elecciones la haría el vicepresidente de la República, señor (Jorge) Sapelli, que asumiría el cargo máximo.
Esa proposición me fue formulada por el señor Benito Medero, entonces ministro de Ganadería y Agricultura y de Defensa Nacional, amigo personal del presidente de la República, por lo menos hasta entonces (quien afirmó) que a su juicio, era la única manera de salvar las instituciones, que, con Bordaberry en la Presidencia, estaban condenadas.

(El planteo tenía los siguientes puntos centrales, según lo explicó Ferreira durante su exposición : 1) reforma constitucional, implantando el régimen de elección a dos vueltas; 2) llamado a elecciones en noviembre de 1973, o 1974, con entrega del poder el 1 de marzo siguiente; 3) reorganización ministerial con figuras políticas de gran consenso en las carteras del Interior y de Defensa).

(…) Y se trasladaron a la Casa de Gobierno el señor Benito Mederos y el señor Héctor Gutiérrez Ruiz, presidente de la Cámara de Representantes. Fueron recibidos por el secretario de la Presidencia, doctor (Luis) Barrios Tassano, quien, luego de algunas consultas, comunicó el rechazo, la negativa categórica del señor presidente de la Repúblia (a renunciar). Eso hizo desaparecer la viabilidad de la fórmula. No dudo que en la reunión militar que aquí se ha aludido, se haya manejado esta solución que estaba en el ambiente. ¿Cómo no iba a estar si venía del ministro de Defensa Nacional? Pero quienes manejan esto tratando de imputarle al Partido Nacional conmixtión con intentos de alterar el orden constitucional, son canallitas (…) No quiero referirme a cuánto hicimos para defender el sistema constitucional; no digo cómo alentamos a quienes desde las FFAA defendían el ordenamiento jurídico (…) no enumeramos todos los esfuerzos que realizamos, a veces hasta con nuestro silencio, para no agregarle más leña a la hoguera, para defender las instituciones real y eficazmente.

(…) Bordaberry es el triunfador de Boiso Lanza (donde el entones presidente pactó con los mandos militares insurrectos en febrero). El problema de hoy, no es el de (Enrique) Erro, (cuyo desafuero pedido por la Justicia Militar, discutía el Senado), ¡qué va a ser Erro! El problema de hoy es el de las instituciones, el de la dignidad nacional, el de la persistencia de un Parlamento libre, el de la vigencia de un sistema de libertad”.

(Versión taquigráfica de la sesión del Senado del 15 y 16 de mayo de 1973)

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