En Chile el 61% opina que la nueva Constitución dejará atrás el descontento social

Los chilenos aprobaron con un 78,27% de los votos iniciar el proceso para redactar una nueva carta magna.

En la última encuesta de Cadem, difundida hoy, se dio cuenta que el 61% está de acuerdo con que el proceso de nueva Constitución permita encausar la crisis de descontento social, mientras que el 31% se mostró en desacuerdo, según informa La Nación de Chile. La opinión es mayoritaria entre las personas que se definen de izquierda (83%), seguida por el centro (62), independientes (61) y derecha (40). En los hombres fue de 63% y mujeres 60%. Entre los jóvenes 68%, adultos 65% y mayores 49%.

En cambio, el 53% no cree que el proceso constituyente ayudará a disminuir la violencia y los problemas de orden público. La opinión fue mayoritaria entre las personas que se definen de derecha (74%), centro (55), independientes (51) e izquierda (33). En el desglose, hombres 51%, mujeres 55%, jóvenes 49%, adultos 55% y mayores 55%. En tanto, el 34% votará por los independientes para elegir a los miembros de la Convención Constitucional que redactará la nueva Constitución, mientras que el 11% por una coalición de la Democracia Cristiana, PS, PPD y radicales; también el 11% por candidatos de Chile Vamos; 6% del Partido Republicano de José Antonio Kast; 4% por el Partido Comunista y 4% por el Frente Amplio.

El plebiscito

Chile optó ayer por superar la herencia más pesada de Augusto Pinochet, la Constitución vigente. La ciudadanía aceptó la oferta de la institucionalidad política de iniciar un camino constituyente para encauzar el descontento, que explotó en forma de protesta y violencia hace justo un año, en octubre de 2019. De acuerdo al balance más reciente del Servel disponible la mañana de hoy, en su sitio web, con un 99,85% de las mesas escrutadas, los chilenos aprobaron con un 78,27% de los votos iniciar el proceso para redactar una nueva carta magna, frente al 21,73% que se opuso.

También fue contundente la elección del organismo que la redactará: la convención constitucional, compuesta por 155 personas especialmente elegidas en abril próximo, que tendrá carácter paritario entre hombres y mujeres. Esta alternativa alcanza un 79% de las preferencias, contra un 21% que eligió la convención mixta, que habría estado compuesta por 172 miembros, entre ciudadanos y parlamentarios. Fue una jornada donde Chile ha mostrado su cultura cívica y, por la noche, cientos de personas se reunieron en la zona de Plaza Italia, en el epicentro de las concentraciones en Santiago.

Aunque en los últimos años el país sudamericano alcanzó récords regionales de abstención junto con Colombia, se esperaba para ayer una alta participación. La tendencia de los últimas elecciones de baja participación –que alcanzó un mínimo de 36% en las municipales de 2016–se habría revertido en parte en esta jornada, pese a la crisis sanitaria, que esta semana ha superado los 500.000 contagios totales en Chile y ha provocado la muerte de 13.944 personas desde marzo.

Con 9.748 pacientes con la covid-19 en etapa activa, los protocolos sanitarios que implementaron las autoridades para evitar la propagación del virus lograron convencer a la ciudadanía de concurrir sin temor a las urnas. El movimiento chileno no está conducido por las instituciones clásicas, como los partidos y sindicatos. Por lo tanto, ninguna fuerza política podría arrogarse un triunfo que, sobre todo, protagonizó la ciudadanía.

Lo complejo

La diferencia entre los que aprobaron y rechazaron la idea de reemplazar la Constitución vigente no constituye, por ende, un espejo de la correlación de fuerzas entre el oficialismo del Gobierno de derecha Sebastián Piñera y la oposición. Entre los que votaron por un nuevo texto se encuentran también parte de los votantes de derecha, no solo de la izquierda y la centroizquierda, aunque los que se opusieron al cambio son sobre todo de la derecha doctrinaria. El lunes, por lo tanto, arranca la verdadera batalla en la política chilena con miras a la elección de los 155 convencionales el 11 de abril próximo, en menos de seis meses.

Obviamente, el texto tendrá algunos artículos que serán iguales o muy similares a los de la actual constitución, pero habrá vastos temas que serán modificados, lo cual hace ver que el proceso será extremadamente complejo, más allá de la idea predominante de dejar atrás la actual carta magna, uno de los lastres con los que carga el país luego de su retorno a la democracia, en 1990. “Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática pacífica y participativa de los chilenos. Este es un triunfo de todos los chilenos que amamos la democracia y la paz, y que nos debe llenar de una nueva constitución que recoja los valores y principios de nuestra sociedad: las tradiciones democráticas y republicanas, y las aspiraciones de todos nuestros ciudadanos”, expresó el mandatario, de acuerdo a lo que consignaron medios chilenos.

El oficialismo parece mejor parado que la oposición para esta nueva etapa. Aunque en este sector convivían hasta hoy dos almas –los que aprobaban y rechazaban una nueva Constitución–, existen los acuerdos necesarios para llegar unidos a abril, cuando se elijan, en paralelo, a los alcaldes, concejales y, por primera vez, los gobernadores regionales. No ocurre lo mismo con la oposición, donde algunas de las fuerzas de izquierda –tanto el Partido Comunista como el Frente Amplio– tienen dificultades para negociar con los sectores moderados, que conformaron la Concertación (1990-2010). Por lo tanto, difícilmente conseguirán una lista única, que aumenta las posibilidades de conseguir los 2/3 necesarios para aprobar los contenidos de la nueva Constitución.

Aunque sería ficticio pensar que todos los que aprobaron el cambio a la Constitución pertenezcan a la oposición –la derecha en Chile tiene muchos electores–, en el Gobierno no ha dejado de preocupar ni los discursos políticos de los dirigentes opositores ni la reacción de la calle. En La Moneda no se ha difuminado el temor por eventuales revueltas protagonizadas por quienes malentiendan el referéndum y lo interpreten como un plebiscito revocatorio contra Piñera, como se ha deslizado en algunos sectores. Luego de la elección de convencionales el 11 de abril, a más tardar a mediados de mayo de 2021 el presidente Piñera deberá convocar a la sesión de instalación de la convención, cuyo lugar de funcionamiento todavía no está definido. La instalación debe ocurrir dentro de los 15 días posteriores, es decir, dentro de mayo o a comienzos de junio de 2021.

1 comentario
  1. Juan Jose Muñiz Rebassa dice
    Un cambio de Constitución no soluciona los problemas que se arrastran desde 30 años.

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