Ganó 1 de sus últimos 5 partidos y vio caer estrepitosamente su capacidad goleadoraEn bajada: Peñarol perdió efectividad y fútbol

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Peñarol atraviesa un momento curioso. Aunque puede llegar a ser campeón del Torneo Apertura con un par de fechas de anticipación (para lo que deberá vencer a Fénix y esperar que Danubio no le gane a Wanderers en Jardines), su presente es el más flojo del semestre en cuanto a resultados y rendimiento colectivo.

Parece contradictorio, pero es cierto. Sin ir más lejos, el equipo de Diego López ganó apenas 1 de sus últimos 5 partidos, con el agravante de que la lista incluye varios encuentros «pesados», como los dos que le impidieron clasificar en la Copa Libertadores (ante San José en Bolivia y, sobre todo, con Flamengo en el Campeón del Siglo) y el histórico clásico en el templo mirasol.

Se desinfló

Uno de los argumentos que explica la debacle de Peñarol es la pérdida de su capacidad goleadora.

Sumando el Torneo Apertura y la Copa Libertadores, los aurinegros llevan disputados 18 partidos. Si comparamos los números de la primera mitad con los de la segunda, nos topamos con una diferencia abrumadora en la efectividad ante el arco rival.

Durante los primeros 9 encuentros, su capacidad goleadora estuvo en su punto más alto. Anotó 21 veces, y tuvo partidos en los que convirtió 5 (a Rampla) y 4 goles (ante Boston River, Juventud y San José de Bolivia). Los 4 gritos que faltan los emitió ante Racing (recibió dos), Defensor y Liverpool (uno a cada uno).

Pero su efectividad goleadora se evaporó durante los últimos 9 partidos. De meter 21 goles pasó a convertir apenas 9 en el mismo período.

Claro, ya no hubo goleadas, y en sus últimas presentaciones solamente una vez pudo festejar más de una vez. Fue ante River Plate (victoria 2-0 con goles de Cristian Lema y Gabriel Fernández). Después le convirtió 1 a Flamengo, Danubio, Liga, Plaza Colonia, Cerro, San José y Nacional.

¿Y los delanteros?

La principal misión de un delantero es hacer goles. Por supuesto que su aporte en un equipo debería cumplir muchos más rubros, pero el de perforar redes es el más importante de todos.

Y en esa parte de la cancha se advierte otro motivo de la debacle aurinegra. Durante la primera mitad del semestre, los goles se los repartieron, como habitualmente ocurre, los atacantes. Gastón Rodríguez, Lucas Acevedo, Gabriel Fernández y Lucas Viatri fueron los nombres que aparecieron con más frecuencia en la primera mitad del semestre.

Pero la lista de delanteros goleadores cayó estrepitosamente la segunda mitad, la más cercana en el tiempo. De las 9 anotaciones conseguidas por Peñarol entonces, apenas dos fueron obra de sus atacantes: la de Lucas Viatri en Maracaná y el gol del «Toro» Fernández ante River Plate.

Ningún otro delantero marcó en los últimos 9 encuentros, lo que denuncia a gritos la clara caída de los atacantes aurinegros.

Cristian Lema, quien entre sus prioridades tiene evitarlos y no hacerlos, fue, junto al «Cebolla» Rodríguez, quien más goles anotó en ese período: 2. Esa cifra también representa la cantidad de goles en contra que sufrieron rivales mirasoles (Nacional y San José en Oruro).

El gol que falta para llegar a los 9 que gritó Peñarol en sus últimos 9 partidos fue el de Guzmán Pereira, que valió la victoria ante Plaza Colonia en el Suppici.

Se apagaron sus estrellas

Cualquier persona que haya seguido la campaña de Peñarol a lo largo del semestre es capaz de advertir que su rendimiento decayó considerablemente.

A inicio de la temporada 2019, el equipo del «Memo» López ganaba sus partidos con autoridad, sin dejarle espacio a la dudas, y muchas veces ofrecía un rendimiento que colmaba las expectativas de todos los integrantes del mundo mirasol.

Pero algunos rendimientos individuales fueron bajando considerablemente. Esto, por supuesto, tuvo la inevitable consecuencia de afectar la salud colectiva del equipo.

Uno de los que más bajó fue Cristian Rodríguez, cuya influencia en el plan mirasol nadie ignora. El capitán está más lento, tanto mental como físicamente.

Durante los últimos partidos, el «Cebolla» ha ofrecido un rendimiento en que las dudas ganan por goleada. Erra pases aparentemente sencillos, cosa inesperada en condiciones normales, y su influencia ofensiva se ha ido diluyendo.

Si a esto sumamos el caso de Walter Gargano, cuya lesión en la rodilla dejó afuera de varios de los últimos partidos (y en los que estuvo no mostró su mejor versión, lo que evidentemente requiere tiempo), comprendemos buena parte de la declive aurinegra.

Teniendo a sus dos hombres más importantes en un nivel bajo, se comprende en parte el bajón futbolístico en que están sumidos los aurinegros, innegable así sean campeones el próximo fin de semana.

Otra individualidad que está en un mal momento es Gabriel Fernández. El caudal goleador del «Toro» se redujo considerablemente. En su caso, seguramente esté jugando un papel importante lo mental, pues debe conspirar contra la posibilidad de mantenerse enfocado su implicancia en el accidente automovilístico que dejó a una joven en estado crítico.

Los mencionados son posiblemente los casos más notorios de caídas de rendimientos en un equipo al que le está costando reencontrarse con su mejor versión.

¿Qué crisis?

Pese a que los resultados cosechados y los rendimientos exhibidos durante las últimas semanas demuestran que Peñarol no atraviesa sus mejores días, Diego López no cree que su equipo esté pasando un momento particularmente complejo.

El domingo pasado, luego de que su equipo empatara en el Campeón del Siglo con Nacional pese a haber jugado todo el segundo tiempo con un hombre de más (ventaja numérica que no pudo aprovechar en varios encuentros), alguien le preguntó en la conferencia de prensa si advertía una «merma futbolística de Peñarol».

Un lacónico «No» fue la única respuesta del «Memo», quien de inmediato se preparó para recibir la siguiente pregunta.

El entrenador ya había mostrado su descontento hace algunas semanas, cuando ya había sido consultado sobre el descenso futbolístico de su equipo, que entonces aún no había quedado afuera de la Copa Libertadores.

A pocos días de enfrentar a River Plate en el Estadio Centenario, el «Memo» señaló: «No me parece un equipo en crisis, como lo quieren hacer ver muchos, cuando es un equipo que va primero en el Campeonato Uruguayo. Hay equipos que no juegan bien, no se dice y no pasa nada. Pero a Peñarol se le critica cuando no juega bien, cuando empata y ni que hablar cuando pierde. No veo un equipo en crisis, como quieren hacer creer».

«Como entrenador tengo que resaltar que el equipo tuvo un equipo en el que no jugó bien y empató contra Cerro. Hubo un error y terminó en gol. En Bolivia fue un partido particular. La realidad de Peñarol es que hoy está primero por un punto, y por un punto se gana un campeonato», dijo entonces.

Hoy, la diferencia en la tabla es mayor, pero también el descenso del nivel de su equipo.

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