8MEn 1975 las mujeres de Islandia desaparecieron y pararon todo el país

El 24 de octubre de 1975, el 90% de las mujeres islandesas hicieron una huelga laboral y de cuidados que paró a Islandia.

Si eres mujer no existe mejor para vivir que Islandia. Este país fue el primero en elegir a una mujer como presidenta y también ha sido el primero en cerrar las brechas salariales por ley.

Pero esto no era así antes, en 1975 se celebró una huelga feminista similar a la que se ha convocado para este 8 de marzo en España, México y otros países: una huelga en el ámbito laboral, de cuidados, de consumo y estudiantil.

Muchos de los niños que nacieron en Islandia en los años 80, crecieron sin ver a un hombre como presidente. En 1980, Vigdís Finnbogadóttir, una madre divorciada llegó al poder. Sólo Sri Lanka tuvo una mujer presidente antes que Islandia, aunque no fue elegida democráticamente.

¿Pero qué factores se dieron para que hace 38 años la isla optase por una opción política que reclaman hoy en día millones de personas en todo el mundo?

Uno de los precedentes fue el llamado ‘’Día Libre de las Mujeres’’. 1975 había sido declarado por la ONU el Año Internacional de la Mujer y un grupo de feministas islandesas pioneras llamadas Red Stockings (medias rojas) tuvo una idea: Parar al país. Su argumento: si las mujeres paran, se para todo. Por aquel entonces, el sueldo de los hombres islandeses era un 40% más alto que el de sus compañeras y el número de mujeres en el Parlamento no superaba el 5%.

Esta iniciativa tuvo un revuelo y fue muy debatida. Pero finalmente, se bautizó el día como ‘’Día Libre de las Mujeres’’ el 90% de las mujeres del país secundaron la huelga. ¿Qué significó en un país de 220,000 habitantes?

Los bancos pararon, el transporte, las guarderías, las fábricas, las cajeras y todas ellas salieron a la calle. La concentración más grande fue la de Reikiavik, a la que acudieron 25,000 personas. Este día se supuso un antes y un después para la vida de las mujeres en Islandia.

Durante la manifestación, miles de mujeres clamaban por igualdad. Fue intergeneracional y muchas de ellas aún recuerdan la ropa que llevaban aquel día. Otras admiten que se emocionaron y lloraron en silencio durante la lectura del manifiesto en la capital.

1 comentario
  1. alfredo alsamendi dice
    Como medida de lucha es excepcional. Y ya que está, por qué no un día de silencio total? Digo, nadie puede negar la legitimidad de los reclamos, pero un día de paz, qué costaría…

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