#OpiniónEl voto, el ciudadano y la democracia

El sufragio universal masculino y el voto secreto vienen de la Constitución de 1919. La mujer votó en 1938. El voto del ciudadano uruguayo es uno de los pilares de su democracia.

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Como lo son los partidos políticos. Trágicos sucesos demostraron que antes de laselecciones hubo guerras civiles, por lo que el voto fue el final de los conflictos armados.

En un formato bipartidista (blancos-colorados), en los cien años de vigencia del voto secreto, setenta y ocho fueron con vigencia de libertades y garantías. Y hubo dos dictaduras, entre 1933 y 1943 (Terra-Baldomir) y entre 1973 y 1985 (Bordaberry-Méndez-Álvarez).

Ambas dictaduras fueron iniciadas por presidentes colorados y asistencia de los blancos. Los colorados ganaronlas elecciones hasta 1958, destacándose los procesos de Batlle y Ordóñez y Luis Batlle Berres.

Luego coparticiparon con los blancos en el ejecutivo colegiado. Los ministros de la última dictadura también fueron colorados y blancos, así como los miembros del Consejo de Estado.

Después de la dictadura colorados y blancos alternaron en el gobierno hasta que en 2004se imponeuna coalición de partidosdenominado Frente Amplio (51,7%), sector que había soportado todo el peso de la dictadura en muertos, desaparecidos, exiliados y destituidos.

En 1999 el Frente yahabía sido el más votado (40%), pero se puso en vigencia el «balotaje» (1996) y colorados y blancos sumaron votos para derrotarlo. El Frente volvió a ganar en 2009 y 2014, en estos casos con «balotaje».

A través del batllismo, los colorados se situaron en el centro izquierda del espectro y los blancos en el centro derecha.

Pero desde la crisis de los 60 el coloradismo se corrió a la derecha, disputándola desde entonces con los blancos. El Frente ocupó la izquierda del espectro, sumando a comunistas, socialistas y democristianos, colorados batllistas y blancos de centro izquierda.

Los colorados (batllistas) predominaron en Montevideo y ciudades del Interior urbano, en tanto los blancos en el Interior del país y en el campo, en particular en los departamentos ganaderos del norte y centro. Estos perfiles se matizaron a medida que progresó la emigración campo-ciudad y Montevideo recibió familias blancas de clase alta y media e instaló en los suburbios «cantegriles» con familias de peones blancos. En un país de clases medias (60-70%) el electorado del centro es mayoritario.

El ciudadano uruguayo vota según ciertas pautas. Una es la tradición, de mucho peso en este país, donde es frecuente que los hijos sigan el voto de sus padres y abuelos.

Otra es la radicación geográfica, dependiendo si el votante es de Interior o Montevideo, campo-ciudad, o el barrio de Montevideo, o el departamento del Interior. Otro motivo, más actual, es el económico, esto es que el votante elige el partido que supone favorecerá sus posibilidades comerciales, de empleo, o de mejora laboral.

Un cuarto motivo puede ser el candidato, su persona, su aspecto, sus condiciones oratorias. Un quinto motivo es el ideológico, esto es que se busca entre los partidos cuyos programas expresen las ideas u orientaciones del votante en materia económica, social o religiosa. Y un sexto es el voto de clase, es decir que el votante lo hace según su clase social o según su clase social de referencia.

En los últimos años han cobrado peso los medios masivos de comunicación, muy concentrados y muy poderosos, pudiendo manipular la información de modo que los ciudadanos asuman como propias las interpretaciones de los hechos.

La democracia no está servida con el voto ciudadano, pero es fundamental.

La libertad de expresión es esencial a la democracia, pero debe ser compartida, es decir que ese derecho a tener voz se encuentre al alcance de todos, inclusoquienes no tienen medios económicos o forman parte de una minoría.

Pero además pensadores decisivos de nuestra época, -Jurgen Habermas- han insistido en la necesidad de que la opinión de los ciudadanos sea «ilustrada», es decir queel pueblo tenga la posibilidad de saber, entender y comprender lo que está en juego y lo que elige con su voto. Caso contrario el ciudadano elige a oscuras, saca conclusiones con datos alterados, y entonces se vuelve incrédulo, escéptico, o acepta lo que dicen los medios.

En todas partes el ciudadano de la democracia se ha rebelado contra la política porque la propia democracia no es igualitaria y no trata como iguales a quienes no pueden llegar a su educación, o su salud, o un mejor trabajo y mejor vivienda.Y está convencido que la democracia le ha fallado, porque no les ha otorgado medios iguales para que sus hijos vivan en un país donde puedan llegar a ser lo que han elegido y se sientan tratados como iguales por gobiernos y autoridades elegidos por ellos.

Es una deuda que duele como una herida.

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2 Comentarios
  1. elcacho dice
    Gracias, Sr. desconocido, pero debo abstenerme de hacer comentarios, pues este diario me censura.
    1. Jorge Laviano dice
      Es una pincelada a brocha gorda, con algunas afirmaciones ciertas y otras tendenciosas, que el espacio no da para analizar al detalle. Lo más peligroso es que alguien haga una distinción entre ciudadanos ilustrados y los que no lo son, y pretenda autorizar o denegar el derecho al voto según esa distinción.

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