El teatro uruguayo de luto: murió uno de sus grandes hacedores, Jorge Curi

Nació en Montevideo el 28 de enero de 1931 y falleció el 8 de agosto de 2019.

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Director, dramaturgo, adaptador, docente, fue además actor. Arquitecto graduado en 1963, ha practicado poco esta profesión, ejerciendo en cambio la docencia de matemáticas en la Enseñanza Secundaria (1961-1993) ganada por concursos. En El Galpón desde 1951, su creciente interés en todo tipo de tareas le hizo debutar como actor en un reemplazo sorpresivo en Montserrat de Emmanuel Roblés y su primer protagónico en Androcles y el león de G. Bernard Shaw (1955). En 1970 él mismo cerró su carrera de actor con el Peachum de La ópera de dos centavos de Brecht dirigida por Del Cioppo. En 1971, la muerte de su padre lo apartó del teatro para atender una pequeña industria familiar, luego integró el Circular con gran éxito de público y crítica, obteniendo varios Premios Florencio y el llamado de la Comedia Nacional, La Gaviota, Teatro del Sur, y la Casa de Comedias, más la puesta en escena de recitales y espectáculos musicales (Los que iban cantando, Cuando a propósito con Dadh Sfeir, Daniel Viglietti, y Los Olimareños; Laura Canoura y otros), y la régie de óperas: Yermade Villalobos-García Lorca; La historia del soldado de Stravinsky; y Los siete pecados capitales de Brecht- Weill , por el SODRE; Marta Gruñi, de Lamarque Pons-F. Sánchez; y Carmen de Bizet por la Sociedad Pro-Ópera, todas dirigidas por el maestro brasileño David Machado. El perfil y la trayectoria indeclinablemente ascendente de Curi jalonada de premios, tuvo un impulso importante en 1992 cuando la B’nai B’rith le otorgó el premio Fraternidad, en cuya ocasión el jurado Jorge Abbondanza enfatizó la discreción de una labor creadora sutil, silenciosa, de intensidad igual o mayor a las de otros, pero que apenas se nota, a menudo junto a su colaboradora de siempre , Mercedes Rein ; e insertándose en la dura etapa de la dictadura militar, donde el nivel ejemplar y la índole de lo que hizo en esos años nos iluminó de muchas maneras. Manejó la verdad, y por eso mantuvo el poder del talento a lo largo de esa etapa.

Hombre preocupado por su sociedad y su tiempo, duplica su tarea creadora de director moderno con la de adaptador, autor e inventor de collages -el dramaturgista como se llama el personaje surgido en los últimos años-, colmando su inclinación personal de trabajar un texto para adecuarlo a sus intenciones. Actitud intelectual que no ha obstado para que atendiera el reclamo clásico de no ser académico, ser popular, sin desmedro de una aspiración de arte profundo- Coronando su infatigable labor , desde 1998 presidía la “ Asociación Civil Teatro Victoria”, que formó con la actriz Pelusa Vidal y el actor Ismael Da Fonseca, entidad cultural usufructuaria de la sala del mismo nombre propiedad del Banco de Seguros del Estado, que la rescató y recicló de su ruinoso estado tras varios lustros de abandono.

El herrero y la muerte en coautoría con Mercedes Rein fue un éxito sin precedente del Teatro Independiente (Circular, Florencio Mejor Espectáculo 1981) y en 1987 junto a su compañera de este gran binomio autoral, Entre gallos y medias noches (El Galpón).

En 2009, ACTU (Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay) le otorgó el Premio “Cyro Sosería” por su trayectoria. 

Ha dirigido infinidad de obras, la última fue en 2015, “Locuras de verano”, de Chejov en el teatro Victoria.

Fundamentalmente, un gran ser humano que dedicó su vida a las artes escénicas.

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