#IdearioEl redivivo dinosaurio político

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El retorno a la arena política del ex presidente de la República Julio María Sanguinetti a los 83 años, poniéndose al frente del bloque conservador restauracionista, constituye un acontecimiento significativo que no debe ser pasado por alto.

No en vano, desde su reaparición pública en el último año, insólitamente la intención de voto del Partido Colorado ha crecido, según coinciden las encuestas.

Resulta inverosímil que este revivido dinosaurio sobreviviente de la guerra fría aun concite adhesiones entre los electores, luego de ser uno de los grandes protagonistas de la debacle provocada por la derecha que eclosionó en 2002.

La única explicación racional para este fenómeno es la campaña de post-verdad montada desde los medios obsecuentes, que se han encargado de construir un relato teñido de mentiras y de medias verdades para difuminar la responsabilidad de la coalición blanqui-colorada en el desastre.

Ahora la idea es, según lo confirmó el propio precandidato colorado, recrear el mismo contubernio bicéfalo que condujo al país, hace diecisiete años, al peor colapso económico y social de nuestra historia reciente.

Sanguinetti fue, durante su segunda presidencia, a partir de 1995, el responsable de pergeñar la arquitectura política que estableció un maridaje entre los dos partidos tradicionales, otrora enemigos irreconciliables y, desde entonces, socios ideológicos para enfrentar a la izquierda.

Esa alianza estratégica se sustenta, naturalmente, en la defensa a ultranza del modelo neoliberal que contaminó al gobierno de Luis Alberto Lacalle, a la segunda presidencia del propio Sanguinetti y a la ruinosa administración encabezada por el hoy desparecido Jorge Batlle.

En efecto, en las elecciones de 1999, los votos blancos le permitieron a Batlle ceñir la banda presidencial y, en los comicios de 2009 y 2014, buena parte del electorado colorado apoyó a los candidatos blancos en el balotaje. El resultado de este matrimonio político que se pretende ahora reeditar, fue la peor crisis económica y social.

A juzgar por los anuncios de lo precandidatos de derecha, es claro que una eventual coalición de gobierno conservadora tendría nuevamente un aciago desenlace para el país.

Julio María Sanguinetti es, sin dudas, una suerte de “rey de la falacia”, lo cual está corroborado por su actuación pública de más de cincuenta años y por su recurrente prédica que distorsiona groseramente la historia.

No en vano en una de sus primeras reflexiones desde la confirmación de su pre-candidatura, no dudó en proferir una nueva mentira, afirmando que las bandas del narcotráfico son un problema de los gobiernos del FA.

Tamaña falsedad – que es consecuente con su conducta de siempre- es desmentida por las propias evidencias empíricas. En efecto, informes de la DEA de 1994 y 1995 –durante los gobiernos de Lacalle y Sanguinetti- señalaron a Uruguay como un importante centro de lavado de dinero del narcotráfico, generado en el rígido secreto bancario.

Con ese mismo talante, el ex presidente no ha dudado en elogiar reiteradamente al también ex mandatario colorado Jorge Pacheco Areco como una suerte de “adalid” de la democracia, pese a que este gobernó con medidas prontas de seguridad, ordenó reprimir, encarcelar, torturar y militarizar a sindicalistas, estudiantes y opositores y cerró decenas de medios de prensa.

Nadie debería olvidar que Sanguinetti integró el gabinete de Pacheco como ministro de Industria y Comercio y luego ocupó la titularidad del Ministerio de Educación y Cultura, en el gabinete encabezado por el luego dictador Juan María Bordaberry.

Desde la titularidad de dicha Secretaría de Estado fue el autor material e intelectual de la Ley de Educación 14.101 de enero de 1973, que arrasó literalmente con la autonomía de los entes públicos de la enseñanza y vulneró groseramente los preceptos constitucionales.

Esa conducta ambivalente lo indujo a ignorar o bien a negar la existencia del escuadrón de la muerte durante la pre-dictadura y hasta a desestimar la existencia de niños desaparecidos en el gobierno dictatorial, cuando las evidencias de la realidad siempre demostraron lo contrario.

Su vocación por la intriga la corroboró durante su primera presidencia -a la cual accedió en elecciones rengas por la proscripción de cientos de dirigentes políticos- cuando hizo caso omiso a las denuncias de violaciones a los derechos humanos.

También fue el mentor de la Ley de Caducidad, que – con el voto de los partidos de derecha- convalidó la impunidad de los delitos cometidos por el gobierno autoritario. Por supuesto, en los últimos treinta años ha defendido a rajatabla dicho engendro inconstitucional.

Empero, desde la presidencia, no tuvo ni la valentía de cumplir con los artículos de dicha norma que establecen la obligatoriedad de investigar las desapariciones perpetradas por la tiranía.

Sanguinetti -que es uno de los personajes políticos más nefastos del último medio siglo- fue el candidato preferido de la dictadura en las elecciones de 1984, el arquitecto de la impunidad de los delitos de lesa humanidad y uno de los parteros de la crisis de 2002. Hoy, es admirador del fascista Jair Bolsonaro y cómplice de la derecha venezolana pro-golpista y pro-imperialista.

Está todo dicho.

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3 Comentarios
  1. Adrián dice
    Este tipo de “análisis” es una de las cosas que me hace cada vez leer menos esta publicación. Habla de que Sanguinetti ganó con candidatos presos y proscriptos; luego habla de Venezuela en el mismo artículo y parece que en Venezuela está bien que hay presos políticos y proscriptos pero cuando hubieron acá estuvo mal; EN EL MISMO ARTÍCULO!!!! LO QUE ESTÁ MAL EN UN LADO ESTÁ MAL EN OTRO; BASTA DE JUSTIFICAR ESA BASURA POR SER DE “IZQUIERDA”. Le recuerdo al que escribe que la ley de caducidad fue votada dos veces por el pueblo uruguayo y por ende ratificada en dos plebiscitos.
  2. tu hermana dice
    Jajaa está brava la cosa para este pasquín. Ya casi sin publicidad oficial, sin lectores y menos aún gente que lo compre, se van a pique. La herencia de Fasano, el perfil editorial alcahuete y obsecuente con el FA están cobrando su precio. Merecido fin para un medio que pudo haber sido garante de la democracia y no fue más que un folletín servil al poder de turno. Buen provecho
  3. Roberto Piacentini dice
    Tú hermana mercenaria de la corporación mediática infecta de los arrastrados masones, tal el caso de este Coirolo. Estás preocupada Tú hermana, muy, proyectas miserabilidad y temor. Folletín es el País, medio del siglo XIX, que chismosea tonteras para burguesías tontas.

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