#OpiniónEl radical contraste de los números

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Exultante por las encuestas, que otorgan a la oposición de derecha y en particular al Partido Nacional posibilidades reales de disputar el gobierno en las elecciones de 2019, un editorial del diario el País titulado «Un año de cambios», derrama un humor triunfalista, sustentado únicamente en los sondeos de las empresas de opinión pública.

El contenido del artículo no deja de ser insólito, en la medida que afirma que «el 2019 que se inicia debe ser el año en que comencemos a recuperar nuestro país. No podemos seguir en el rumbo en que vamos o corremos el riesgo de que el Uruguay se transforme en invivible».

En realidad, hace casi 17 años, bajo la égida de la última coalición blanqui-colorada, el Uruguay era obviamente invivible, porque estaba en la más absoluta de las ruinas.

En efecto, la dantesca crisis de 2002, cuyas dramáticas secuelas se prolongaron hasta bien entrado el primer período de gobierno del Frente Amplio y en algunos casos aun impactan a la población más vulnerable, constituyó un auténtico catálogo del desastre.

Naturalmente, no fue una crisis mundial como la que se instaló en 2008 en el mundo capitalista, con epicentro en la implosión de la burbuja de las hipotecas basura.

Fue sí el corolario de una paupérrima conducción económica compartida por los dos partidos tradicionales desde la segunda mitad de la década del noventa, con devastadores costos sociales.

En efecto, ese cataclismo fue la directa consecuencia de una conducción errática y del rampante libertinaje de mercado, que provocó, por ejemplo, la debacle del sector financiero y el cierre de cinco bancos de plaza, con millonarias pérdidas para los ahorristas y para el país.

Ese modelo neoliberal caracterizado por la desregulación y la precarización que el bloque conservador nos quiere volver a vender, tuvo un saldo realmente de espanto que los uruguayos no deberían olvidar.

Las cifras de la crisis son contundentes: el Producto Interno Bruto (PIB) se desplomó un 11%, la tasa de desempleo trepó a un pico histórico de 22%, casi el triple del índice actual, el salario real cayó más de un 20%, la pobreza se disparó a casi el 40%, el quíntuple del presente, la inflación alcanzó casi al 26% triplicando la de la actualidad, la moneda se devaluó un 93,7%, el «riesgo país» alcanzó los 3.000 puntos básicos, nuestros bonos se hundieron hasta a un 65% de su valor nominal, los activos de reserva del Banco Central cayeron de tres mil cien millones a setecientos setenta y dos millones de dólares, las exportaciones disminuyeron un 38% y el sistema bancario perdió el 48% de sus depósitos, lo cual equivale a unos siete mil cuatrocientos millones de dólares.

Ese año de pesadilla no ha merecido ninguna autocrítica por parte del contubernio blanqui-colorado, que se ha exorcizado mediante un discurso plagado de falacias propaladas por medios obsecuentes y ahora le ofrece al electorado la misma receta maquillada y envuelta para regalo.

Si bien Uruguay no crece hoy a tasas chinas como en el pasado reciente y la desaceleración económica es perceptible, la situación sigue siendo considerablemente mejor que durante los gobiernos de derecha que hicieron añicos el país.

Las referencias del columnista al oficialismo que gobierna hace catorce años al país no tienen desperdicio. «Llegaron para cambiar el Uruguay y vaya si lo hicieron, lamentablemente para todos nosotros para peor. La brecha social es cada vez mayor y no sólo la económica», expresa sin mayor pudor ni rubor el articulista del matutino.

No deja de sorprender que el editorial afirme que el Uruguay «cambió para peor para todos nosotros». ¿A qué nosotros se refiere? ¿A los oligarcas amigos de los dueños del diario, que no han dejado de ganar dinero a paladas en el marco de un sistema de acumulación capitalista perverso?

Aunque queden asignaturas pendientes y haya dificultades, hoy los trabajadores y los pasivos perciben retribuciones superiores en casi un 60% en términos reales (descontando el costo de vida), la tasa de pobreza está en la quinta parte de la registrada en 2002, la desocupación es un tercio de la que era en 2002, el Producto Interno Bruto creció de diecisiete mil millones de dólares en 2005 a más de cincuenta y ocho mil millones de dólares en 2017, hay negociación salarial colectiva, las empleadas domésticas y los peones rurales tienen derechos y la inversión en educación se incrementó en más de un 160%, llegando al 5.2 del PIB. También se multiplicó el gasto en seguridad y en salud y hay un Sistema Nacional de Cuidados estatal que atiende a miles de personas en situación de vulnerabilidad, entre otros logros que han impactado fuertemente en la calidad de vida de la mayoría de los uruguayos.

Si bien hay algunos problemas que rozan la ética que han enojado a una buena porción del electorado y la persistencia de la inseguridad de origen multicausal es otra fuente de desencanto, el Uruguay de hoy es radicalmente diferente al país gris y quebrado económica, social y emocionalmente que el Frente Amplio heredó de los blancos y los colorados.

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7 Comentarios
  1. Ricardo dice
    Si es por hablar ,mentir , robar,desperdiciar,acomodar el discurso,tergiversar,confundir y atrasar con sus ideas anacrónicas que llevaron a este fracaso de pais al FA no ha quien le gane
    1. hugo acevedo dice
      Estimado Ricardo: toda la información es corroborable, por diversas fuentes. Una cosa es opinar y otra es informar. Tu sólo opinas sin fundamento ni sustento pero no tienes informar para contrastar con la mía. La que es especialista en mentir es la derecha. De ese modo, se mantuvo más de un siglo en el gobierno con paupérrimos resultados. Por supuesto, la derecha es especialista en mentir y obviamente en robar y fundir al país. No lo digo yo. Lo dicen los reportes de los organismos internacionales de la época.
      1. Bersuit Vergarabat dice
        Hugo Acevedo  – ESCRIBIS: “ La que es especialista en mentir es la derecha” MUY CIERTO, PERO EN LOS ULTIMOS TIEMPOS TENEMOS UN EJEMPLAR QUE QUIZAS LOS SUPERE. AQUEL DE “como te digo una cosa te digo la otra”. ETC.
    2. Bersuit Vergarabat dice
      Ricardo – TENES EL BALERO LLENO DE DEPOSICIONES ROSADAS Y HEDIONDAS.
  2. Bersuit Vergarabat dice
    ESTE ES OTRO ANALISTA, QUE EN MI CONCEPTO LO DENOMINAN ASI PORQUE UTILIZAD DEMASIADO EL TRASERO EN LUGAR DE LA CABEZA. FIJA EL “primer período de gobierno del Frente Amplio” ALLA POR 2005, CUANDO OBTUVIMOS EL GOBIERNO VOTANDO EN OCTUBRE DE 2004 AL “Encuentro Progresista”, EN 1ra. VUELTA Y MAYORIAS EN AMBAS CAMARAS. Y TODOS LOS LOGROS QUE SE LOGRARON, DEPENDIERON DE LA VISION DE URUGUAY SIN PARTICIPAR, QUE NO SE LE NOMBRA EN ABSOLUTO, EL MINISTRO DE ECOPNOMIA ASTORI. PUAJ.
  3. elcacho dice
    Sr. D. Hugo Acevedo, por favor, no gaste pòlvora en chimangos. A mis años, y le aseguro que son muchos, he conocido gobiernos colorados, blanos y dictatoriales. Todos ellos,juntos, se encargaron de hacer un paìs de cuarta. Recièn, con el cambio, se empezò a construir PATRIA. Es cierto que falta, pero se camina, y se hace camino. Lo demas es para los que destilan veneno.
  4. alfredo alsamendi dice
    Se podrá ser de derecha o de izquierda, pero los números son irrefutables. Las cifras expresadas son correctas, y no se incluyen los datos sobre la destrucción del tejido social, el cierre de fábricas que disuelven sindicatos (objetivo no declarado pero sí festejado por la derecha). Y la crisis también tuvo ganadores: los que sabían de antes la devaluación y el corralito que se venía (del entorno y amigos de los gobernanes de turno-rosados-) hicieron pingües negocios comprando casas y autos a precio de ganga a gente desesperada. La drástica pérdida de la fuente inagotable de recursos que fue el estado durante 174 años removió su estuctura. El «nosotros» es ese: la casta qeu usufructuó privilegios desde el siglo XIX. La redistribución de la riqueza nunca fue ni será un ítem en su programa de gobierno.o

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