#OpiniónEl proceso electoral y la izquierda

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En los últimos tiempos los procesos electorales no han sido muy favorables para la izquierda. Las últimas elecciones en España mostraron un descenso significativo de Podemos. Las elecciones parlamentarias de la Unión Europea muestran también descensos significativos de la izquierda, pese al buen desempeño del PSOE español en ambas elecciones. Al decir de Fernando Chávez Sosa, en reciente reunión de Casagrande, la izquierda pierde cuando se divide y cuando se derechiza también queda afectada en los procesos electorales. Importa destacar que la igualdad es factor central para la izquierda. En estos tiempos, sobre todo en el mundo desarrollado, las desigualdades de ingresos se profundizan y la izquierda no lo aprovecha. Por el contrario quien avanza es la extrema derecha.

En el plano regional siguen gobernando las izquierdas de Uruguay y Bolivia y van a ser muy disputadas las próximas elecciones en Argentina. Pero son muy importantes los gobiernos de derecha de Brasil, de Chile y de Colombia. Vale destacar que sobre el problema de Venezuela, el grupo de Lima liderado por la derecha sudamericana ha fracasado totalmente en sus propuestas.

Las próximas elecciones en Uruguay están marcadas por estos acontecimientos regionales e internacionales que no le son favorables. Surgen diversos analistas políticos que escriben sobre las altas posibilidades de que el Frente Amplio sea derrotado por la oposición en las próximas elecciones nacionales. Sin embargo, consideramos que están dadas todas las posibilidades para que la izquierda uruguaya alcance su cuarto gobierno consecutivo. 14 años de gobiernos frenteamplistas han generado transformaciones y logros de enorme significación. Elevado crecimiento del producto, en algunas etapas facilitado por mejoras de los precios internacionales de los productos de exportación, salario mínimo nacional que se triplicó, salarios reales que aumentaron más de 50%, reforma de la salud que le dio mayores posibilidades de atención médica a los sectores de menores ingresos, descensos significativos de la pobreza y prácticamente desaparición de la indigencia, mejoras en la distribución del ingreso y en la equidad de género, avances del sistema nacional de cuidados y así sucesivamente.

Es notoria la debilidad de la oposición. Los distintos candidatos del Partido Nacional no son grandes figuras nacionales. En las encuestas, Sanguinetti recibe más simpatías que los líderes blancos. Viven panoramas muy confusos y críticos por la presencia de Sartori y sus dichos. Tienen profundas diferencias internas con el plebiscito que plantea Larrañaga a través del «Vivir sin miedo». Tienen limitaciones en materia programática y están demasiado centrados en resolver el déficit fiscal, pensando que con ello van a iniciar un proceso que resolvería el conjunto de problemas que tiene la sociedad uruguaya. Bottinelli plantea que con independencia de la oposición, si el Frente atrae a los frentistas descontentos y desencantados volvería a ganar la elección presidencial.

En el Partido Colorado se intensifica, de acuerdo a las últimas encuestas, la paridad entre Sanguinetti y Talvi, pero muy lejos de llegar al balotaje. En todo caso el experimentado Sanguinetti puede jugar fuerte en el balotaje en contra del candidato del Frente Amplio.

El Partido Independiente se desplomó al romperse su alianza, a una semana de creada, con los grupos de Valenti y de Amado. Seguramente va a tener efectos negativos en las próximas elecciones.

Ninguna encuesta muestra mejoras relevantes para la Unidad Popular, un grupo muy ideologizado que vive sobre la base de sus críticas al FA.

En esencia, una oposición muy debilitada, con problemas de distinto tipo y en la que seguramente sea Luis Lacalle Pou el candidato que llegue al balotaje. Pero el Frente Amplio no está en su mejor momento. Es muy difícil que en estas elecciones se pueda lograr mayorías absolutas en el Parlamento, como lo ha logrado el FA en las últimas tres elecciones. En todas las encuestas, el Frente Amplio está lejos de lograr los niveles de votantes con respecto a la misma fecha del año 2014. Hay también caída relevante de la gestión presidencial; 14 años de gobierno desgastan.

Una novedad surge del desconocimiento que tiene la ciudadanía de los cuatro precandidatos del FA. Daniel Martínez es desconocido por los uruguayos en un 17%, Carolina Cosse en un 23%, Oscar Andrade en un 32% y Mario Bergara por un 42%. Sin duda que el FA siente la ausencia de figuras como Tabaré Vázquez y José Mujica. Importa señalar que Sartori tiene un desconocimiento de 18%.

Entre los nuevos votantes el FA lidera pero está perdiendo 22 puntos con respecto a los datos de 5 años atrás. Estos nuevos votantes no conocieron los gobiernos de blancos y colorados y presentan muchos indecisos.

Los temas centrales de los descontentos pasan por la seguridad en todos los sectores sociales y reaparecen con cierta fuerza problemas económicos como el del empleo. Difícil saber cuánto pesa el tema de la seguridad. No juega en los nuevos votantes.

En esencia, el FA debe ganar a los frentistas descontentos, a nuevos votantes, a capas medias afectadas por impuestos, mostrar sus realizaciones, acercarse a las organizaciones sociales, y especialmente no limitarse a la agenda que le imponen los grandes medios de comunicación, donde siempre aparecemos a la defensiva. Hay muchos logros para mostrar y entre los candidatos, Daniel Martínez acaba de realizar una presentación de excelente nivel sobre el futuro del desarrollo productivo, basado en experiencias concretas de innovación en el ámbito nacional.

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1 comentario
  1. Bersuit Vergarabat dice
    EL AUTOR ES UNO DE LOS DOS BASURAS QUE NO VOTARON PARA DECLARAR NULA LA LEY DE IMPUNIDAD. EL OTRO FUE EL “pepe”.

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