El neoliberalismo es incompatible con la democracia

El neoliberalismo nació en una dictadura, la de Augusto Pinochet (foto), implementada por economistas de la Escuela de Chicago.

6 404

Pero luego se extendió a gobiernos elegidos, en América Latina y Europa. Sin embargo, con el tiempo, el neoliberalismo ha demostrado ser incompatible con la democracia. Brasil es un buen ejemplo.

El primer proyecto neoliberal en Brasil fue el del gobierno de Fernando Collor de Melo, presidente electo, en 1989 aun con las manipulaciones antidemocráticas de Globo en el debate final con Lula da Silva.

Collor centró su campaña en dos temas centrales para el neoliberalismo: los funcionarios públicos serían maharajás (reyes) y los automóviles producidos en Brasil serían carrozas. Comenzó con Collor la campaña para criminalizar al Estado y abrir la economía al mercado internacional.

Derrocado por las acusaciones de corrupción, el proyecto neoliberal fue retomado en el gobierno de Itamar Franco, y luego por Fernando Henrique Cardoso, quien reformuló el modelo, pero lo continuó.

Fue con este proyecto que Cardoso logró ser elegido y reelegido en las elecciones del 1994 y 1998, convenciendo a la mayoría de los brasileños de que el mayor problema en Brasil sería un gasto público excesivo, lo que generaría inflación. Hasta entonces, el neoliberalismo parecía compatible con la democracia.

La hegemonía neoliberal se debió a la descalificación del Estado, sus gastos, la exaltación del mercado y los empresarios. Se agotó por la crisis final del gobierno de la Cardoso, y su partido nunca más pudo convencer a la mayoría de los brasileños de estas posiciones, perdió su capacidad hegemónica.

Al no hacer políticas sociales, creyendo que el control de la inflación sería suficiente para mejorar las condiciones de vida de los brasileños, el gobierno de Cardoso terminó agotado, con su imagen reducida a su nivel más bajo. Fue el último momento en que el modelo neoliberal sería puesto en práctica por un gobierno elegido en elecciones.

Tras la primera victoria de Lula, en 2002, las políticas neoliberales pasaron a ser rechazadas por la mayoría de la población, lo que continuó sucediendo a lo largo otras tres elecciones: 2006, 2010 y 2014.

Los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) consolidaron la posición de la mayoría de los brasileños, quienes prefirieron democráticamente las políticas antineoliberales a las políticas neoliberales del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB).

Los brasileños consagraron que la democracia era totalmente compatible con el desarrollo económico acompañado de políticas sociales para la distribución del ingreso y la inclusión social.

La democracia y el antineoliberalismo se casaron, en el período más virtuoso de la historia brasileña en mucho tiempo. Los cuatro gobiernos del PT han representado y acentuado la hegemonía del modelo antiliberal.

Fue necesario romper la democracia, con un golpe de estado contra Dilma Rousseff, sin ninguna base legal, para que las políticas neoliberales volvieran a ser puestas en práctica en el gobierno de Michel Temer. Un gobierno ilegítimo, no elegido por el pueblo, que asumió la reanudación del modelo antidemocrático neoliberal.

El gobierno de Jair Bolsonaro y su política ultraliberal solo fueron posibles cambiando los temas de la campaña a otros temas que no sean económicos y sociales. Pero, además, por la monstruosa manipulación electoral: impidieron a Lula, favorito para ganar las elecciones en la primera vuelta – proponiendo el modelo antineoliberal – e instrumentalizaron las fake news para falsear el proceso electoral.

Muchas personas hoy están en contra de Bolsonaro – el ciento, según las encuestas -, sin estar en contra del neoliberalismo.

Incluso aceptan que no vivimos una democracia plena, porque el presidente comete todos los delitos de responsabilidad, él y sus hijos están involucrados en casos de corrupción, pero las instituciones no trabajan para sacarlo de la presidencia. Los medios están frontalmente en contra de Bolsonaro, algunos incluso se pronuncian por la necesidad de removerlo del gobierno, pero sin oponerse a la política económica neoliberal.

Sin embargo, no se dan cuenta de que solo sin democracia, solo con un estado de excepción, es posible tener un gobierno que implemente una política económica contra las necesidades de la gran mayoría de las personas.

Una política económica que solo favorece a los bancos privados y al capital especulativo, promoviendo la recesión y la depresión económica, así como el desempleo y la precariedad a la que la gran mayoría de los brasileños están condenados.

Solo con un retorno a la democracia será posible que la mayoría de la población exprese su voluntad mayoritaria, lo que choca directamente con el modelo neoliberal, priorizando el desarrollo económico con distribución de ingreso, luchando en contra la pobreza, la miseria, el hambre y la exclusión social, solo son posibles con el retorno a políticas antineoliberales.

También podría gustarte
6 Comentarios
  1. maria dice
    Si y el comunismo de los Castro , Stalin , PolPot , Maduro , Ortega , el gordito de Korea del Norte tampoco son compatibles , asi que no digas pavadas .
  2. Juan dice
    Para nuestra un botón, con ver cómo entregaron el Uruguay en 2003 alcanza y sobra. 30 % de.pobreza y 25 % de desocupación. Eso es el «libre mercado» y el Estado ausente. En esta nueva etapa de lacallos lo volverán a padecer.
  3. maria gonzalez dice
    Y mira vos como entrgaron el pais ahora en dos semanas aparecieron 400 mil nuevos pobres sin trabajo y sin seguridad social anda gil .
  4. Luis martinez bcb 35637 dice
    todos ignoramos algo y ignorar no es verguensa mientras nos esforsemos por aprender o imitar a las personas con moral dignidad etica y desencia pero cuando no queremos ver la realidad de lo que estamos mirando es cuando la ignorancia se transforma en un mal o nos volvimos traidores
  5. Francisco lombardo dice
    Pobre ,esa TAL María tiene su mente bloqueada,el NEOLIBERALISMO es lo peor que le pasó a URUGUAY,Y ahora volvieron con el lacallito y el rey de la impunidad,el SANGUIJUELA,pero en la próxima vuelve el FRENTE por 15 O 20 años más.
  6. Ricardo Blisford dice
    Siempre es preferible el neoliberalismo al social-comunismo porque el primero promueve las libertades, menos «papá» Estado y más libertad de mercado y libertad de emprendimiento, etc., siempre el hombre libre, a diferencia del segundo que ahorca al trabajador y lo esclaviza para beneficio del propio gobierno esgrimiendo la mentira de la igualdad social que nunca se alcanza ni se aproxima, se promueve la ideología del hombre nuevo y en realidad lo embrutece para lograr votos y perpetuarse en el poder, se implementan las políticas de ocultamiento, cuanto menos transparente sea la gestión de estos gobiernos será mejor para intereses propios…, todo muy aborrecible… En resumen el socialismo del Siglo XXI es un monumental fracaso histórico y lo peor que pudo suceder en América del Sur…!

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Abrir chat