#OpiniónEl modo ferroviario, tarea pendiente

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Si una decisión ha sido desacertada y hasta podríamos catalogarla de comedia trágica en el Uruguay fue el cierre decretado por el primer gobierno del Julio María Sanguinetti de AFE. Observado con el lente de los tiempos, ese acto de gobierno que tiene ya unos 28 años asumió costos terribles al país durante largos años, deterioró toda la infraestructura de la empresa en su totalidad; vías férreas, estaciones de pasajeros, material ferroviario, puentes, toda una red de proveedores y técnicos que brindaban mantenimiento, reparaciones y durante un buen tiempo el aislamiento de muchísimas localidades del interior que perdieron conexión con el mundo exterior.

Es cierto que la infraestructura estaba muy deteriorada, pero la decisión de cierre implicó su destrucción. Quizás una reducción de la actividad de AFE en ese momento o un plan de adecuación de corto, mediano y largo plazo que mejorara su eficiencia acompañado de un plan de inversiones corto pero realista nos hubiese ahorrado al país grandes dolores de cabeza y muchos costos que aún seguimos pagando.

Reactivar el ferrocarril se ha vuelto una tarea difícil y donde ha costado encontrar la ecuación económica financiera que la haga viable. La realidad en este caso ha superado a la ficción y cuando pasamos raya en los últimos tres gobiernos todos podemos estar de acuerdo que esta materia sigue aún pendiente.

Hemos confundido en nuestro discurso y quizás en nuestro deseos el concepto de reincorporación de la modalidad de transporte ferroviario con la reactivación de AFE. Son cosas distintas, el objetivo deber ser poner en marcha el modo ferroviario y en ese marco ver como AFE se inserta con eficiencia en esa estrategia.

El mundo y nuestro país van hacia un tipo de transporte multimodal, esto es que la contratación de una carga admite que transite de un destino a otro por diferentes vías; terrestre, aéreo, fluvial o férrea. Cada uno de estos tipos de transporte tienen sus características propias, sus costos asociados, sus conexiones e interrelaciones, que la hacen apta para algunas cosas si y para otras no. A veces compiten, a veces se complementan y en otras ocasiones las diferentes modalidades apuntan a mercados diferentes.

No es poco lo invertido hasta ahora. El FOCEM (programa impulsado por el MERCOSUR) ha aportado unos 134 millones de dólares y el Estado en contrapartida ha destinado unos 70 millones de dólares adicionales para inversión. Ya se habían invertido anteriormente unos 30 millones en el primer período 2005-2009 y posteriormente se aportaron unos 100 millones mas para el acondicionamiento de vías férreas en el tramo de Algorta y Fray Bentos. Sin embargo aún estamos lejos.

Los números no mienten. La red de carreteras en el país transporta unos 25 millones de toneladas en el año y el ferrocarril 1 millón de toneladas (4%) y si hablamos de pasajeros los buses trasladan 90 millones en el año y los trenes unos 600.000 en el mismo período (un 0,67%).

Hay cosas que a esta altura están bastante claras o deberían estarlo.

Primero que el Estado debe dedicarse a la infraestructura, esto dejar las vías férreas en condiciones, las comunicaciones, el señalamiento, el control de la seguridad de las operaciones, el control del servicio, las reparaciones y el mantenimiento, las estaciones. Y que los operadores privados deberían ser quienes se ocupen del “negocio del transporte”, uno o más líneas de trenes que transiten por nuestras vías, pagándole al Estado un cánon y peajes.

Nada diferente a lo que se hace con las demás modalidades de transporte. Las carreteras, las paradas de ómnibus, el control del cumplimiento lo brinda el Estado para el caso terrestre y hay diferentes compañías privadas que se ocupan del transporte; los aeropuertos y los puertos también son responsabilidad del Estado para las vias aéreas y fluviales; las compañías que operan son privadas.

Segundo debemos priorizar la reactivación del modo ferroviario en la modalidad de carga más que en la modalidad de pasajeros. Nuestras carreteras sufren y se deterioran rápidamente con un mantenimiento demasiado oneroso por la excesiva cantidad de cargas que transitan diariamente sobre ellas, por lo que la necesidad de otro medio de transporte más ágil y que redunde en menores costos resulta imperioso. Es un aporte a la construcción del Uruguay Productivo y a la mejora de la competitividad en las empresas uruguayas.

Tercero, los tramos que se vayan reactivando tienen que tener una viabilidad económica financiera para los operadores. Dicho de otra forma, debemos invertir siempre y cuando encontremos operadores interesados en la explotación de esos tramos, de lo contrario estamos destinando importantes sumas de dinero en proyectos nulos que bien podemos utilizar más eficientemente en otras cosas. Las líneas que necesitan sacar su producción por el Puerto de Montevideo son el ramal de Rivera a Montevideo con un desvío hacia Fray Bentos, Montevideo – Minas (en ejecución) y el Litoral Norte hacia el Puerto.

UPM nos brinda una oportunidad para realizar una inversión importante para la reducción de los costos del transporte no solo para la celulosa sino también para los granos, las maderas y los minerales. Lejos de hacerle un “mandado” a la empresa, esta solicita de manera lógica que el país le brinde la infraestructura necesaria para poder realizar el transporte de sus cargas de manera eficiente. Si queremos jugar en primera división recibiendo las inversiones más importantes que giran alrededor del mundo no podemos presentar un equipo de la Divisional C, es necesario un esfuerzo de nuestra parte.

A pesar de los malos presagios de alguna prensa, la licitación realizada por el MTOP para la construcción de tramo férreo Paso de los Toros – Puerto de Montevideo (273 km) fue un éxito, presentándose tres empresas de capitales franceses, chinos, españoles y uruguayos para permitir que los trenes transiten a unos 100 km por hora y transportar 2 millones anuales de carga (el doble de lo que se carga actualmente). La potencialidad es de 4 millones de toneladas anuales, a lo que se suma la conectividad con las vías en el tramo hacia Rivera, obra ya ejecutada.

Con estos números son otros los Orozco. Con la concreción de la nueva planta de UPM el país estaría reincorporando con un peso real el transporte de cargas por la modalidad férrea como una alternativa a las otras modalidades. Ahora si hablaríamos en serio por primera vez en esta materia.

Consolidada la presencia básica del ferrocarril en el país es posible pasar a otras etapas donde los sueños puedan hacerse realidad en una perspectiva de mediano plazo.

El “tren de la costa” que abarque al menos desde la Floresta a Montevideo en el transporte de pasajeros es una necesidad palpable; los viejos balnearios del este del departamento de Canelones y de los que hoy son barrios en la Ciudad de la Costa se transformaron en residentes con grandes poblaciones que necesitan diversas modalidades de transporte a un costo razonable y sobre todo en tiempos adecuados.

La conexión de las cargas con el litoral del país -Salto, Paysandú- con el puerto de Montevideo con modalidades multimodales que incluyan el modo ferroviario debe ser otro objetivo, así como el ramal que va a Minas y luego a Río Branco (en ejecución) u otros ramales que atraviesen los departamentos de Lavalleja, Treinta y Tres y Cerro Largo aparecen como horizontes posibles en otra situación y en otro entorno.

El sueño Latinoamericano parece una utopía pero tenemos el imperativo político de abordarlo. Europa puede recorrerse en tren de un lado a otro con extraordinaria facilidad. ¿Porque no podemos hacer lo mismo al menos con América del Sur y especialmente con Brasil, Argentina, Paraguay y Chile?.

Como dijera Galeano sobre la utopía “Ella está en el horizonte. Yo me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar”.

La efectiva instalación de la Planta de UPM en Paso de los Toros sería avanzar dos pasos. Significaría que por fin estamos caminando.

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