EL PRÓXIMO 26 DE AGOSTO SERÍA SU CUMPLEAÑOS NÚMERO 100El gran Atilio García

Hoy juegan Nacional-Boca en un partido para recordar al ídolo de los tricolores.

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A propósito de los 100 años de Atilio García y el amistoso que en su homenaje disputarán hoy Nacional y Boca, reproducimos en esta página algunos fragmentos sobre la vida del ídolo tricolor, publicados en el libro Héroes de Nacional, de nuestro compañero Gerardo Bassorelli.

“Un sábado de enero de 1938 se subió a un ómnibus de la ONDA y llegó al Parque Central sin conocer a nadie. Sin que nadie lo conociera a él.
Mucha fe no le tenían pues ya le habían sacado el pasaje de regreso a Buenos Aires.

La despedida en Buenos Aires no había sido muy alentadora y menos aun el vaticinio de un dirigente de Boca, que conversara antes con Narancio: ‘Mira , pibe….vos vas a Montevideo, te probás, y a otra cosa; en último caso, conocés la ciudad y hacés un poco de playa, que te vendrá bien…’

En un amistoso ante Chacarita, en el Centenario, tendría su prueba inicial. Primer tiempo intrascendente frente a Chacarita. Intervalo con cambio de impresiones, como es lógico y siempre ocurre, en los vestuarios. Y algo que no todos conocen… Un alto dirigente del club, insinúa relevar al debutante… El capitán Roberto Porta respondió con firmeza: ‘No… doctor… vamos a dejarlo todo el partido… Mire que es un tipo que mete, y tiene una fuerza y un coraje bárbaro… Mire… si quieren hacer un cambio, salgo yo, pero a este chacarero déjenlo… A mí me parece que puede resultar’.

Y ese gesto del capitán nacionalófilo, que no lo tiene cualquiera, y esa opinión… ¡cambiaron el curso de la historia! Dos golazos fueron la respuesta del desconocido en la etapa complementaria, y después de aquella noche de victoria por 3 a 2… once años consecutivos, marcando goles de todos colores.

En 1944, Atilio padeció un accidente automovilístico que le provocó algunas heridas en su cabeza. Ello no le impidió integrar el equipo frente a Sud América, pero lo hizo con la cabeza vendada. Y todo ello tampoco lo frenó para realizar la proeza de convertir 4 goles mediante otros tantos cabezazos.

¿Qué opinaba sobre él Marcelino Pérez (ex jugador tricolor, luego periodista)?: ‘Fue un excepcional jugador, con una tremenda facilidad para definir. Además, jugó en una zona en la que hay que meter. En la que hay que jugarse. Y lo hizo sin miramientos. Tal vez no se constituyera en un deleite para el público, pero con sus entradas agresivas y sus dotes de hombre-gol provocaba la eclosión de las tribunas. Se trataba de un ser adusto, que prácticamente se transformaba en una fiera dentro de una cancha. Un excepcional jugador, que llegó en el anonimato y con sus goles hizo vibrar a la mitad del país’.

“SE LLAMA ATILIO”
Ante un pedido de refuerzos del escocés William Reaside, el Dr. Atilio Narancio llegó a la sede de Boca en busca de un centrodelantero llamado Providente, el cual le fue negado. Ante la imposibilidad de alcanzar el objetivo de negociar a Providente cuyo pase estaba comprometido para Brasil, por cortesía, y en base a la gran amistad entre ambas instituciones, le ofrecieron una lista de delanteros prescindibles. En esa nómina había un tal Atilio García de 23 años, que había actuado en Platense en 1936. “Si se llama Atilio debe ser bueno”, comentó Atilio Narancio.

El ídolo de Galeano y Benedetti

Eduardo Galeano, “El gol de Atilio”:
Fue en 1939. Nacional y Boca iban empatados a dos goles, y el partido estaba llegando a su fin. Los de Nacional atacaban; los de Boca, replegados, aguantaban. Entonces Atilio García recibió la pelota, enfrentó una jungla de piernas, abrió espacio por la derecha y se tragó la cancha comiendo rivales.
Atilio estaba acostumbrado a los hachazos. Le daban con todo, sus piernas eran un mapa de cicatrices. Aquella tarde, en el camino al gol, recibió trancazos duros de Angeletti y Suárez, y él se dio el lujo de eludirlos dos veces. Valussi le desgarró la camisa, lo agarró de un brazo y le tiró una patada y el corpulento Ibáñez se le plantó delante en plena carrera, pero la pelota formaba parte del cuerpo de Atilio y nadie podía parar esa tromba que volteaba jugadores como si fueran muñecos de trapo, hasta que por fin Atilio se desprendió de la pelota y su disparo tremebundo sacudió la red.
El aire olía a pólvora. Los jugadores de Boca rodearon al árbitro: le exigían que anulara el gol por las faltas que ELLOS habían cometido. Como el árbitro no les hizo caso, los jugadores se retiraron, indignados, de la cancha”.

El máximo goleador de los clásicos

Atilio García jugó 5 partidos con la Celeste en el Sudamericano de Chile 1945 y además vistió 5 veces la camiseta de la selección argentina, en los años 1934 al 44 y en 1947.
Es el máximo goleador de los clásicos: convirtió 34 goles a Peñarol, ninguno de penal. Goleador absoluto durante 8 años del Uruguayo, siete de ellos consecutivos: 1938 (20 goles), 1939 (22), 1940 (18), 1941 (23), 1942 (19), 1943 (18), 1944 (21) y 1946 (21). Tiene el récord de haberle anotado 4 goles de cabeza a Peñarol, el 8 de diciembre de 1940, partido que Nacional ganó 5 a 1. Es protagonista de la mayor goleada clásica, el 6-0 del 14 de diciembre de 1941.
Atilio posee otros récords en el fútbol uruguayo: es quien anotó más goles en una temporada: 52 en 1938.
Atilio es el mayor goleador de la historia de Nacional: 486 goles.
Campeón uruguayo 8 veces, en 1939 al 43, 46, 47 y 1950. Fue titular del Quinquenio (1939 – 1943).
En muestra de gratitud, luego de ganar el Quinquenio, los hinchas hicieron una colecta para comprarle la primera casa. La parcialidad le obsequió una casa con la Llave de Oro, incluso se realizó una caravana desde la sede a la nueva casa llevando a Atilio en andas. “Yo era muy chica pero me acuerdo incluso cuando entramos, son esas cosas que te quedan, me acuerdo cuando íbamos a la sede y en la puerta estaba el listado con la gráfica de como iba la colecta. La gente de menos recursos fue la que más puso”, recordó su hija Mabel en la audición partidaria Pasión Tricolor.
Atilio falleció en el año 1973 siendo velados sus restos mortales, en la sede, donde un busto lo recuerda. Además, una tribuna del Parque Central lleva su nombre.
Atilio Ceferino García Pérez había nacido el 26 de agosto de 1914 en Junín.

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