#IdearioEl falso proteccionismo y bilateralismo de Trump

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Hay quienes piensan que Trump tiene una propuesta política nacional e internacional: en lo interno, el proteccionismo y a nivel mundial, el bilateralismo. El proteccionismo implicaría la defensa de mercado interno (recuperar los puestos de trabajo perdidos) y el bilateralismo, la recomposición del liderazgo estadounidense a partir de impedir acuerdos políticos-económicos multilaterales (tratados comerciales) para volver a hacer girar el mundo en torno del mercado consumidormás dinámico. En esta tesitura, sus grandes enemigos son China y Europa. A juicio de Trump, el Viejo Continente está comandado por líderes blandengues que abusan de EEUU en lo comercial (Alemania sería el ejemplo prototípico), incapaces de entender la imperiosa militarización desestimando la importancia de la OTAN a la que le escatiman los fondos.

No creo que Donald Trump sea expresión de estrategia alguna. Es un magnate caprichoso que se topó con la presidencia debido a una insoslayable debilidad política republicana, partido al que le falta una figura destacada capaz de hacerle frente al partido demócrata que sí la tiene, aunque el establishmen impulsó a Hilary Clinton y sus incontables negativos. Hay quienes creen que los anhelados cambios los traía Sanders, pero, el sector del capital se sentía representado por Hillary; en cuanto a Trump, es uno de los suyos. En las tripas del poder, siempre hubo bufones manejables. Nunca imaginaron a un aventurero empecinado a someter al planeta azul.

El regodeo que le produce imponerse a sus vecinos al discontinuar el TLC y preferir orquestar acuerdos bilaterales corresponde a su experiencia empresarial. Él se siente más cómodo apergollando a sus vecinos haciéndolos aceptar contratos leoninos, que pensar en el proceso histórico. Los arreglos regionales comoel TLC los inició George W. Bush y corresponden a esa idea de hacer grande a EEUU hacia afuera, no hacia adentro. Luego el nacido en Connecticut intentó, sin éxito, construir el ALCA.

En cuanto al proteccionismo, es una medida económica de la mitad del siglo XX. En esos días, los países subdesarrollados levantaban su industria obligados a protegerla de las importaciones de bienes manufacturados en los países desarrollados. En cuanto a EEUU, su economía cerrada desde el siglo XIX le permitió crecer por su ensanchamiento hacia el oeste, pero, lo que levantó al gran “coloso del norte” fueron las inversiones europeas, la ola de migrantes (en especial irlandeses, polacos e italianos), entre ellos, obreros que permitieron levantar la industria nacional y un mercado interno en continua expansión al robarle las tierras a los indígenas. El espaldarazo le llegó al estallar la Segunda Guerra Mundial. Al cesar la metralla, se había transformado en el centro del capitalismo, ostentando el 50% de la producción mundial, hoy, con dificultad alcanzan el 25%.

Cuando los países en guerra se recuperaron y los asiáticos levantaron cabeza, la competencia se incrementó. Fue en Japón donde inventaron una nueva ingeniería industrial que hacía el trabajo más eficiente (toyotización), bajando los precios de productos emblemáticos, verbigracia, los vehículos automotores. En pocos años, EEUU se inundó de coches Toyota, Honda, Nissan, sin desdeñar las cámaras fotográficas, televisores, computadoras…

Debido al retraso industrial norteamericano más la baja cuota de ganancia de las empresas, Ronald Reagan inició una contrarrevolución, es decir, hostilizó al Estado benefactor haciendo sonar los tambores de guerra en contra del salario. Fue el “actor” junto a Margaret Thatcher los que iniciaron el neoliberalismo. En efecto, al soltarle las riendas a loscorporativos, dieron vida a la deslocalización y con ello, a la globalización productiva adosada a la financiera a la que le quitaron todas las trabas.

El discurso trumpeano que promete una etapa proteccionista para reconquistar puestos de trabajo, es una estupidez electorera a contrapelo de una globalización cuyo centro se ha diseminado. Hoy pesa tanto EEUU como Europay el oriente asiático.

El problema es que el eslogan “make America great again”, desconoce tres realidades insoslayables: 1) el capitalismo está en absoluta decadencia. La relación capital-trabajo se descompuso gracias a que los empresarios marca Forbesenfermaron los mercados internosal perseguir sueldos más bajos sin prestaciones ni leyes laborales; 2) el capital financiero se ubica por encima de cualquier proceso productivo. A este juego perverso se dedican los megacapitalistas desinteresados en lo que ocurre en el mundo de los mortales y 3) ¿cómo ser grandes again con una deuda externa in-comen-su-rable, uncida a una descontrolada emisión de papel moneda? En términos estrictamente monetarios, el dólar vale poco o nada.

Asimismo, el proteccionismo se aplica en una economía sana y la de Estados Unidos no la es. Según Ilán Semo, columnista de La Jornada: “Para entender el estado de mueca permanente que acompaña al inquilino actual de la Casa Blanca, basta con echar un vistazo a la balanza comercial de estos países. Aquí los números (en exportaciones netas): Alemania, 210 mil millones de dólares; China, 189 mil millones; Japón, 6 mil millones.

Todos ellos, en saldos positivos. Estados Unidos: ¡-803 mil millones de dólares! Léase: en saldos negativos. El mercado global está virtualmente devorando a la economía estadounidense”. De lo anterior se desprende que el coloso necesita de esos países si quieren satisfacer el mercado interno, porque sus inversiones industriales se fugaron.

La única estrategia exhibida es la guerra y el magnate aprovecha la pobreza política estadounidense para sostenerse, mientras tanto, intensifica el odio mundial hacia EEUU, orillando al orbe a una conflagración brutal. Mientras tanto, rebaja la política a lo circense y apoltronado en la sala oval, ordena la persecución de los migrantes. Es más, enjauló niños migrantes al considerarlos una infección social. Al ver la reacción general, detuvo la abominación, pero ahora no hallan a dos mil menores, muchos de ellos desaparecidos en instituciones carcelarias privadas que cobran 700 dólares el día o más.

Todo un negocio que incluye los abusos. Una lección útil para adentrarse en el capitalismo salvaje. Afortunadamente, aún quedan voces sensatas: “Generaciones de estadunidenses no trabajaron ni se sacrificaron para construir un país donde los niños y sus padres son colocados en jaulas para promover una agenda política cínica, dice nonagenaria Ethel Skakel Kennedy la viuda de Robert.

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