El día que el sueño de Liverpool se hizo realidad

«Los Negros de la Cuchilla» escribieron una gloriosa página de su historia al ganar el Torneo Intermedio.

0 363

Lágrimas de emoción y gargantas destrozadas. Latidos que recién ahora empiezan a retomar su curso habitual. Todo eso provocó Liverpool, que le regaló a su gente uno de esos triunfos que quedan grabados para siempre en la memoria.

Los negriazules escribieron una de las páginas más gloriosas de su historia al obtener el Torneo Intermedio 2019.

Las miles de personas que visitaron el Franzini vieron un emocionante partido, que terminó con Liverpool ganando por penales y adueñándose de un título que le dio el pasaje a la Copa Sudamericana y le aseguró un lugar en la Supercopa Uruguaya 2020.

Los volvió locos

Cuando un trofeo espera dueño, generalmente a los espacios hay que buscarlos con lupa.

Pero los muros empezaron a mostrar grietas, que fueron especialmente aprovechadas por los negriazules. Aunque fue River el que llegó primero (un cabezazo de Píriz se estrelló en el travesaño), la primera mitad fue propiedad exclusiva del equipo del «Papa».

Liverpool hizo todo mejor. Ganó las más importantes batallas que componen el partido, hizo del control de la pelota un aliado importante, supo explotar las flaquezas del rival y maximizar sus virtudes.

Pero la principal pesadilla «darsenera» tuvo nombre y apellido: Federico Martínez. Velocidad, explosión y habilidad se combinaron en casi todas sus subidas por derecha, pero sobre todo en la que dejó a un hombre con la cadera rota antes de tirar al pase atrás que el «Colo» Ramírez transformó en tiro al ángulo para poner el 1-0 a los 21’.

Colectiva e individualmente, los de Belvedere fueron mucho más que su rival, al que le costó tanto liberarse de la presión defensiva como construir conexiones que generaran peligro. Por eso, no hubo ni una sola persona a la que sorprendiera verlos irse al vestuario en ventaja.

Otra historia

El libreto siguió igual durante el primer tramo del complemento. Todo lo que a Liverpool le salía con naturalidad, para River era una misión imposible.

Durante ese lapso, los negriazules pegaron una pelota en el palo, mientras los «darseneros» combinaron pobreza creativa y pasividad defensiva.

Pero, de repente, cambió el viento. Tuvo mucho que ver la mano de Fossati, que metió a Matías Alonso y rearmó el mapa del equipo, que de repente se transformó en uno totalmente diferente.

Ganó metros, vio a Liverpool metido en su propio campo, y empezó a suceder ocasiones de peligro. River comenzó a mostrar virtudes ocultas hasta entonces, y llegó al empate a los 69’, cuando Piquerez encontró un rebote boyando en las puertas del área y sacó un bombazo que se colgó en el ángulo.

Satisfechos con el entretenido trámite, los dioses del fútbol quisieron ver media hora más, y el alargue salió a escena.

¿Querías emoción?

Aunque el físico ya estaba agotado, hubo tiempo para más goles en el alargue. Primero, Bryan Oliver mandó un misil teledirigido al ángulo; luego, Gonzalo Viera encontró una pelota que buscaba dueño y la mandó contra el palo.

Nuevamente, el empate persistía. Esta vez, hubo que recurrir a los penales. En ellos, Liverpool tuvo mejor puntería, y terminó materializando una jornada que su gente celebrará durante un largo tiempo.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.