EVOLUCIÓNEl desafío de la ciencia para las mujeres

De acuerdo con la ONU, aunque más niñas asisten a la escuela que antes, ellas parecen perder el interés en las materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, a medida que llegan a la adolescencia.

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En 2019 menos del 30 % de los investigadores en todo el mundo son mujeres, según la Organización de Naciones Unidas (ONU). Una de las causas está en la infancia y en cómo los adultos limitamos el potencial científico de las niñas a través del juego y en particular, de los juguetes.

Las niñas serán princesas como Ana y Elsa en la película ‘Frozen’, o madres de un precioso bebé, también unas excelentes amas de casa con delantal y cocina, incluso pueden ser modelos como las hermosas muñecas Barbie, mientras los niños serán los grandes ingenieros y científicos del futuro. Este es el macabro secreto sexista que esconden las jugueterías y al que sometemos a nuestros hijos desde la infancia.

La investigadora uruguaya María Elena Fernández, diseñadora industrial, dijo a Sputnik cómo «persiste en la sociedad actual una tendencia a promover diferentes roles, actitudes e incluso actividades dependiendo del género de niñas y niños, y eso incluye juegos y juguetes relacionados con las ciencias duras o con la ingeniería».

De acuerdo con la ONU, aunque más niñas asisten a la escuela que antes, ellas parecen perder el interés en las materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, a medida que llegan a la adolescencia. Para la diseñadora uruguaya, la explicación sigue estando en la infancia.

En 2013, Fernández concluyó su investigación de tesis de grado donde entrevistó a niños y niñas de entre tres y siete años, que debían comentar sus percepciones sobre un catálogo con fotos de 18 juguetes.

«De tres a cinco años, la mayoría de los niños quedaban fascinados por todos los juguetes y querían tenerlos. No había un registro elaborado de género en su interés. Sin embargo, a partir de los cinco años los niños podían identificar qué juguetes eran para cada género aunque no pudieran explicar el porqué», contó la investigadora.

En las entrevistas, Fernández también pudo comprobar cómo los niños habían jugado con esos juguetes antes, aún sabiendo que no estaban destinados para ellos por ser «de niña» o «de niño».  «No obstante, a partir de los siete años estos pequeños ya podían transmitir las restricciones a sus pares mediante el juego», advirtió la experta.

Entre los retos que podrían revertir esta tendencia, está acabar con los estereotipos de género y terminar con el mito de que a las niñas no les gusta la ciencia y a los niños no les gustan las labores domésticas, por sólo poner dos ejemplos. (Fuente: Sputnik)

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