Jornadas de sensibilización en centros de primera infanciaEl cambio cultural se construye

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El ámbito educativo es un espacio privilegiado para la deconstrucción de estereotipos de género, así como para la promoción de relacionamientos libres de discriminación y violencia. Es en los centros de primera infancia donde niños, niñas y adolescentes pueden desarrollar sus gustos, proyectos e intereses, sin distinción de género.

Promover la construcción de nuevas masculinidades desde la perspectiva de género, implica también deconstruir y cuestionar la organización cotidiana. Esa que es considerada socialmente como “natural” y que está inmersa en el modelo dominante que determina cómo se debe ser en tanto varones o niñas.

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), como órgano rector de las políticas de género del país, tiene como misión contribuir al cambio sociocultural para que las relaciones sociales se den en un contexto simétrico, horizontal y libre de violencia.

Paralelamente, el Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC) supone la construcción de la nueva matriz de protección social del Uruguay, junto a la educación, la salud y la seguridad social. Esta nueva política reconoce los cuidados como un derecho de las personas que, por su ciclo vital o su condición de salud, no pueden desenvolverse con total autonomía: adultas/os mayores dependientes, las que están en situación de discapacidad y los niños y niñas (con prioridad en primera infancia).

Repensar las prácticas

A través de la referente de Inmujeres para el departamento de Soriano, se concretó la formación de la totalidad del funcionariado de los centros del departamento, que realizó el Inmujeres. Destaca que las jornadas fueron obligatorias, lo que marca el compromiso.

La sensibilización se orientó en la perspectiva de género y masculinidades vinculada a los cuidados en la primera infancia. Se buscó brindar herramientas concretas para el accionar cotidiano de las y los trabajadores de los centros, promoviendo un cambio en las actividades de juego, la infraestructura y la distribución de los espacios. Asimismo, se trabajó en la comunicación institucional hacia las personas adultas responsables y las actividades no curriculares.

Las jornadas sensibilizaron a unas 190 personas, distribuidas en los centros de Mercedes, Dolores, Villa Soriano, Cardona y cinco centros rurales.

“Destaco que todos los conocimientos compartidos fueron relacionados a las realidades vivenciadas cotidianamente en los distintos centros, lo que favoreció un buen entendimiento de la información brindada”, dijo una participante en la evaluación.

“El hacernos repensar nuestras propias realidades y así poder reformularlos”, expresó otro participante.

Hubo evaluaciones positivas de quienes se beneficiaron con la actividad, así como la disposición para repensar y replantear lo aprendido en la vida cotidiana de los centros.

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