fotografíaLos efectos nocivos de la industria según la cámara de Edward Burtynsky

Especializado en retratar en grandes formatos las violentas transformaciones que la explotación masiva causa en la naturaleza, el fotógrafo publica ‘Agua’. Algunas de las imágenes son de zonas españolas: las explotaciones ganaderas de los Monegros y los invernaderos plásticos de Almería. La belleza plástica de las fotos produce “atracción y repulsión, seducción y miedo”.

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El canadiense Edward Burtynsky entiende la fotografía en términos de contemplación y razonamiento. Cada una de sus imágenes es una idea, un momento de meditación opuesto a la filosofía del momento decisivo que propugnó Henri Cartier-Bresson como el instante preciso en el que todo converge para que la foto sea una buena foto.

Desde que empezó a hacer fotos profesionalmente hace treinta años, Burtynsky (Ontario, 1955) se ha preocupado por un solo tema: la manera en que la gran industria o las explotaciones intensivas afectan a la naturaleza. Tomó el camino de fotografiar los efectos nocivos sobre el planeta de las minas a cielo abierto, las grandes instalaciones agrícolas o ganaderas o las extracciones de petróleo y gas, dice, porque desea retratar “metáforas sobre el gran dilema de la existencia moderna”, que resume en una frase taxativa: “el mundo está sufriendo por nuestro éxito”.

“Espejos de agua de nuestro tiempo”

La belleza plástica de las fotos, que han tenido un enorme éxito y colocado al artista entre los más destacados de su generación, contrasta con la crudeza de su mensaje, producen “atracción y repulsión, seducción y miedo”, según reconoce el propio Burtynsky, para quien las imágenes “funcionan como espejos de agua de nuestro tiempo”.

El último proyecto de este fotógrafo, enganchado desde los 11 años al trabajo de revelado y ampliación en el cuarto oscuro que sus padres tenían en la vivienda familiar, está dedicado al agua y los efectos nocivos de la sobrexplotación sobre el elemento. Water (Agua) se expone en la Flowers Gallery de Londres.

La belleza de lo malo

La serie, compuesta por fotos digitales de grandísima resolución —formato que usa Burtynsky desde 2007—, está compuesta por expectaculares imágenes aéreas que nos colocan ante la paradoja moral de considerar la belleza de lo intrínsecamente malo, el ataque al equilibrioambiental. Las obras son hermosas pero también, sobre todo, inquietantes.

Entrelazando las diversas funciones que el agua desempeña en la vida cotidiana, Burtynsky ha tardado siete años en completar una ambiciosa representación del ciclo de vida cada vez más fragmentado del elemento líquido. Las fotografías, que tienen un carácter abstracto y de calidad pictórica, se centran en los sistemas que los seres humanos han puesto en marcha para mercantilizar el agua, en la misma línea que el artista había seguido en sus proyectos anteriores Petróleo, China y Canteras.

Del Golfo de México a Almería

El libro y la exposición muestran derrames de petróleo en el Golfo de México, el mar interior desecado de Salton Sea (California, EE UU), las tierras ganadas al mar en los Paises Bajos, la inmensa presa de las Tres Gargantas en el Río Amarillo (China), las explotaciones de secano en los Monegros de Aragón, los mares de invernaderos de plástico en Almería.

La última reflexión del fotógrafo tienen que ver con la forma de vida por la que ha optado la raza humana. “Nos sentimos atraídos por el deseo y la oportunidad de vivir bien. Nuestra dependencia de la naturaleza para obtener de ella los materiales para nuestro consumo y la preocupación por la salud del planeta nos colocan en una contradicción incómoda”.

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