Dos planos yuxtapuestos: lo real y el sueño

Una artista del sueño, de José Sanchis Sinisterra. Elenco: Bernardo Trías, Guadalupe Pimienta, Lucil Cáceres y Leonardo Sosa. Escenografía: Grupo Engendro. Vestuario: Leticia Sotura. Iluminación: Rosina Daguerre. Ambientación sonora: Martín Pisano. Dirección : José Sanchis Sinisterra. Teatro El Galpón , Sala Atahualpa.

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José Sanchis Sinisterra, es un dramaturgo español muy conocido en Uruguay, ya que varias oras de su producción han sido representadas en nuestro país. Una de sus obras más conocidas sin dudas es ¡Ay Carmela! Pero debemos recordar que aquí también se representaron: «El lector por horas», «Ñaque», » El cerco de Leningrado» entre otras. Hoy nos ocupa «Una artista del sueño», donde el mundo onírico y el real se mezclan, se yuxtaponen de tal forma, que por momentos nuestra vida se ve transformada, trasladada a otra dimensión, muchas veces no reconocible.

Los sueños forman parte de la psiquis del ser humano, y es en este entramado donde se crea una forma diferente de dialogar, convirtiéndose así el sujeto soñador en un dramaturgo silencioso pero muy provechoso para un interlocutor necesitado de estas «otras realidades».

En esta obra dos seres están constantemente unidos: el que sueña y el que necesita de los sueños de esta para poder crear sus historias, ya que su vena de inspiración se siente agotada. Para crear sus propias historias recurre entonces a la vida onírica de otro ser, ya que en los sueños los personajes son uno mismo u otros irreconocibles para el soñador, que aman o atacan, que proporcionan libertad o acosan. Esto dependerá en ocasiones de cuánto se recuerde, cuánto quede vivo en el recuerdo para el día después.

Benardo Trías es el escritor y Guadalupe Pimienta( Nelly), la soñadora, el instrumento del que se nutre Raúl (así se llama el escritor) para sus futuras historias. Es en ese cruce de historias donde el involucramiento del uno para con el otro va cobrando poco a poco más intensidad y presencia activa. Y así estos dos seres van a vivir historias. juntos o separados, al punto de no llegar a comprender el límite que separa una realidad de la otra.

El dúo actoral realiza una labor de composición muy ajustada, dejando sobre el escenario una cuota importante de sensibilidad y magnetismo. Saben captar la esencia de sus personajes, dando cuerpo a esos seres de vidas fracturadas.

La dirección de Sanchis Sinisterra es muy hábil, ya que sitúa la acción en un plano real, acompañando a los protagonistas con otros dos seres provenientes de la cultura oriental, lo que da un toque más onírico a la obra. ( Lucil Cáceres y Leonardo Sosa) presentes en todas las escenas.

La escenografía (Grupo Engendro) nos da cuenta de ese mundo de tinieblas, en contraposición al vestuario brillante de la protagonista (Leticia Sotura). Las luces de Rosina Daguerre y la ambientación sonora de Martín Pisano complementan con acierto esta empresa.

Una obra que no los dejará indiferentes, ya que entrarán en ese sutil túnel de la reflexión.

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