#OpiniónDiscutiendo nuestra historia y la realidad actual en la campaña electoral

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El programa de Gobierno del partido colorado para las elecciones de Octubre fue presentado por el candidato Ernesto Talvi y lo tituló «Un pequeño País modelo».

En ello toma la expresión de la conocida frase que José Batlle y Ordóñez le escribió en 1908 desde Europa a Domingo Arena y Pedro Manini Rios, directores del diario El Día de la época. en la que les decía: «Yo pienso aquí en lo que podríamos hacer para construir un pequeño país modelo».

Con frecuencia en la campaña electoral se suelen hacer referencias históricas de las ideas políticas de los partidos, y en éste caso es muy útil analizar los contenidos de las ideas Batllistas de comienzos del Siglo XX cuando se instaló la idea de País modelo, y su relación con lo que está proponiendo el partido Colorado actualmente, en los inicios del siglo XXI. Allí constatamos que las ideas económicas que manifiesta el actual candidato son absolutamente diferentes a la denominación que tomó de la historia, por lo que el uso de la misma es una burda tergiversación histórica.

No es fácil encontrar documentos con explicación clara del proyecto económico batllista que nos permitan comprender la totalidad de sus ideas económicas y el gran proyecto social que realmente perseguía. Pero hay muchas interpretaciones en documentos del propio partido que permiten recorrer el camino de sus principales ideas.

El proyecto batllista fue intervencionista, basado en que» la creatividad empresarial dentro de las reglas de juego que determina el Estado, que tiene la responsabilidad de asegurarle permanentemente las condiciones que permitan la diversificación, para desprendernos de aquella dependencia cíclica de los centros capitalistas, evitando la absorción de nuestros ingresos»(1). O sea que en su modelo, el empresario privado tenía un papel importante, y a su vez el Estado cumplía una actuación clave facilitando las bases de apoyo al empresariado para su eficiente actuación y vigilando las inversiones extranjeras. Quienes no apoyasen el proyecto batllista, los monopolios por ejemplo, debían ser sustituidos por el Estado hasta que surgiesen quienes lo llevase adelante.

En el modelo batllista, se definía» una nueva economía nacional; las estancias tenían que ser trabajadas intensivamente, la agricultura aumentada, se construirían mil kilómetros de ferrocarriles del Estado, la navegación del Río Negro, puertos nuevo en el Atlantico, se extendería la industria, la protección aduanera, se crearían institutos del Estado para empujar la pesca, la búsqueda de minas, y petróleo, nuevos productos industriales. Esta economía nueva, más productiva, crearía empleos y permitiría la expansión de otros aspectos del País modelo. Leyes sociales, abolición de diferencias entre trabajadores manuales e intelectuales, haciendo del trabajador manual un intelectual, o al menos una persona instruida».(2)

El monopolio del puerto de Montevideo, la nacionalización del Banco de la República, del Banco Hipotecario, la creación del Banco de Seguros, el Correo, los Teléfonos, el Telégrafo, la Administración de Puertos, las Usinas Eléctricas del Estado, el Instituto de Pesca, el instituto de Química, los tranvías, Ferrocarriles, son la creación de organismos para una industria que se inicia y se afirma con abundante mano de obra y absorción de materias primas nacionales que promueven el crecimiento. O sea que las rentabilidades que obtenían las cadenas de producción y servicios ingleses y que mandaban a sus casas matrices, comenzaron a absorber las remisiones al exterior para que permanezcan en el País y desarrollen una economía nacional.

Y todo ello complementado con mejoras sociales a los trabajadores, a los derechos de las mujeres, oportunidades para los jóvenes, y el desarrollo de la enseñanza, la investigación y la cultura en general.

La autodefinición del actual candidato como liberal no tiene nada que ver con aquella propuesta de crear un nuevo País,» no tanto en lo económico, que fue importante, sino en lo político. El poder político fue el árbitro de los conflictos de los grupos sociales y el intérprete de los intereses nacionales, pues fue él el que guió al País hacia el desenvolvimiento, indicando los sectores y las rutas para lograrlo «(1)

El programa de Batlle de crear un País modelo salió de un análisis profundo del incipiente funcionamiento del capitalismo naciente en nuestros territorios y se planteó sustituir la mano invisible del mercado por la mano explícita de las decisiones políticas, cambiando la economía, el aparato productivo, las inversiones, estimulando a los empresarios y estableciendo políticas sociales para trabajadores, mujeres y jóvenes para el desarrollo autóctono.

Los conceptos de liberalismo y Batllismo son contradictorios. No se puede ser las dos cosas, y tampoco se puede afirmar coincidencia, partiendo de las ideas globales de la construcción de un nuevo país que expresaba José Batlle y Ordoñez, con el slogan neoliberal, que» el mejor asignador de los recursos es el mercado», como lo dijo la referente de economía del sector Ana Inés Zerbino.

En la presentación del programa, Talvi planteó tomar como ejemplo a Nueva Zelandia, que es un País con un gran economía agraria que ha pasado de estar conectada con el mercado británico a ser un País con alto nivel de vida y muy buen índice de desarrollo humano como lo elabora la ONU. No se pueden comparar las condiciones del desarrollo neocelandés, que es una monarquia parlamentaria bajo el reinado de Isabel II de Inglaterra, con las nuestras.

Es interesante comparar nuestra historia con los territorios descubiertos más o menos al mismo tiempo en Oceanía, en los que a mediados del siglo XIX, tanto Nueva Zelanda como Australia recibieron numerosos flujos migratorios atraidos por el descubrimiento de oro, que trabajaron y se instalaron en aquellas colonizaciones tardías. Alli lucharon por sus derechos, organizaron huelgas, movilizaciones, y mucha presión en las elecciones, imponiendo la consigna «the land for the people» (tierra para el pueblo), y una lucha muy fuerte contra los propietarios de los grandes rebaños de ovejas (los squatters). Ello derivó en una estructura de la propiedad con muchas concesiones para los agricultores y el relegamiento de los grandes propietarios a las tierras de montañas (3). La histórica ventaja del acceso privilegiado a mercado inglés tuvo también como consecuencia una capitalización y desarrollo rural que explican la realidad de hoy. No se puede copiar el grado de desarrollo que ha alcanzado Nueva Zelandia cuando hemos tenido condiciones históricas de desarrollo tan disímiles, aunque sí podemos estudiar las etapas que ellos han atravesado para aprender de ello. Tampoco podemos tener el desarrollo del sistema financiero de Alemania ni la competitividad industrial de China.

Lo que puede ser digno de reflexionar en la campaña electoral actual, es analizar los cambios políticos que está teniendo Nueva Zelanda en los tiempos actuales. A partir de los gobiernos neoliberales de derecha, con privatización de empresas públicas, achicamiento del Estado, privatización de la salud y aumento del número de pobres, hubo una reacción de la sociedad neozelandesa y en el año 2017 se produjo un cambio político muy importante.

Asumió la primer ministra Jacinda Ardern, que con sus 37 años se convirtió en la Jefa de Gobierno más joven del mundo. Anteriormente había presidido la Unión Internacional de la Juventud Socialista. Integra el partido Laborista y se define como una progresista, partidaria del movimiento obrero y se opone a bajar impuestos a las personas con altos ingresos. Como suele expresar «apoya un estado de bienestar para aquellos que no pueden mantenerse a si mismos», es partidaria del matrimonio entre personas del mismo sexo y apoya la liberalización de las leyes sobre el aborto.

Y ella, por mandato del pueblo neozelandes, sí está poniendo el hombro para avanzar en la construcción de un País con democracia económica y social en Nueva Zelanda, eso que solo el mercado nunca podrá lograr.

(1)Milton Vanger, BATLLE, La lucha por la justicia. Conferencias en homenaje a los 50 años de la desaparición física de J.Batlle y Ordoñez.

(2) Luis A. Faroppa, El pensamiento económico de José Batlle y Ordoñez.

(3) Gérard Prost, Ganados sin hombres,Lycée francais de Casablanca. Cahiers du Monde Hispanique et Luso-Bresilien, Caravelle28.

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