Director de la Policía Nacional Layera es partidario de que los autocultivadores puedan vender

El jerarca policial afirmó que el Estado debe regular todas las drogas y agregó que debe haber una política específica por cada sustancia según su peligrosidad.

Cuando a mediados de agosto el director de la Policía Nacional, Mario Layera, declaró al diario argentino Página 12 que la solución al narcotráfico pasa por la legalización y regulación de todas las drogas más que por una doctrina prohibicionista, el jerarca policial se refirió al consumo de sustancias ilícitas, la razón de su prohibición y la posibilidad de que el Estado regule su mercado, lo que considera como una salida viable a la guerra del narcotráfico. Las críticas desde la oposición -en un contexto electoral- no se hicieron esperar, más cuando uno de los puntos discutidos en esta elección fue la seguridad y convivencia.

Frente a las críticas de la oposición, Layera explicó que se trató de «un mero relato para sembrar la idea» y adelantó que, si bien está próxima la fecha de su retiro, lo hubiera hecho aunque ganara Daniel Martínez.

Firme en su postura, el comisario consideró «que hay que regularlas (las drogas) desde el Estado, y aclaro que dependiendo de la peligrosidad de cada una se debe dar una política específica en tal sentido», explicó al citado medio, y dijo que cree que «no se pueden manejar todas por igual». Layera, que trabajó entre 1993 y 2013 en la Brigada Antidrogas, organismo que llegó a dirigir, citó a su tiempo trabajando en el combate al narcotráfico y su formación «con expertos internacionales en todo el mundo» como los factores que moldearon su pensamiento actual.

«En uno de los seminarios en Europa, una psiquiatra nos dijo: ‘¿De qué guerra hablan? Es una guerra de los políticos, de alguien que da la orden, pero no de ustedes'», contó Layera, y explicó que entonces empezó «a dudar de eso porque no podía compatibilizar la tarea con el sentido de lo que significa guerra en un Estado democrático republicano en donde defender y proteger los derechos humanos debe ser la principal tarea de la fuerza policial». Layera sostuvo que se debe «educar al policía, que entienda que es un servidor, y que no es impotente si no atrapa a alguien que está robando» y hacerle entender «que no puede dispararle a cualquiera y en cualquier circunstancia».

El narcotráfico aumentó

Más adelante, el director de la Policía Nacional habló sobre las dificultades actuales de nuestro país: «Tras años de establecer los controles según lo establece la ONU sobre control de oferta y demanda y el lavado de activos, seguimos todas las medidas y legislaciones (agente encubierto, informante, arrepentidos) y sin embargo se produjo un incremento del narcotráfico. Nuestro país está siendo nuevamente vulnerado por las organizaciones de narcotráfico».

«Debemos adoptar el paradigma de la prevención y no el de la represión: se trata de generar una respuesta interdisciplinaria, con investigación y estudio para una vida plena y de calidad», concluyó.

«Si hay más gente que quiere acceder legalmente (a la marihuana) y no puede, va a caer en otros modos. Creo que deberían habilitar el autocultivo e incluso que los que cultivan puedan vender, que se arme una competencia y un mercado legal», manifestó.

La pregunta que todo lo cambió

«Mi hija a los 12 años me preguntó si debía consumir o no, y yo, oficial antidrogas, fue ahí cuando reconsideré todas mis convicciones. Vivía inmerso en el problema de los padres con sus hijos y venían a la dirección Antidrogas a buscar una respuesta… a pedir que los detuviéramos. Y ahí vi el problema, ¿qué respuesta les doy? ¿Qué conozco yo sobre la sustancia y sus daños? Yo sólo sé hacer una guerra y un procedimiento policial. A los conservadores les digo: ¿qué hacen con su hijo? Hay que plantar la semilla para el futuro», contestó Layera.

Consultado sobre qué le respondió a su hija, manifestó: «Le dije: ‘es dificilísimo que yo te diga que es bueno. Todo lo que leí es que hace mal, pero también el alcohol y el cigarrillo, y yo tomo y fumo, así que, qué decirte. Esperá un tiempo, estudiá mejor la situación, no hay apuro'». «Le expliqué cómo empecé a fumar tabaco, que lo hice para sentirme mejor con los otros. Otra cosa que me pegó fue la idea de que si mi hija quería consumir iba a caer en el narco, no en la vía legal, por su edad, y pensé: ‘¿La voy a dejar en las manos del narco? ¿Y si saben que es mi hija no van a tomar represalias?'», agregó.

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