ENTREVISTA EN TIEMPOS DE LA COVID-19Dino Armas: “Soy consciente que el abrir teatros no es sólo un problema de Uruguay sino del mundo”

Actor, director y dramaturgo, es justamente en última faceta donde más se lo conoce y reconoce, a este hombre de teatro que contó a LA REPÚBLICA cómo la viene pasando.

Más de cincuenta años de trayectoria avalan su rica carrera, la cual le ha dado la satisfacción de ser representado en todo el país y en el mundo, llegando sus textos a Argentina, Italia, España, Estados Unidos y Rusia, por citar algunos países.

Su dramaturgia ha sido motivo de análisis para varios entendidos en la investigación teatral.

Sus textos no descansan sobre un solo tópico, sino que abarcan todos los temas, populares unos, dramáticos otros y una parte “oscura” de su escritura nos deja el dibujo del enigma.

Comedia, drama, melodrama, comedia dramática, sus textos pasan por todos los géneros.

Obtuvo varios premios y reconocimientos dentro y fuera de fronteras. Nominado y ganador en varias ocasiones del Premio Florencio. Con gran interés damos a conocer las reflexiones de Dino Armas.

El 13 de marzo se bajaron los telones de todas las salas teatrales debido a la crisis sanitaria, ¿cómo viviste ese momento?

Ese 13 de marzo lo viví en Santa Lucía del Este pasando lo que yo pensaba eran unas cortas vacaciones. Vacaciones que luego se convirtieron en una larga cuarentena en ese lugar. Recuerdo las llamadas y/o mensajes –angustiosos, preocupados-intercambiados con Susana Groisman y Marcelo Carusinni, actriz y director de los dos proyectos que teníamos para estrenarse en abril.

¿Cuáles eran tus proyectos para este 2020?

«Katia y Klaus», obra sobre la familia de Thomas Mann con la actuación de Susana Groisman y Alejandro Martínez bajo la dirección de Alfredo Goldstein para Teatro Circular y «La lujuria según Ramiro» con un elenco numeroso dirigido por Marcelo Carussini que iba a la Sala 2 de La Gaviota. Más dos nuevas versiones de «Los raros» y de «Pagar el pato»-dirigidas por Graciela Balletti, a estrenar en Buenos Aires.

Durante este tiempo de aislamiento, ¿sentiste deseos de escribir?

No escribí nada: llevé a Santa Lucía del Este para desarrollar una idea que tenía desde hace tiempo. Pero la pandemia y la cuarentena me provocó el mismo bloqueo que tuve, años atrás, cuando me operaron del corazón. Entonces suplí, de alguna manera ese bloqueo, poniéndome al día con la lectura, con todos aquellos libros que llevaba meses guardados para «leer algún día».

¿Cómo vives desde tu lugar de dramaturgo esta crisis que atraviesa el teatro uruguayo?

La vivo con pesar, con angustia. No desde un punto de vista egoísta de pensar en mí, sino en los escritores jóvenes. Esos que estaban por estrenar o los que estaban escribiendo obras nuevas. Un mes, dos, tres, seis, son muchos en la vida de un creador. Más si no se tiene el estímulo de ver su obra estrenada, ensayada, mostrada a un público. También me duele el pensar en la gente que está detrás de toda obra, la que depende de este trabajo para su ingreso. Hablo de las modistas, de los iluminadores, sonidistas y del que nos vende una entrada y del que te acomoda. También sufro por las salas que se han cerrado, las que posiblemente no abran, de los compañeros que han muerto. Esas son las pérdidas importantes para el teatro nacional. Ahí no hay vuelta atrás ni «nuevas normalidades» que nos devuelvan las salas cerradas y los compañeros muertos.

Todo está abriendo sus puertas para una vida casi normal o para hacer frente a la llamada “nueva normalidad”, ¿por qué crees que el teatro no?

Ahí mi pensamiento está dividido. Por un lado, pienso y me importa la salud del otro y en los cuidados que se debe tener con uno y con el prójimo. Y, desde otro punto de vista, pienso en lo importante que es para la salud mental y espiritual de una sociedad el arte y su cultura y esto se consigue cuando hay funcionando teatros, cines, conciertos, museos. Y soy consciente que el abrir teatros no es sólo un problema uruguayo, es algo que se está viviendo a nivel mundial. Es una realidad difícil de vivir, pero también difícil de resolver.

¿Cómo crees que va a salir colectivo teatral independiente después de este duro golpe?

Quiero destacar como esta pandemia ha unido a la gente de teatro: No importa ideologías ni credos, todos juntos, sin nada que nos separe. También ha despertado la solidaridad, el compañerismo. Ahí están los ejemplos de la movida hecha por SUA, por El Galpón y Agadu entregando préstamos y dando canastas solidarias a los socios más necesitados.

Las nuevas formas que se han reinventado para trasmitir teatro, ¿consideras que llegaron para quedarse?

Creo que ver teatro a través de las distintas Plataformas fue una manera de reinventarse y, también, una salida económica para actores, directores, escritores. Es un fenómeno que puede convivir con el teatro en vivo. Pero nunca va a poder competir con lo que se siente, con lo que se vive en ese instante mágico e irrepetible que es una función. Como dijo Alberto Candeau: «cada noche es un estreno»

¿Cómo es un día en la vida de Dino Armas en este clima de aislamiento?

La rutina es casi la misma de antes. Sacar dos o tres veces al día a mi mascota «Roma». Hacer los mandados: ver televisión. Leer. Escuchar música. Salvo que, y es algo que me pasaba cuando la dictadura. Antes, en esa época, era la cédula de identidad, ahora es el tapabocas. En ambos casos, si al salir me olvidaba de una de esas dos cosas, cédula o tapabocas, vuelvo para atrás, no importa lo lejos que esté a mi casa a buscarlo.

¿Cómo imaginas el día después de esta pandemia?

Sentado en la platea de un teatro de Montevideo o del interior aplaudiendo el trabajo de los compañeros. Volviendo a respirar ese aire olvidado.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Abrir chat