Didier Raoult, el charlatán del coronavirus: promotor de la hidroxicloroquina

Detrás del abordaje científico populista hay una red de intereses políticos, de celos entre científicos e instituciones, intereses electorales y también económicos.

La propagación del Covid-10 causó un estrago monumental en el planeta. Desde Marsella, sur de Francia, el profesor Didier Raoult complicó al extremo la gestión de la crisis, dividió a los medios científicos, puso en tela de juicio casi todas las decisiones que se tomaron, descalificó los procedimientos de protección y al sistema de salud, humilló a los investigadores, armó un debate público intenso e irracional, mezcló ciencia y política, introdujo una desconfianza aún más critica de la que existía entre la sociedad y el poder político sin que su famoso tratamiento a base de hidroxicloroquina haya reproducido, a nivel mundial, los efectos que él le atribuyó y presentó como procedimiento milagroso. Cuenta, sin embargo, con el respaldo de millones de personas que ven en él el arquetipo del hombre contra el sistema, contra los intereses de los laboratorios farmacéuticos, la inoperancia de la dirigencia política, el cinismo de las finanzas y la inercia de la burocracia. Quien escribe sobre el profesor se expone a un alud de insultos, amenazas y otras agresiones de circulación común en las redes sociales. Detrás de este abordaje científico populista de la opinión mundial hay, de hecho, una red de intereses políticos, de celos entre científicos e instituciones, de intereses electorales y también económicos. Trazar una línea de tiempo racional permite comprobar las estrafalarias conductas del profesor, las falacias manifiestas de su tratamiento y las tramas que circulan detrás de él. Miles y miles de personas han muerto y seguirán muriendo. La claridad se impone como conducta; aquí, las estadísticas son arrasadoras: no hay, hasta el día de hoy, ningún país del mundo, ningún laboratorio, hospital público o privado o centro de investigaciones donde el tratamiento que el profesor francés presentó haya arrojado resultados indiscutibles. Más aún, el científico galardonado con 25 premios nacionales e internacionales irrumpió en el espacio público con una imponente mentira: el 25 de febrero de 2020 publicó en YouTube un video titulado «Coronavirus, final del juego». Allí afirma dos cosas, una falsa y la otra aberrante: «en China la cloroquina dio resultados espectaculares». La segunda: «el Covid-19 es probablemente la infección respiratoria más fácil de tratar». Era tal el embuste que YouTube y Facebook lo obligaron a cambiar el título por » Coronavirus, ¿hacia una salida de la crisis?»

¿Genio incomprendido, charlatán ambicioso, científico brillante aturdido por su ego u oportunista sin moral ?. La gama de valoraciones positivas o adversas es infinita. Lo cierto que su método de comunicación funcionó mejor que la hidroxicloroquina en un momento de miedo y confusión durante el cual todos los poderes estaban desbordados por la pandemia y la gente desesperada: Didier Raoult fue a buscar en las redes sociales y una opinión pública asustada la legitimidad que necesitaba. Prueba de ello, aún hoy, pese a la lenta evidencia que se fue instalando mundialmente sobre los límites de la hidroxicloroquina, el profesor dispone de una sólida base de defensores: más de un millón y medio de usuarios de las redes sociales están conectados con grupos que defienden al director del Instituto hospital Universitario Mediterráneo de infección. Raoult exportó hacia el exterior las fracturas francesas: la capital contra la provincia, Marsella contra París, ambas encarnadas por los archirrivales equipos de fútbol del Olympique de Marseillle y el PSG, el Sur contra el Norte, las elites contra el pueblo, los intereses privados contra el bien público, los protegidos contra los olvidados, así como la desconfianza de raíz que hay en Francia ante los poderes. El diario Le Monde realizó un prolijo retrato sobre la ubicación geográfica de la opinión pública que lo respalda, así como sobre el perfil de sus simpatizantes. Una gran mayoría de los flujos en las redes proviene del sur de Francia mientras que, en el mundo, Raoult tiene muchos seguidores en África, el Magreb y Brasil. Al principio, el profesor contaba con la aprobación de muchísima gente de la izquierda (extrema y radical). Luego, ese núcleo ideológico fue disminuyendo, aunque persiste entre ellos la idea de que “el tratamiento de Raoult es suministrado de forma incorrecta para que no funcione”. Esa mitología es poderosa entre todos los miembros del circulo pro Raoult: el profesor sería así objeto de un complot múltiple de las multinacionales farmacéuticas aliadas con el poder financiero y político. En la investigación de Le Monde surge una predominancia que va desde los chalecos amarillos y sus simpatizantes, pasa por la extrema izquierda y la izquierda radical; los soberanistas de ambos lados y llega hasta la derecha y la extrema derecha. El grupo Facebook “Didier Raoult Vs Coronavirus” acumula más de 470.000 miembros. Uno de sus animadores, Serge Benichou, retrata muy bien sus inclinaciones cuando escribe que “los movimientos antifascistas, feministas, bobos, ecologistas y veganos son los movimientos fascistas del Siglo XXI”.

Didier Raoult ejerció una suerte de populismo científico: construyó un pueblo en torno a su teoría y su figura y a una característica de la sociedad francesa. Raoult hizo de la ciencia un sondeo de opinión y del repudio al presidente Emmanuel Macron un argumento a su favor. El premiado profesor se filtró como un hombre providencial, un redentor de los condenados por el virus y el sistema, un sujeto libre y racional confrontado a la irracionalidad y los intereses y a un gobierno incapaz. También activó con sus intervenciones el oportunismo político de la oposición, la cual se sirvió de él para atacar al gobierno. En abril, el ex ministro francés de Salud, Philippe Douste-Blazy (derecha), difundió la petición «#NePerdonsPlusDeTemps» (no perdamos más tiempo) exigiendo que se ampliara el tratamiento con hidroxicloroquina. Lo respaldaron muchos médicos y científicos, entre ellos el exdirector científico del Instituto Nacional del Cáncer Fabien Calvo, el expresidente de la Alta Autoridad Sanitaria, Jean-Luc Harousseau, y el exdirector general de la Agencia Nacional para la Seguridad de Medicamentos y Productos Sanitarios, Dominique Maraninchi. En esos momentos críticos donde morían en los hospitales centenas de personas por día Página/12 pudo comprobar los efectos colaterales de los pronunciamientos de Raoult y sus amigos: los familiares de los pacientes arremetían contra los médicos para que usaran la hidroxicloroquina mientras que estos, día a día, constataban que en vez de funcionar como lo afirmaba el doctor la gente se moría. Un poco de sensatez: ¿alguien puede creer cabalmente que un médico que lleva tres días sin dormir, que tiene más de cien pacientes entre la vida y la muerte y otros cientos en estado grave se va a negar a suministrar un tratamiento porque un laboratorio privado lo presiona ?

El enredo se multiplicó varias veces. Primero cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, dijo que la hidroxicloroquina era “un regalo del cielo» y la calificó como “punto de inflexión”. Promovió su uso a partir de marzo y el 18 de mayo Trump adelantó que la estaba tomando. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos advirtió de que podía causar problemas cardíacos, pero no hubo caso: el “punto de inflexión” jamás apareció. Su empleo se generalizó hasta que, en junio, como en la casi la totalidad de los países del mundo donde se la había probado (incluida China y la Organización Mundial de la Salud), la Administración de Alimentos y Medicamentos revocó la autorización de emergencia que había otorgado. No existía evidencia alguna de su eficacia y sus efectos secundarios podían ser mortales. En Francia ocurrió algo similar: bajo la presión popular, el gobierno la autorizó en casos graves (26 de marzo) para luego suspender el tratamiento (27 de mayo). El presidente francés, Emmanuel Macron, emitió signos contradictorios cuando, en medio de la controversia mundial, visitó al doctor en Marsella. Le dio legitimidad porque sus consejeros temían que los chalecos amarillos, muy apegados a las teorías de Raoult, se volvieran otro problema. La Agencia Europea de Medicamentos llegó a la misma conclusión: el remedio es ineficaz y sólo debería “utilizarse para ensayos clínicos o programas de emergencia”. El segundo desconcierto lo provocó la revista The Lancet a finales de mayo luego de publicar un estudio donde los autores consideraban que el método de Raoult era, además de «ineficaz», «nefasto». El estudio, sin embargo, tenía tantos errores y aproximaciones que fue retirado. Pese a todo, hasta la misma OMS suspendió temporalmente los ensayos tras la publicación, luego los reanudó y, al final, volvió a suspenderlos. EL 23 de junio, Raoult eligió su plataforma preferida de defensa (la democracia de la opinión pública), es decir, YouTube, para contraatacar, con la retórica populista y engañosa que ya lo caracteriza, a Estados Unidos, la Unión Europea y quien se oponga a su poción milagrosa: dijo que la prohibición es el resultado de «una fantasía» y de «una excitación fuera de lugar» y afirmó, así, sin pruebas: «hemos curado aquí a 4.000 personas (en el IHU de Marsella). No murieron por la hidroxicloroquina, ni tampoco sufrieron alteraciones del ritmo cardíaco. La mortalidad derivada de ese protocolo es de 0,5 por ciento».

En una entrevista publicada por Le Nouvel Observateur, Didier Raoult dijo : «lo único que cuenta es la estima de uno mismo». Se le nota. Didier Raoult se fabricó un auto mito en YouTube. Ni de lejos ni de cerca es ese «enemigo» de las elites, ni un «antibusiness», ni un científico rebelde. De Raoult se dice hoy un poco de todo: de ”jugador de póker” a “negacionista”. Sus allegados, muy discretos, aseguran que Raoult “creyó en ese tratamiento cuando en realidad no disponía de todas las pruebas”, que fue “parcialmente imprudente, de un optimismo exagerado”. Su rabia contra “el sistema” estalló cuando el presidente Emmanuel Macron no lo nombró a él sino a Jean-François Delfraissy como responsable del comité científico encargado de aconsejar al jefe del Estado. Jean-François Delfraissy circula en una red enemiga del centro que dirige Raoult en Marsella (IHU), la del Iserm y la del Instituto Pasteur. El profesor marsellés fue integrado al consejo, pero jamás asistió. Desde Marsella lanzó su improbable oferta científica. Sus respaldos nunca fueron los de abajo, sino la élite política de la derecha, provincial y nacional, ex ministros (Douste-Blazy, Renaud Muselier), empresarios (Bernard Arnault). Su responsable de comunicación, Yanis Roussel, figuraba en la lista de La República en Marcha (el partido presidencial) para las elecciones municipales del 28 de junio. Su look de rebelde anti sistema es también una creación. El mismo lo admite cuando dice que eso “los jode”. Raoult y la guardia que lo rodea se enfrascaron en dos batallas simultaneas, la una a través de la otra: para la gente de Marsella se trató de demostrar, a cada instante, que su estrategia, hacer test, aislar y tratar, era la correcta en contra de la promovida por el gobierno. Didier Raoult escribió 1.800 artículos en 40 años, más los libros. Su equipo, en Marsella, produjo 5.000 entre 2011 y 2016. Alucinante y poco verosímil, tanto más cuanto que unas 12 revistas de las 20 donde el profesor publica sus artículos están dirigidas por sus colaboradores. Esa creatividad científica se traduce en fondos: el Estado financia los hospitales y la investigación científica según la literatura científica que producen los científicos (sistema de medición Sigaps). Muchas de sus afirmaciones son exageradas y falsas. El pasado 23 de junio fue convocado por una comisión parlamentaria ante la cual dijo lo que se le dio más o menos la gana sin que nadie osara contradecirlo. Ante los parlamentarios, entre tantas exageraciones y verdades empañadas, Raoult afirmó que jamás había recomendado el uso de la hidroxicloroquina. Una rápida búsqueda en los archivos de los diarios prueba lo contrario. Su comunicación está siempre el límite interpretable de la verdad. En el IHU de Marsella, por ejemplo, se cita como un logro que, en esa región (las Bocas del Ródano) hubo tres veces menos muertos que en París. ”Como la hidroxicloroquina bajó la carga viral de los pacientes, la epidemia dura aquí apenas 15 días”, sostiene Eric Chabrière, profesor en el centro marsellés de Raoult. Es ficticio porque ello supone que o todos los enfermos de covid-19 fueron atendidos en el IUH, o que cada hospital y servicio de la región utilizó hidroxicloroquina. Es una extrapolación fantasiosa. Raoult encarnó una solución milagrosa en un intervalo de plena y profunda vulnerabilidad mundial en el mismo momento que los poderes públicos estaba limitados a proponer un primitivo confinamiento. La herencia ancestral del encierro como muro contra la circulación habrá sido, hasta ahora, más eficaz que el ego de un científico que, a su manera, se creyó Dios y terminó exportando los complejos y las tramas nacionales al resto del mundo. Página 12.

 

12 Comentarios
  1. Aldous dice
    Un articulo en estos términos merece alguien que lo firme y muestre sus credenciales.
  2. Ortiz dice
    Aunque estoy de acuerdo, es justo pedir el nombre del autor del artículo
  3. Vincent dice
    Who wrote this article please ?
  4. robob dice
    Aucune étude sur Hydroxychloroquine (10 cts € le comprimé) ni sur Remdesivir (3000 $ par patient) n’ont démontrés que l’un ou l’autre soignent. Mais plusieurs pays, plusieurs régions dans le monde, certains hôpitaux utilisent Hydroxychloroquine avec succès. L’IHU de Marseille (hopital) que dirige Raoult obtient les meilleurs résultats en France. Le gouvernement Français n’a pas permis à Raoult de s’exprimer ni de faire des tests, il s’est donc exprimé sur les réseaux sociaux (Youtube, Twitter). Le gouvernement Français autorise Remdesivir mais interdit Hydroxychloroquine. Alors que aucun des deux n’a prouvé son efficacité ! Le responsable du conseil scientifique Français est Yazdan Yazdanpana, c’est aussi celui qui dirige l’essai Europeen controversé Discovery. Yazdan Yazdanpanah a siégé au «board» de Gilead entre septembre 2014 et juin 2016. Au cours de cette période, Gilead a développé le remdésivir pour tenter de lutter contre Ebola, médicament que Yazdan Yazdanpanah expérimentera en 2018, sur la maladie africaine, sans résultat significatif. Aussi bien en Europe que aux USA, les laboratoire pharmaceutique ont la main mise sur les décision de santé : on voit aujourd’hui les résultats. C’est contre cela que se bat Raoult. Il a avec lui la majorité du peuple français, mais contre lui notre gouvernement et la presse «mainstream». Votre article ressemble beaucoup à ce que l’on peut voir à la télévision Française : c’est de la merde. Tout ce que je viens de dire peut-être vérifié sur Internet.
    1. ISA dice
      Je suis quant à moi certaine que hydroxychloroquine + azithromycine était déjà le traitement, non seulement contre la pneumonie, les maladies infectieuses et les maladies auto-immunes comme le lupus, mais que le CDC l’avait publié en 2005 comme étant le traitement efficace contre les coronavirus y compris le SARS-CoV. Connaissez-vous le Twitter du Dr Zev Zelenko ? Il a fait son propre dosage HCQ+AZ+Zn. Il n’a eu «que» 2 décès et a guéri 2000 patients en leur évitant l’hôpital, grâce au soin précoce. Il y a une interview datée du 1er juillet 2020 sur la chaîne YouTube Rudy Giuliani. Partageons-la.
    2. jcman dice
      100% d’accord. Triste à reconnaitre, mais on ne vit pas dans un monde sérieux.
  5. ForlotD dice
    Gran artículo! Bravo y gracias ¡En Francia, la polémica «Raoult» comienza finalmente a disminuyendo ! Pero el mal está hecho , y seguirá siendo un gran desperdicio populista en esta negación del método científico. todos debemos protegernos contra este virus… y los que nos engañan sin vergüenza
    1. ISA dice
      Ha ha ha
  6. Dyna Maxe dice
    Tira la piedra y esconde la mano !!! 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
  7. jcman dice
    Muchos de los oponentes de Raoult reciben apoyo de Gilead. Raoult tiene un estilo especial, pero no está vinculado a intereses financieros como Fauci. Hasta el día de hoy, el único estándar válido es el del profesor Raoult. Su tratamiento cuesta menos de € 10, el Remdesivir (Gilead) más de 3000 $ y sus resultados fueron muy malos. Siempre sospeche de las opiniones de aquellos con grandes intereses financieros. Y créeme, Raoult es una persona franca, y el tiempo mostrará quién tiene razón.
  8. Javier dice
    Me parece que el este articulo es parcial y lo que se comunica al lector es parcial, Hace unos días la agencia Europea y la OMS avalan un tratamiento para el Covid con el remdesivir que provoca males peores y descontrolados que el tratamiento del profesor Raoutl. En realidad hacer test, aislar y tratar, es lo correcto y más cuando se conoce perfectamente los efectos secundarios de los medicamentos que el Profesor Raoutl utiliza es segun mimpunto de vista lo corecto, En su artículo le faltan algunas referencias y solo le pongo dos de Gates y dos de Raoult: https://www.youtube.com/watch?v=fWoLPMtgVPA https://www.bastamag.net/Vandana-Shiva-fondation-Bill-Gates-philanthropie-capitalisme-neo-colonialisme-covid-Inde Raoutl y el Senado en 2010 https://www.youtube.com/watch?v=tunOxz6Ce0M Didier Raoult en 2012 : La France, «un pays de seconde zone» sur les maladies infectieuses ? https://www.youtube.com/watch?v=H7p5TfbT-ms Sur articulo es como la prensa mundial, manipulado, incompleto y parcial. El profesor Raoult tiene un par de Cojones pero desgraciadamente no es del gusto de todos…..

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Abrir chat