#OpiniónDesarme civil para vivir sin miedo

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De repente nos enteramos que en Uruguay existen 600.000 armas y que somos junto a Canadá el 5º país del mundo con más armas en poder de los civiles, con una cifra espeluznante: 34,7 personas cada 100 habitantes tiene un arma (Fuente: Organización suiza Small Arms Survey).

EEUU, el país más violento del mundo, el que tiene la industria armamentista más poderosa del planeta y donde se cometen los crímenes más atroces y absurdos, lidera este exclusivo ranking mundial con 120 armas cada 100 habitantes. Hay más armas que gente.

Que los asesinos, los dementes, los violentos de cualquier especie, los paramilitares o los que realizan atentados accedan a un arma con una facilidad increíble como quien va a comprar una aspirina a la farmacia parece el mundo al revés. Es, a todas luces, evidente que en esta materia tenemos un problema.

El tema se ha largado a la discusión pública, el desarme de la población civil.

Lo primero a celebrar es haber tenido el coraje de poner este tema arriba de la mesa. Ante la campaña del miedo, y de que a la violencia se le enfrenta con más violencia se contrapone la campaña de la paz y de la razón, y que a la violencia se le enfrenta con una sociedad que elimine los medios para ejercerla.

Vendrán de tiendas interesadas la réplica de que quienes sostienen estas posturas son «bambis», o románticos que carecen de sentido común y desconocen el mundo y en las condiciones en que vivimos. No se trata de quijotadas ni de propuestas ajenas a la realidad, ya que me consta que todos somos conscientes que hay un problema de seguridad y una sociedad que demanda respuestas. El tema es qué tipo de respuestas.

Para ello es necesario cambiar el chip, dar argumentos sólidos y empíricos para formarnos un estado de opinión que nos ayude a un sano debate.

Se argumenta que el mercado legal de armas favorece el control del mercado ilegal. Se ha demostrado en estudios en otros países -y no parece que Uruguay fuera una excepción- que es absolutamente al revés; el mercado ilegal de armas se abastece en su gran mayoría del mercado legal. Cuanto más grande es el mercado legal de armas más posibilidades de un mercado ilegal -cuando se pretende un uso espurio de ellos- lo que nos hace concluir que, desaparecido o minimizado al máximo el mercado legal, el mercado ilegal tiene serias dificultades para abastecerse. En otras palabras, los delincuentes no tienen dónde comprar armas y si las consiguen será a precios muy elevados lo que reduce sustancialmente la ilegalidad.

Tener un arma en tu casa no es una protección a tu familia, es un riesgo de vida permanente para ella. Las familias que tienen situaciones de violencia -de existir un arma en la casa- tienen probabilidades mucho mayores de ocurrencia de desgracias, que quienes no cuentan con esos elementos; de la misma forma el manejo inadecuado de armas por niños o adolescentes suelen ser destinatarios de accidentes fatales. Hay investigaciones concretas que dicen «la familia que mantiene un arma de fuego en el hogar corre 4 veces más riesgo de que sea disparado un tiro accidental, 7 veces más riesgo de que el arma sea utilizada en un asesinato intrafamiliar, y 11 veces más riesgo de que sea un instrumento de suicidio, a que sirva para autodefensa de la propia familia».

El arma tiene una utilidad específica: sirve para matar. Si querés matar a alguien el arma es ideal para usarla, pero si querés defenderte o que no te maten es un instrumento casi siempre inútil a menos que seas un experto en su manejo, lo que lo reduce a un porcentaje muy pequeño de la sociedad. Los ladrones no entran a tu casa tocando timbre, pidiendo permiso o avisando que te van a robar, por lo que el arma suele resultar ineficaz en la gran mayoría de las veces como elemento de autodefensa.

Por otra parte cuando los delincuentes saben que si van a robar la gran mayoría de la gente está armada, su comportamiento ya es previamente mucho más violento; estará dispuesto a matar si es necesario. En la ciudad de San Pablo se realizaron entrevistas a muchos presos y cuando se les interrogó por qué mataron, todos contestaron igual: «Me vi obligado a disparar porque la persona reaccionó. Yo solo quería robar».

Es natural que la resistencia a esta propuesta sea importante. Porque es disruptiva, porque rompe con todos los moldes preestablecidos y porque se pone del otro lado de la vereda de quienes pregonan la famosa «mano dura» que en realidad es «mano ciega», pega a todo lo que se le cruza.

Esto funciona obviamente de manera muy gradual, nadie pensaría seriamente en realizar una propuesta radical en este sentido, no sería realista. Entender las realidades existentes y acompañar los tiempos de la población resultan claves para que un programa de este estilo sea eficaz.

Funciona además si tener un arma -salvo situaciones muy puntuales previstas en la ley- sea considerado un delito y que ésta sea incautada y destruida de manera inmediata.

Algunos se van a oponer porque reaccionan con su instinto natural. A ellos debemos brindarles información, experiencias en otros países, elementos y argumentos que probablemente les haga cuestionar su pensamiento inicial.

Otros seguirán pensando que el arma bien usada y con responsabilidad es la mejor respuesta a una sociedad organizada. Ha quedado demostrado que la educación no es suficiente para todo el mundo; las emociones humanas cuando se exacerban cambian el resultado de un pleito; desde una simple pelea a un homicidio hay una línea muy delgada y el poseer un arma hace la diferencia. Seguramente esta discusión pueda aportarle cosas nuevas de la que deberán asimilar y reflexionar.

Otros son violentos por naturaleza y creen en la ley del más fuerte y en la barbarie. A ellos habrá que enfrentarlos o minimizarlos, son parte del problema.

Enfrentar la campaña de «Vivir sin miedo» exige discusión profunda, coraje y decirle NO a las soluciones fáciles y demagógicas. Implica dar un salto cualitativo en la mejora de calidad de vida de nuestra sociedad y como consecuencia de nuestra gente.

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5 Comentarios
  1. Adrián dice
    Demagogia barata y Berreta; quieren desarmar a las personas que respetan la ley ya que los que no lo respetan, los delincuentes, ni ahí con entregar sus armas para cometer sus delitos. Además comparativamente eso lo hizo Venezuela, desarmó su población civil y miren como están hoy. Por favor esa muchacha Goyeneche y Moreira ni una idea práctica y de utilidad para los que somos responsables y trabajadores honrados.
  2. Nestor dice
    Es una vieja postura del PS desarmar a la gente y los malandros locos de la vida Hay que obligar a todos los que tengan un arma a realizar cursos de manejo Suiza e Israel los ciudadanos tienen su arma en la casa
  3. Ana dice
    Es una parte del problema Sin embargo los delitos que más tememos.contra niños no necesitan de armas
  4. JULIAN dice
    “CUANDO TODAS LAS ARMAS SEAN PROPIEDAD DEL GOBIERNO Y DE LOS BANDIDOS,ÉSTOS DECIDIRÁN DE QUIÉN SERÁN EL RESTO DE LAS PROPIEDADES”. BENJAMÍN FRANKLIN
  5. JULIAN dice
    LAS LEYES QUE PROHIBEN EL PORTE DE ARMAS. DESARMAN SOLAMENTE A LOS QUE NO ESTÁN DETERMINADOS A COMETER CRÍMENES. CESARE BECCARIA

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