La propuesta forma parte de un informe que aspira a ser incorporado en el Plenario NacionalDerechos de afrodescendientes, indígenas y migrantes se debatirán en Congreso del FA

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La lucha por la identidad de los pueblos, la no discriminación social y la igualdad como línea estratégica general forma parte del informe de la Unidad Temática de Afro-descendientes, Indígenas y Migrantes del Frente Amplio que será debatida en el próximo Congreso del FA con fines de ser incorporado en el Plenario Nacional.

La importancia de este proyecto radica en los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), correspondientes al censo 2011, en el que sostiene que un 5,1% de los habitantes del Uruguay declara tener ascendencia indígena, lo que significa más de 150 mil personas, a partir de eso se estudia valorar las diferentes comunidades charrúas del país.

Martín Delgado, activista de las organizaciones charrúas del Uruguay, conversó con Radio REPÚBLICA sobre esta realidad y admite que es de suma importancia para la historia y la identidad nacional del país identificar y reivindicar la realidad cultural de la nación Martín Delgado, activista de las organizaciones charrúas del Uruguay, conversó con Radio REPÚBLICA sobre este informe y admite que es de suma importancia para la historia de identidad nacional y para ello es necesario elaborar políticas de Estado.

¿Por qué es importante que el próximo Congreso del FA analice la situación de la población indígena, afro y migrante?

En el caso de la población indígena, nosotros venimos de una realidad de negación y de invisibilización, el Estado uruguayo desde sus orígenes, primero realizó una política punitiva genocida a manos del general Rivera y de otros, entonces nosotros decimos que una fuerza política que se declara de izquierda, con una perspectiva social y multiculturalista tiene que contemplar las injusticias históricas que ha generado el propio Estado y atender a las poblaciones vulnerables que muchas veces son producto del Estado en determinadas épocas de la historia y nunca se ha hecho una política de reparación.

En ese sentido comenzó todo este proceso de diálogo, desde el lado de las organizaciones sociales se ha venido reclamando hace mucho tiempo en reconocimiento del genocidio, porque mucho se ha dicho, murieron todos en Sal si puedes, pero también estaban los prisioneros y muchos descendemos de esas personas que fueron repartidos como esclavos, entonces también poner en valor ahora que se habla en el mundial de la Garra Charrúa, y no es solo cuando juega la Celeste, para nosotros forma parte de todos los días de nuestra vida.

Desde el punto de vista de la población migrante, pensamos que las políticas que se están llevando en el mundo, hoy en día, y especialmente con Estados Unidos y Donald Trump a la cabeza, son políticas nefastas, desgraciadamente muchos países las están repitiendo, Chile y Argentina son ejemplo de eso, entonces nosotros pensamos que si Uruguay está teniendo un auge de migrantes mayormente de latinoamericanos, debe tener una política de migración desde el punto de vista de los derechos humanos, que son personas con derechos, no son invasores, no vienen a robar, solo vienen a buscar el derecho al bienestar que tienen todos los seres humanos en este planeta.

Entonces eso es lo que se busca, empezar a hablar de la perspectiva de los grupos vulnerables, de las poblaciones étnicas raciales, desde los derechos humanos y no desde la cosificación. Uruguay por mucho tiempo nos trató, a indígenas y afrodescendientes como cosas. Ahora es tiempo de hablar de diversidad cultural.

Hablas de la cosificación y la invisibilización, son términos que estigmatizan a mucha gente y de partida, algunos piensan que en Uruguay no hay indígenas, por ejemplo.

Si, justamente en el siglo XIX desgraciadamente hubo un proyecto social que el que hizo la parte más fea fue Rivera que hizo la parte del exterminio pero también habían otros intelectuales que ahora las calles de nuestra ciudad llevan sus nombres, por ejemplo Lucas Obes, que por algo la Rural del Prado está sobre esa calle, y es una paradoja, habría que pensar ahí qué relación hay entre la oligarquía rural y este proyecto de limpieza étnica, porque era eso, un proceso para construir el Uruguay a la imagen de Inglaterra, una imagen europea que niega nuestro carácter latinoamericano, nuestro continente y nosotros los indígenas éramos la aberración absoluta en este paradigma de civilización y barbarie.

Entonces, se nos combatió militarmente, después que se nos doblegó vino la política de la invisibilización para tratar de borrar nuestra cultura y que no se hable más, es muy doloroso para nosotros porque gran parte del relato y la construcción de la identidad nacional está basada en decir, Uruguay es un país de gente proveniente de Europa, con poca población afro y sin indígenas y que no tenemos nada que ver con América Latina.

¿Entonces dónde entramos nosotros los descendientes indígenas en ese relato nacional, como una realidad cultural del país? Cómo podemos hablar de un proyecto emancipatorio de patria grande si vemos al resto de nuestros hermanos del continente como de segunda, y no hay una real solidaridad con el resto del continente.

Son cosas que hay que empezar a ver en los proyectos políticos que se hacen. Uno ve que en el siglo XIX los debates eran como combatir al indígena, después cómo asimilarlo a la cultura occidental, y en el siglo XX ni se debate lo indígena.

En los objetivos estratégicos que están planteados dentro del proyecto está la revitalización de la lengua charrúa y chaná. ¿Cuáles serían los ejes de ejecución desde el punto de vista educativo para poner en valor y rescatar estas tradiciones?

Durante mucho tiempo se les ha enseñado a los niños en la escuela que los charrúas eran nómadas, cazadores, recolectores, salvajes y una vinculación con la guerra y la violencia. Entonces, cómo un niño va estar orgulloso de tener una abuelita charrúa si en la escuela le dicen que sus antepasados eran los malos de la película. Además que siempre se repite la imagen del indígena del pasado pero qué pasa con los descendientes actuales.

Primero debe haber una política educativa para hablar de eso, para que los niños no sientan vergüenza sino crear un empoderamiento del orgullo de sus raíces y también vincular el tema de la política lingüística porque mucho se nos recrimina el por qué no hablamos nuestra lengua originaria y es que en realidad el Estado nos arrebató ese derecho.

Tenemos Argentina que en este aspecto están más adelantados, allí se descubrió un hablante de la lengua Chaná, que es un dialecto de la misma familia lingüística del Charrúa. Y el gobierno de la provincia de Entre Ríos editó un diccionario sobre esta lengua, iniciaron una serie de talleres en las escuelas con este anciano hablante del Chaná. Allí hay una política pública.

¿En Uruguay quedan personas que hablen la lengua originaria?

No. Una de las últimas personas que mantenía la lengua era el indio Miguel que murió a finales de los 60, allí vemos que en aquella época no se hizo una política de revitalización lingüística, y nosotros más que recriminar decimos, todavía hay oportunidades de subsanar, hay cosas que se perdieron pero otras se pueden recuperar.

El primer paso entonces es debatir esta propuesta en el congreso del FA para que los futuros gobiernos reivindiquen este tema.

Exactamente, pensamos que este congreso debe tener una perspectiva y enfoque transversal étnico racial, un programa de cara al próximo periodo tanto a nivel del poder Ejecutivo como de los legisladores, pues creemos, desde la experiencia de lucha social que tenemos, que hay muchas responsabilidades que son de los legisladores que muchas veces no se animan a encabezar dichos proyectos porque no hay ni siquiera consenso dentro de la fuerza política del FA.

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