Denuncia de Petinatti de 2014 se investigó, pero «no avanzó»

La denunciante no quiso declarar ante la Secretaría de DDHH

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La investigación sobre el paradero de los restos de la maestra Elena Quinteros, a partir de un testimonio presentado en 2014 por el comunicador Orlando Petinatti, «no avanzó» porque la denunciante no quiso comparecer ante la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia para el Pasado Reciente, en ese momento a cargo de Graciela Jorge.

«Así lo aseguró a LA REPÚBLICA el integrante de Familiares Ignacio Errandonea, quien ayer se ocupó de rastrear el caso, ante la repercusión pública que tuvo el comentario del conductor de Malos Pensamientos. Petinatti reveló el martes en el programa Todas las Voces de Canal 4 que en 2014 entregó a Javier Miranda, en ese momento a cargo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia, información sobre el paradero de la maestra Elena Quinteros, desaparecida en 1976, durante la dictadura.

Consultado por LA REPÚBLICA, Errandonea manifestó que «la denuncia –hasta donde yo pude averiguar – siguió el procedimiento habitual para estos casos, pero no se llegó a nada porque la denunciante no quiso comparecer ante la Secretaría a ratificar la denuncia». La joven que se comunicó con Petinatti decía conocer el sitio donde, presuntamente, estaban enterrados los restos de la maestra, desaparecida en 1976. Además, dijo que era hija de un militar y que sospechaba si no sería familiar de algún detenido desaparecido.

Errandonea indicó que la denunciante «no pudo ser contactada por la Secretaría, pese a que Petinatti había proporcionado el nombre y el teléfono de esta persona».

En conclusión, agregó, «no se pudo avanzar» en ninguna dirección: ni pudo precisarse el sitio de enterramiento, presuntamente dentro del predio del Batallón 13, ni tampoco se le hicieron exámenes a esta persona para corroborar la identidad de la persona que denunció.

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3 Comentarios
  1. elcacho dice
    Lo que ocurre, a mi muy modesto entender, es que todavìa existen orientales que pierden su tiempo escuchando estupideces. «Comunicadores» como este Sr. surgen, lamentablemente, de la ignorancia del pueblo. Y estos mercaderes de la desinformaciòn, o de la chabacanerìa, no solamente se nutren de quienes festejan sus groserìas, sino que se enriquecen a sus expensas.
  2. elcacho dice
    Sigo. Y como necesitan estar en primer plano, pueden llegar a manifestarse en casos de interès pùblico, aun al costo de lastimar dolores ajenos. Impresentable. Y repudiable.
  3. Miriam Acuña dice
    Había un número de teléfono al cual se llamaba, se dejaba un número de contacto y se podía hacer la denuncia anónima. Me extraña que haya cambiado tanto el procedimiento. Una hija de militar no querría que su nombre pudiera llegar a oídos de su familia como que denunció un hecho que podía involucrar a su padre. Debería ser anónimo y de acuerdo a los datos que se encargaran de ver su credibilidad. Hay mucha gente que ha contado historias. El personal de abajo, por ejemplo, el que hacía pozos en el 13, los que tapaban con cal, los que arrastraban los cuerpos… Oí contar historias a un sereno, jubilado muy joven del Reg. 13, muy ignorante y contaba como hazañas esas historias allá por Tacuarembó… Muy triste…

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