Perdió 1-0 ante Barcelona pero se metió en Tercera Fase gracias a la victoria en los escritoriosDefensor avanzó en la Copa y ahora se las verá con Atlético Mineiro

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Defensor sorteó otra llave y se metió en la Tercera Fase de la Copa Libertadores, último obstáculo previo a los grupos. Para llegar a ellos, deberá vencer a Atlético Mineiro, que viene de eliminar a Danubio.

Los “tuertos” perdieron los dos partidos ante Barcelona (el de ayer 1-0 en Guayaquil), pero el 3-0 logrado en los escritorios por la inscripción irregular de un jugador durante el juego de ida terminó siendo decisivo para que siguiera con vida en el torneo de clubes más importante de América.

Dueño del partido

No era necesario tener poderes adivinatorios para vaticinar que Barcelona saldría a llevarse el mundo por delante. La paliza sufrida en los escritorios hacía indispensable encontrar goles cuanto antes para resucitar la esperanza.

Esa premisa se mantuvo durante todo el primer tiempo, en que el dueño de casa propuso y los violetas se limitaron a defenderse. Aunque seguramente el plan era no hacerlo tan cerca de su área, la presión amarilla hizo que Defensor viera pasar el tiempo instalado en su campo.

La brevedad de las posesiones y la ausencia de ideas fueron notorias en el equipo del “Polilla” Da Silva, cuyas líneas media y final estaban tan juntas que hubiera sido necesario ser un mago para pasar por el espacio que quedaba entre ellas.

El gol de Barcelona llegó recién a los 40’, gracias a un zurdazo de Matías Oyola al ángulo, pero desde mucho antes los ecuatorianos habían hecho méritos para ponerse en ventaja. Esto no había ocurrido por la falta de puntería en algunas ocasiones, las buenas respuestas de Rodríguez en otras y, para completar el combo, algunos cierres providenciales cuando el gol parecía inevitable.

Para evitar el sufrimiento ininterrumpido en la segunda parte, Defensor tenía que cambiar mucho.

Se transformó

Cuesta creer que el segundo tiempo formará parte del mismo partido que el primero. Durante su transcurso, las cosas fueron bastante diferentes, lo que sin dudas fue una magnífica noticia para Defensor.

Es que los “tuertos” lograron reducir considerablemente la peligrosidad de Barcelona, para lo que fue imprescindible haber cortado sus circuitos futbolísticos más importantes del mediocampo.

Los dirigidos por el “Polilla” estuvieron muy firmes en Defensa cuando los ataques ecuatorianos prosperaron, aunque esto pasó con muy poca frecuencia. Es que el equipo de Guillermo Almada estuvo lejos de la profundidad y la claridad exhibida durante la primera mitad del partido.

Otro elemento que fue importante para la tranquilidad del arco defendido por Gastón Rodríguez fue que Defensor cuidó mucho más la pelota. Si bien estuvo casi siempre en poder de Barcelona, la duración de las posesiones violetas se multiplicó.

El paso de los minutos avanzaba a la par de los nervios de Barcelona, que se veía incapaz de crear peligro y sabía que el 1-0 no era suficiente para evitar la eliminación. Esa necesidad conspiró en contra del local, que por momentos fue incluso más impreciso que hasta entonces.

Cuando el juez pitó el final, Defensor vio esfumarse un segundo tiempo en el que no pasó sobresaltos. Entonces, los violetas se fundieron en un abrazo para celebrar el logro obtenido.

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