Debilidad de la investigación en Uruguay: falta de estudios doctorales

La investigación en el Uruguay ha sido un área fuertemente rezagada durante los últimos quinquenios, en términos del porcentaje de evolución del nivel de gasto como porcentaje del PIB, pero mucho más significativo ha sido la limitación y el escaso desarrollo de los doctorados, tanto en el sector público como especialmente en el sector privado.

Los doctorados constituyen uno de los ejes de la investigación y de la innovación a escala global. Las competencias que se adquieren en los estudios de doctorados no sólo implican un aumento de la formación especializada, sino especialmente la formación de capacidades de investigación, así como de gestión de centros y unidades de investigación así como de formulación de políticas en las áreas de investigación e innovación.

La expansión de los doctorados en los últimos años ha estado asociada a la necesidad de impulsar sociedades del conocimiento y la innovación, y de la especialización de la formación, y así, de ser un nivel educativo de cierre de la carrera académica, hoy está al inicio de la carrera de investigadores y académicos y por ello ahora son más jóvenes los que buscan doctorarse.

Con ello, la cantidad de estudiantes de doctorado se constituye en uno de los indicadores más claros del desarrollo de las capacidades de investigación de un país.

Sin embargo, durante los años pasados, la política oficial que se instrumentó en el país desde el MEC, fue poco proclive a la expansión doctoral e incluso propendió a limitar la posibilidad de crear nuevas ofertas privadas por motivos ideológicos e incluso promoviendo el cierre de algunas de las pocas ofertas existentes.

Ello se produjo a través del Ministerio de Educación y Cultura y de sus actores a través del Consejo Consultivo de la Educación Privada cuya hegemonía estaba en manos de la Udelar e incluso la propia dirección de ese ámbito, y que se mantiene aún sorprendentemente.

El formato de ser juez y parte en la propia Udelar en el control de la oferta privada y que riñe mínimos aspectos de legalidad y ética universitaria, en el nivel doctoral se produjo a través de la ausencia de estándares, de implícita prohibición de oferta doctoral privada y de análisis casuísticos y puntuales por pares y representantes del MEC, la Udelar y la ANEP cuya función era limitar la oferta privada.

Adicionalmente a que se limitaba la formación de doctorados locales, ni inclusive trayendo doctores desde el extranjero a dictar clases, se impulsaba que las personas, a través de los manejos con bastante sesgo personal por parte de ANII, tuvieran acceso a becas en el extranjero.

Todo ello ha incidido en el enorme retraso de una formación especializada y de calidad del país, en el propio desarrollo del sector privado y en las limitaciones a la creación de oportunidades a los profesionales en igualdad de condiciones.

El Anuario Estadístico del MEC del 2018 nos muestra la cruda realidad de las debilidades de la formación doctoral en el país, y que se constituye en una de las limitaciones fundamentales para el propio desarrollo de la ciencia y de la investigación.

Así, del total de nuevos estudiantes de posgrado en el sector privado para el 2018, último dato existente, hubo un ingreso de 1.831 estudiantes, una matrícula de 1.960 y un egreso de 1.012 estudiantes de posgrado, pero si nos focalizamos en los datos correspondientes al nivel de doctorado, apenas fueron 10 los nuevos estudiantes, con una matrícula de 43 estudiantes y un egreso de apenas 5 estudiantes.

Si lo medimos contra la matrícula de posgrado, la incidencia era apenas de 0,5%; 2,19% y 0,49% respectivamente del ingreso, matrícula y egreso como resultado de esa política desarrollada, que claramente no fue a favor de la investigación.

Tampoco los institutos universitarios tienen ofertas de doctorado. El sector privado apenas tiene un único programa de doctorado que recibe estudiantes y limitado en cuanto a cantidad de estudiantes.

Sobre 25.485 estudiantes de las universidades privadas, mientras que la matrícula de posgrado de este sector es el 7,7%, los de nivel doctoral eran apenas el 0,16%.

Ello ha sido una política de limitación continua. Según la red de ciencia y tecnología (Rycit) entre el 2010 y el 2017, los estudiantes del nivel 8 (doctorado) en el sector privado pasaron del 1,17% al 0,02%.

A partir de este control, la política pública buscó favorecer a la oferta de doctorados públicos. Así, aunque el sector privado tiene un peso altamente importante en la oferta a nivel de posgrado con un aporte del 39,9% del total de posgrados nacionales, a nivel de los doctorados en el ingreso se reducen al 5,5%.

En el sector público sobre 2.756 estudiantes que ingresaron en todos los posgrados, en los programas de doctorado ingresaron 171 estudiantes, que representan el 6,2%, o sea, 17 veces más que en el sector privado, como resultado de una oferta superior al sector privado y de estándares propios y no comunes e incluso menos exigentes, que derivaron en una oferta de 32 doctorados de la Udelar e incluso 1 de la UTEC.

Pero sin embargo, si medimos la incidencia del doctorado en la totalidad de los estudiantes que ingresaron a la Udelar (31.441 en el grado y los 2.756 de los posgrados), vemos que la incidencia de los estudiantes de doctorado es casi minúscula, ya que apenas el 0,5% de los estudiantes totales que ingresaron lo hicieron en programas de doctorado, por lo que claramente no fue la investigación doctoral el centro de la política pública durante los años pasados.

Es tiempo de colocar en la agenda una activa política de doctorado como parte del impulso a la investigación y la formación profesional.

Tiempo que se habiliten doctorados profesionales tanto como académicos en todos los campos disciplinarios, que las formas de egreso se amplíen, incluyendo publicación de artículos en revistas del primer quintil, de que se habiliten más ofertas de doctorado incluso por centros de investigación públicos y privados no universitarios, que se habilite la oferta de doctorados en forma virtual, que la política de ANII se focalice en becar a los estudiantes locales y en políticas de estímulo a la formación doctoral local y en el establecimiento de similares estándares de la oferta doctoral en el país para todos los actores, así como de incentivos a la desgravación impositiva para impulsar que las empresas puedan incentivar la formación doctoral de sus profesionales y ello pasa por la expansión de los doctorados.

La investigación e innovación es también especialmente un tema de políticas y de cambios en las estructuras.

1 comentario
  1. Cacho dice
    En el Uruguay un Master, después que te recibís, solo lo puede hacer el hijo de algún ricachón Blanco o Colorado; el resto está muerto, por eso es mejor irse de ese país…. yo lo hice hace 40 años, para que mi hijo tenga mejor oportunidades y cada día pienso que fue lo merjor que pude haber hecho.

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