También en la jornada inicial del encuentro, el presidente del Instituto Lula, Paulo Okamoto, leyó una carta de Lula para la militanciaDebaten en Sao Paulo sobre estrategias de lucha por libertad de Lula

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Con la asistencia de mil activistas de todo el país comenzó en Sao Paulo el Encuentro Nacional Lula libre dedicado a debates sobre estrategias de lucha y solidaridad por la libertad del expresidente brasileño.

«Si Lula está libre, Brasil es democrático, la prisión de Lula impide a Brasil de ser caracterizado como democrático», afirmó Celso Amorim, exministro de Relaciones Exteriores y Defensa durante los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, en la apertura del evento en el Sindicato de los Metroviarios, en el Tatuapé, zona este de Sao Paulo.

En similar arista Joaquín Piñero, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), consideró que «Lula es un rehén del Estado brasileño. Entonces, como demócratas, ciudadanos y ciudadanas, estamos aquí, para juntar y pensar acciones en todo país contra esa situación».

También en la jornada inicial del encuentro, el presidente del Instituto Lula, Paulo Okamoto, leyó una carta de Lula para la militancia.

En la misiva, el exsindicalista, preso hace casi un año por supuestos actos de corrupción, reconoce la solidaridad y el cariño que recibe del pueblo brasileño y de líderes de otros países.

Agradece «especialmente a los compañeros de la vigilia en Curitiba… a los compañeros que constituyen los comités Lula Libre dentro y fuera de Brasil, a los abogados, juristas, intelectuales y ciudadanos demócratas que se manifiestan por mi liberación».

Señala que la fuerza que lo hace resistir «viene de ustedes y de la convicción de que soy inocente».

Pero resisto, recalca, «principalmente porque todavía tengo una misión importante a cumplir en este momento en que la democracia, la soberanía nacional y los derechos del pueblo brasileño son amenazados por intereses económicos y políticos poderosos, incluso de potencias extranjeras».

El exlíder metalúrgico manifiesta que «como siempre he hecho en mi vida, y allí se van más de 45 años de actividad sindical y política, encaro esa misión como un desafío colectivo».

«La lucha que hago para tener un juicio justo, en que mi inocencia sea reconocida ante las pruebas irrefutables de la defensa, solo tiene sentido si se entiende como parte de la defensa de la democracia, de la reanudación del Estado de Derecho y del proyecto de desarrollo con inclusión social que el país quiere reconstruir», indica el exjefe de Estado.

Los presentes en el encuentro de Sao Paulo califican la situación del fundador del Partido de los Trabajadores (PT) de «persecución política y prisión sin pruebas».

Desde abril Lula permanece preso en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, capital del sureño estado de Paraná, cuando comenzó a cumplir la pena de 12 años y un mes impuesta por el Tribunal Regional Federal de la cuarta región por presuntos hechos de corrupción.

El expresidente fue objeto de una segunda condena en febrero en la operación anticorrupción Lava Jato, esta vez a 12 años y 11 meses.

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