El tricolor perdió 2-0 en Jardines y ya dejó por el camino 12 de 15 puntos en el torneoDanubio le ganó a Nacional, que ve evaporarse sus chances en el Apertura

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El Torneo Apertura sigue abofeteando a Nacional, que no ganó ninguno de los cinco partidos que disputó (obtuvo apenas 3 de 15 puntos posibles) y, pasado apenas un tercio del certamen, se bajó de la pelea por el título.

Esta vez su verdugo fue Danubio, que se impuso 2-0 en Jardines con goles de Carlos Grossmüller. Una vez más, el equipo de Eduardo Domínguez recibió goles, lo que ha pasado, sin excepciones, en todos los partidos que jugó hasta el momento en el certamen doméstico.

La presentación de ayer estuvo lejos de ser la peor de Nacional, que jugó un buen primer tiempo, en el que terminó pagando su poca efectividad y su fragilidad defensiva.

El tropiezo en Jardines hace que, si Peñarol gana hoy su partido ante Wanderers, le sacará a Nacional 12 puntos en cinco fechas.

Mucho castigo

El Apertura parece haberse empecinado con Nacional, que ni cuando hace las cosas bien puede evitar los resultados adversos.

Durante la primera mitad del partido que se disputó en Jardines, el equipo de Domínguez controló el mediocampo, fue dueño de la pelota y generó varias chances de gol claras.

Sin ser una máquina, fue superior a su rival, que pasó buena parte del episodio instalado en su propio campo, e hizo méritos más que suficientes para no irse al vestuario en desventaja.

Pero al fútbol le importan poco los dominios aparentes, y se limita a premiar a quienes hacen gala de su efectividad. Tal fue el caso de Danubio, que en la única chance seria que tuvo se puso en ventaja: fue a los 13′, cuando Carlos Grossmüller metió el 1-0 de tiro libre (tuvo complicidad de la barrera, pues la pelota pasó entre las piernas de «Rafa» García).

Antes y después de esa jugada, Nacional impuso las condiciones en que se jugó el partido y dispuso de diversas ocasiones de gol. Gonzalo Castro (en más de una oportunidad, y la primera de ella a los cuarenta segundos), su tocayo Bergessio, Santiago Rodríguez y Agustín Sant’Anna estuvieron a punto de marcar. La falta de puntería, cierres providenciales y salvadas milagrosas se alternaron para impedirlo.

También es cierto que, aunque Danubio pasó la mitad de la cancha con muy poca frecuencia, eso le bastó para transformar sus esporádicos ataques en dolores de cabeza para el sector derecho de la defensa tricolor, que padeció la movilidad de Thomas Chacón, las subidas del capitán Sosa y los pincelazos de «Maravilla» Grossmüller.

Cuando murió la primera parte, Nacional llegó al vestuario con un 1-0 en contra y tres de sus cuatro defensas amonestados.

No fue el mismo

El segundo tiempo se pareció poco a su hermano. Si bien Danubio empezó cediendo totalmente la pelota y teniendo posesiones cada vez más corta, Nacional perdió la que fue una de sus principales virtudes durante la primera mitad: la facilidad con que creó chances de peligro.

Y eso que Eduardo Domínguez no dudó en mandar a la cancha a todos los hombres que podían fortalecer el ataque, y con algunos minutos de diferencia puso a Rodrigo Amaral, Sebastián Fernández y Kevin Ramírez.

Sin embargo, los cambios no surtieron el efecto deseado por el entrenador. Aunque la posesión era principalmente suya, perdió muchísima profundidad, lo que hizo que sus chances de gol fueran más esporádicas, y se produjeran más por pelotas quietas que por asociaciones colectivas.

Un par de tiros libres (uno de Amaral y otro de Angeleri), que se toparon con buenas respuestas de Cristóforo, y un remate de media distancia de Gabriel Neves, fueron todo el peligro que el equipo de Eduardo Domínguez pudo generar en la segunda parte.

Mientras tanto, Danubio trataba de aprovechar las pocas llegadas que tenía. Estuvo a punto de hacerlo a los 64′, cuando Conde le ahogó el grito a Federico Rodríguez, y tuvo que esperar hasta los descuentos para confirmar su victoria.

Iban 94′ cuando, con un Nacional completamente jugado al ataque, se produjo la contra que terminó en penal (un rato antes, bien podrían haber cobrado uno de García sobre Chacón) que Grossmüller transformó en el 2-0.

Así fue que se extendió el suplicio de los tricolores en el Torneo Apertura, que pasó de sueño a utopía.

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