Daniel Baldi, una vida dedicada a la pelota y a los libros

“Siempre fue muy cotidiano en mi vida que estuviera haciendo deportes, leyendo y escribiendo”, sostuvo el exfutbolista y escritor uruguayo.

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“Jugador de fútbol, que escribe, lo hace bien, y hay un libro para niños que se llama La Botella Fútbol Club. Ya está. Ecuación perfecta. Lancémoslo”, estas fueron las palabras, en 2006, del primer editor del primer libro del ahora exfutbolista y escritor uruguayo Daniel Baldi.

Ya en 2019, y tras dos decenas de libros, el coloniense acaba de sacar una nueva publicación; “Los Visitantes”, la que está presentando por todo nuestro país, y que también se editará en otros países de América Latina como se está haciendo con parte de su obra.

En Montevideo, los que quieran dialogar con el autor, deberán ir este domingo 26 de mayo, a Lo de Silverio, a las 19hs. Allí, como yapa, podrán disfrutar también de la actuación de “El Zucará”, Víctor González.

El joven escritor contó esta y otras historias sobre su propia historia a LA REPÚBLICA y continuación les mostramos esa charla.

 

Más allá del fútbol, tu pasado y presente, había un escritor adentro tuyo desde esa época. ¿Cómo nació esa faceta en vos? ¿Había alguien en tu familia que se dedicara a ese mundo?

– Esto comienza desde la etapa escolar en mi vida, cuando empiezo a leer. En su momento, me acuerdo que leía mucho las historietas de Patoruzito, de Patoruzú, los libros de «elige tu propia aventura».

Después, ya cuando pasé al liceo, obligaba a mi mamá a que me comprara libros porque me encantaba leer. Leer Stephen King, Tolkien.

En la etapa liceal arranque a escribir, a inventar personajes e historias. No hubo ningún concurso ni nada, simplemente me nació.

Las primeras experiencias con la hoja en blanco, si bien me frustraron mucho en el sentido de que no lograba leer lo que tenía en la cabeza, no me gustaba el producto final, me encantaba ese refugio de poder estar a solas en mi dormitorio, dejar volar la imaginación y escribir lo que tuviera ganas, para mí.

Intentar que ese personaje hiciera lo que yo quería. Ese poder con los personajes me encantaba.

Pero eran cuentitos, cuentitos para mí. Muchas veces ni me animaba a que los leyera alguien más.

Recién como en 4º año de liceo me puse a escribir un cuento más, y terminó transformándose en una novela de 80 páginas. Y lo guardé, se llama «El desafío de la montaña». De hecho lo tengo publicado, pero no se me conoce mucho.

Así que cuando me quise acordar, había escrito una novela. De ahí en más comencé a escribir novelas, incluso cuando jugaba al fútbol.

 

¿Cómo te venía la inspiración en esa primera etapa? ¿Cómo era ese proceso inicial?

-Me surgían ideas, anda a saber de dónde. Alguna gente, que se atrevió a analizar esa novela, dice que la montaña era como mi etapa de la adolescencia, esa cosa incierta, de no saber que hay arriba, qué va a ser de mi vida, lograré llegar a la cima, que sería cómo el sueño de uno.

Siempre tuve claros mis sueños. Siempre quise hacer algo relacionado a los libros o al fútbol. Y logré las dos cosas, a mi manera. Quería escribir una historia de aventuras, y punto.

 

¿Compartías con alguien lo que escribías?

-Siempre tuve un par de amigos que eran grandes lectores, y se atrevían a leer lo que escribía. Luego me daban sus comentarios, con mucho respeto, y siempre les gustó.

Les agradezco mucho. Igual hoy leo algunos manuscritos de aquella época, y pienso, ‘pa, que mal escrito está esto’. Pero se ve que ellos venían algo que los entretenía y poder llegar a algo. Les agradezco mucho porque me daban para adelante.

Después, las vueltas de la vida llevaron a que estuviera en una cancha de fútbol a nivel profesional y me hiciera conocido como jugador. Pero continué lo que venía haciendo desde la época del liceo: leer, escribir y jugar al fútbol.

De hecho, cuando me salió el primer pase internacional y me fui al Cruz Azul de México, recuerdo que en la valija puse ropa, libros que quería leer y la computadora en que escribía.

De mañana iba a entrenar en Cruz Azul. Después volvía a casa, almorzaba y me acostaba a dormir una siesta. Cuando me levantaba, aprontaba el mate y me ponía a escribir. Después cenaba, me iba a la cama y me ponía a leer.

Eso siempre formó parte de mi vida. Nunca me impuse nada. Siempre fue muy cotidiano en mi vida que estuviera haciendo deportes, leyendo y escribiendo.

 

Contabas que siempre lograste que conviviera la escritura con el fútbol profesional ¿cuándo publicaste tu primera obra?

-Debuto profesionalmente en 2001 en Colonia, y siempre estuve jugando y escribiendo. Un par de años después me fui a México. Estando en Cruz Azul, me hicieron una nota en la que me preguntaron qué me gustaba hacer en mi tiempo libre. Dije que me gustaba escribir, que escribía cuentos, libros.

Los mexicanos quedaron paralizados. Inmediatamente me llega la oferta de un diario, «El Universal» de México, pidiéndome que escribiera para el diario, porque veían como algo muy novedoso que un jugador estuviera en ese mundo.

A mí me daba mucha vergüenza, pero ellos publicaron algunas columnas mías. Después me volví a Uruguay y dejé de escribir para ellos.

En 2006 me atreví, por primera vez, a llevar parte de lo que había escrito durante muchos años a la editorial Fin de Siglo. A Edmundo Canalda. Él lo leyó en inmediatamente me dijo ‘jugador de fútbol, que escribe, lo hace bien, y hay un libro para niños que se llama La Botella Fútbol Club. Ya está. Ecuación perfecta. Lancémoslo’.

Y bueno, rompimos todos con ese libro. Salió y hablaban del bicho raro, el jugador de fútbol que escribe y publica. Hasta Romano empezó a llamarme ‘el poeta’ en sus relatos, aunque nunca escribí poesía (risas). Pero él me decía así. Y después Scelza lo corregía.

Ahí quedó y me hice conocido, como jugador de fútbol y escritor.

Después, cuando dejé de jugar, seguí publicando libros. Hoy en día tengo veinte libros publicados.

 

Decías que publicaste 20 libros. ¿Todos giran sobre un tema común? ¿Sentís que durante el proceso has mejorado como escritor? ¿Tenés un método efectivo que tratás de replicar en todas tus obras?

-No replico, porque me aburriría mucho. De hecho, tengo una saga de cinco libros, llamado ‘La Botella Fútbol Club’, que a mí me encanta. Ya tengo escrito un sexto libro en que los personajes crecieron. Quería cerrar esa historia.

Siento que mejoré como escritor, sin dudas. Pero por ahí los lectores no lo advierten, y les sigue pareciendo que ‘Mi Mundial’ es un libro igual a los de ahora.

Pero creo que he cambiado, he pulido un poco más el ritmo de la historia. Antes tenía que corregirla muchas veces para encontrar el ritmo que quería, y ahora casi me sale de una. Ahora el pulso lo tengo aceitado en ese sentido.

Para bien o para mal, he logrado introducir mi literatura en temas bastante más profundos y complejos, como la novela ‘El Rey’, que saqué el año pasado y es un experimento social, una distopía, habla del futuro, de una sociedad uruguaya que queda bien fragmentada entre los que piensan y los que no piensan. Temas bastantes complejos si se quiere.

Son temas que me preocupan, y hoy tengo la habilidad de involucrarlos dentro del fútbol.

Una vez un editor me preguntó qué iba a hacer cuando se me terminaran las historias vinculadas al fútbol. Pero nunca va a pasar eso, porque el fútbol es parte de la vida, y  escribo sobre cosas de la vida. El fútbol se puede mechar en cualquiera de ellas.

Desde el hincha, el jugador, desde lo que quieras, el fútbol tiene un montón de aristas. Como que es parte de nuestro ADN, de nuestra vida, y yo escribo historias que tienen que ver con nuestra vida, que algo tienen que ver con el fútbol.

De hecho, mi última novela de ‘Los visitantes’, que habla del problema medioambiental, también tiene una historia de fútbol adentro.

Creo que en eso me he ido haciendo, y hoy puedo captar casi de inmediato el ritmo que quiero imprimirle a mi historia.

 

¿Cómo surgió la idea de “Los Visitantes”?

-Esta novela la quiero mucho, y es cortita y fácil de leer, con personajes sobrenaturales que se llaman Los Visitantes. A mi me llamó un pediatra amigo, que trató a mi hijo el año pasado. Me dijo, ‘Dani, vos que sos muy leído, sobre todo por niños y adolescentes, me gustaría que abordaras la temática de los agroquímicos’.

Lo primero que le dije es que eso no tiene nada que ver con lo que escribo. Y él quedó en mandarme informes y materiales para que vea lo que se estaba haciendo. Cuando lo estaba leyendo, consideré que tenía que hacer algo.

Ahí se me ocurrió, a raíz de estar escuchando la canción de Zucará ‘el clamor de la Pachamama’, por donde iban las cosas. Hay una frase de la canción que dice ‘me lo dijo un amigo sabio y viejo, y después se fue volando lejos’.

Le di sentido a esa frase con estos personajes sobrenaturales, que fueron humanos, pero que vuelven a la tierra con una misión. Van a lugares donde va a haber una catástrofe con este visitante, a nivel medioambiental.

Creo que es un libro que está bueno que lo leamos grandes y chicos, porque esto es algo que un pediatra me reclamó, y termina el libro con palabras suyas. Y cuidar el medioambiente es algo que nos concierne a todos. Cuidarnos a nosotros, lo que comemos, apostar por lo orgánico.

Tratar de mostrarles a los políticos que nos interesa mucho todo eso, y que vamos a defender mucho más el planeta nosotros.

Este año que pasó no pudimos bañarnos en las playas por las cianobacterias. Si nos empezamos a unir y a reclamar como sociedad, que se nos escuche y respete, vamos a lograr mucho.

Entonces, está bueno que lo lean personas de todas las edades. Es muy fácil de leer. Así quise hacerlo, cortito, para que no haya excusas.

Es una historia bien dinámica, una aventura, pero que nos deja reflexionando.

 

El futuro: “La Cancha”

Ante la pregunta de qué se viene a futuro, Balde adelantó que “este año se viene, cerca de fin de año, un libro que se llama ‘La Cancha’ y habla de una cancha de barrio, de las antiguas canchas de barrio, y hoy el barrio creció y van a construir en esa cancha, donde jugaban los niños del barrio, que crecieron, son adultos y se enteraron de que la iban a derrumbar para hacer un edificio. Y ellos se van a unir para que sea la cancha de siempre.

Para eso necesitan que los niños jueguen, porque ya no lo están haciendo tanto. Así que van a convocar a los niños del barrio para que vuelvan a jugar en esa cancha”.

 

LA FRASE

“De mis colegas siempre tuve el mayor de los respetos y aprecio. De hecho, por eso soy el gerente de la Fundación Celeste hoy en día. Eso es en parte un reconocimiento, porque la Fundación es creada y llevada adelante por futbolistas.

Ellos valoran mucho eso, porque está ese concepto de que el jugador está solamente para patear la pelota y nada más. Para mí es un premio máximo que me designaran como gerente de la Fundación, porque es valorizar justamente eso, que como jugador de fútbol me dedicara a la escritura y la lectura. Entonces, de parte de los jugadores de fútbol siempre tuve el máximo respeto y aprecio”

 

El escritor

“Soy el menor de tres hermanos y nací y crecí en Colonia del Sacramento, Uruguay. En el año 1998 me vine a vivir a Montevideo para jugar al fútbol en el Club Atlético Bella Vista. Durante mi carrera deportiva tuve la suerte de jugar en clubes como Plaza Colonia, Peñarol, Cerro, Danubio. En el exterior jugué en el Cruz Azul de México, Nueva Chicago de Buenos Aires, Mineros de Venezuela y Treviso de Italia. Además de gustarme mucho mi profesión, siempre disfruté leyendo y, con el tiempo, comencé a crear mis propias historias. En mis novelas el fútbol siempre aparece como principal motor de inspiración. Al escribir trato de trasladar inquietudes con total sinceridad, para que pensemos, debatamos y, por qué no, nos emocionemos juntos. Publiqué en Santillana Mi mundial (2010), El Súper Maxi del Gol (2011), La Botella F.C. (2011), Los mellis. Un verdadero equipo (2012), La Botella F.C. ¡La diez a la cancha! (2012), La Botella F.C. La once se la juega (2013), Entre dos pasiones (2013), Mi mundial 2 (2014), La Botella F.C. El salto a los 12 (2014), Estadio lleno (2015), La Botella F.C. El desafío final (2016), El muro (2016) y El rey (2018). En 2017 se estrenó la película Mi mundial. El camino es la recompensa, dirigida por Carlos Morelli y basada en la novela Mi mundial”.

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1 comentario
  1. alfredo alsamendi dice
    Algo que sirve para borrar ese viejo mito de que los futbolsias son analfabetos que sólo sirven para patear una pelota. Un prejuicio mucho más arraigado de lo que se cree.

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