#OpiniónCuarta o marcha atrás

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La oposición utiliza expresiones como «evolucionar» o «un país modelo». Pero la realidad no es un eslogan. Ante la competencia electoral y sus campañas publicitarias, la ciudadanía tiene el desafío de diferenciar entre quienes dan certezas o los mercaderes de ilusiones.

No es lo mismo prometer que hacer. Rumbo, orientación y estrategia son tres claves para gobernar. Nada de eso ofrece la oposición, que se limita a títulos tan impactantes como carentes de sustento. Tarjetas de medicamentos gratis y ahorro de 900 millones de dólares sin jamás explicar cómo hacerlo. Por citar tan solo dos ejemplos. A eso sumar la falta de empacho en anunciar un ajuste fiscal como primera medida de gobierno tal como ya hicieron todos sus gobiernos previos a la crisis de 2002. Tienen en esto probada experiencia.

Por si todo esto no bastara para identificar a quienes no supieron controlar la inflación, ni atraer inversión, ni evitar la peor crisis de la historia de nuestro país, proponen como novedades acciones y políticas que nuestros gobiernos ya vienen implementando, profundizando, forjando una sociedad cada vez más inclusiva y generando las oportunidades que el pueblo uruguayo merece y antes no tenía.

Es enorme lo que efectivamente avanzó nuestro país en estos 15 años. Detengámonos por un momento en el antes y el después, y permítanme elegir un ejemplo: 90 mil cirugías de ojos. 90 mil personas que no veían pudiendo darle solución – antes esas operaciones eran el privilegio de unos pocos -. A eso le llamamos «operación milagro», y el «milagro» es el resultado de una acción continua en favor de los más vulnerados. El «milagro» es la decisión y concreción del hacer que tienen los gobiernos del Frente Amplio. Pensaron que íbamos a fracasar y se equivocaron.

Y además logramos: el aumento del SALARIO REAL por encima del 50%; el ininterrumpido AUMENTO de las JUBILACIONES; la cobertura del Seguro Nacional de Salud (FONASA) para la gran mayoría; el BOLETO GRATUITO para los estudiantes de todo el país; la drástica DISMINUCIÓN del EMBARAZO ADOLESCENTE no deseado; la multiplicación de las ESCUELAS DE TIEMPO COMPLETO y TIEMPO EXTENDIDO; la transformación de la MATRIZ ENERGÉTICA; la consagración de DERECHOS; la inclusión digital a través del PLAN CEIBAL e IBIRAPITÁ; la ampliación de MERCADOS DESTINO para nuestros productos; el DESACOPLE en materia económica de la REGIÓN; la CAPTACIÓN de INVERSIÓN extranjera como nunca antes se había logrado; Hospitales públicos de calidad en todo el país; descentralización de la EDUCACIÓN con un infraestructura de primer nivel; apoyo a la CULTURA.

Estos son tan solo algunos hechos de una realidad que ahora se vive como algo completamente natural, cosas tan ciertas como el sistemático fracaso de quienes nunca cumplieron sus promesas y siempre defraudaron en la gestión de gobierno, que ahora vuelven a prometer desde la premisa de olvidar todo lo que pasó – tanto lo avanzado desde 2005 como la debacle a la cual nos llevaron sus gobiernos hasta eclosionar en 2002 -. La vieja política, en cuyo laberinto siguen atrapados.

De todos modos, a partir de las elecciones internas, la oposición se siente con chances. Resulta ilógico pero allí están otra vez con la misma prédica. Recordemos que esto mismo ya pasó en junio de 2014 y luego perdieron tres veces consecutivamente. Nosotros lejos de creer que el triunfo puede replicarse automáticamente debemos multiplicar la militancia y los esfuerzos para ganar el cuarto gobierno y que nuestra sociedad siga avanzando.

Debemos tener la convicción y las agallas para dar la pelea que haga posible seguir adelante profundizando los cambios y evitar los retrocesos sociales, económicos y culturales que sistemáticamente imponen las recetas neoliberales y los gobiernos de derecha.

Las elecciones definirán si triunfa la izquierda y ponemos cuarta o se impone la derecha con su marcha atrás.

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