¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes que se plantean al decir la verdad?

«La Verdad», texto de Florian Zeller, con dirección de Mario Morgan, va en Teatro del Notariado, viernes y sábados a las 21hs y domingos a las 20hs.

Autor y Obra

Florian Zeller es hoy considerado como uno de los intelectuales franceses más reconocidos: dramaturgo, novelista, cineasta, tiene en su haber varios premios , entre ellos el prestigiosos Interallié por una de sus novelas. Su dramaturgia goza de prestigio en el mundo. Entre las más conocidas citamos: Le pére, La verité, La mensonge , Elle t’attend, La mére (ganó el premio Moliére), Les fils, etc. Hoy nos ocupa «La verdad», en versión de Fernando Masllorens y Federico González Del Pino.

Definida como una comedia, el autor pone en boca de su protagonista «Si de la noche a la mañana , la gente dejase de mentir , no existiría ningún matrimonio sobre la tierra y en cierto modo eso sería el fin de la civilización» Esta frase hay que tomarla con cuidado ya que puede tener dos caras, de acuerdo a la forma que se diga, el contexto mismo la convertirá en una sentencia cómica o trágica y en cierta medida es la esencia de la obra.

En «La Verdad», todo está armado por el autor para tratar un triángulo amoroso más clásico y tradicional hasta que surge la inesperada complicación que viene de la mano de la mujer del amante y así este trío se convertirá en cuarteto para complicar aún más estas relaciones amorosas-humanas.

El intento es que el espectador se ría y a la vez descubra en este juego- que puede llegar a ser macabro-, la mediocridad, la ironía, la falsedad tomando distancia del espejo deformado que es la realidad , que devuelve una imagen que molesta.

Zeller hace gala de su ingenio para utilizar hoy un recurso utilizado por los clásicos en sus obras y cito a Shakespeare, Pirandello , y tantos más que nos han mostrado universos donde «la no verdad» opera de instrumento y crea una peligrosa espiral en la vida de los personajes, enredando cada vez las vidas, no encontrando en ocasiones una salida «sana» para estas situaciones.

La reiteración de la mentira, hace que la persona no sólo intente hacer creer a los demás su discurso si no que lo asume como válido en el desarrollo de su vida. El protagonista, Miguel, es un mentiroso compulsivo y llegaría a agregar que hay un regodeo en esta forma de actuar.

A su vez, a su alrededor, esposa, amante, amigo , seguirán su ejemplo, porque la verdad no es buen sponsor.

Decía Voltaire» La mentira es sólo un vicio cuando hiere, es una gran virtud cuando hace el bien. Hay que mentir como un diablo, no tímidamente, no por un tiempo determinado, sino con bravura y siempre. Mentid, amigos míos, mentid, yo os lo devolveré cuando se presente la ocasión.»

Conclusión

Un texto inteligente, desafiante, con una dirección justa y un elenco que se luce cada uno en su rol con acertadas composiciones. La mesa está servida, sólo resta disfrutar de este menú e intentar hacer la digestión según la imagen que le devuelva su propio espejo. Es un riesgo, vale la pena asumirlo.

Interpretaciones y dirección

Humberto de Vargas es el eje de esta comedia, un personaje que hace que los otros tres giren a su alrededor pero a la vez y sin darse cuenta él operará de acuerdo a las consignas de ese trío. Su personaje posee una fuerza latente, gran histrionismo de principio a fin, desplazamientos escénicos desenvueltos y precisos. Una máscara teatral necesaria para asumir este rol, así como ser dueño de una voz clara, limpia.

De Vargas actúa, canta, por momentos da pasos de baile y se mantiene en el escenario durante el transcurso de toda la obra. Un tour de force que nos trae al escenario el recuerdo de su logrado personaje de Tevie, en » El violinista en el tejado» . Volviendo a La Verdad, es ésta otra de sus composiciones de carácter a tener muy en cuenta.

Graciela Rodríguez da rienda suelta a su talento y versatilidad, en un rubro como esta comedia, donde hay finos límites entre la risa y la reflexión, jugando ese delicado equilibrio con destreza.

Adriana Da Silva es otra pieza peligrosa de este rompecabezas y asume un rol desde inofensivo al principio hasta irónico y sentido sobre el final.

El otro polo masculino es Franklin Rodríguez en un rol que le impone salir de su zona de confort, de ese ganador, canchero, que se las sabe todas con relación a las mujeres. Un rol más pasivo, por quien al principio se puede sentir lástima, hasta la vuelta de tuerca final.

Un cuarteto sin dudas que rinde sobre el escenario, cuatro actores-comediantes con recursos más que suficientes para sacar adelante esta empresa.

Desde la dirección Mario Morgan, un director –observador cuidadoso- desde la dirección de actores hace que éstos se muevan como piezas de relojería, con entradas y salidas inequívocas, dando aire a cada uno para crear una articulación que abre y cierra sin fisuras.

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