LA RECETA DEL DÍACroquetas de pollo caseras, súper jugosas y sabrosas

Una sugerencia de LA REPÚBLICA para que puedas hacer esta fría noche y de una manera simple y rápida.

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Si tenemos que destacar uno de los aperitivos más típicos de la cocina española, podríamos mencionar las croquetas. Su tradición viene como «receta de aprovechamiento», ya que consiste en una bechamel mezclada con esas sobras de carne o pescado que tradicionalmente pueden quedar de los guisos, cocidos o asados, y una cubierta crujiente a base de pan rallado. Después se fríen y… ¡riquísimas!, según publica el sitio web español Recetas de Escándalo.

Ingredientes (unas 35 croquetas)

250 gr de pollo, ya sea cocido o asado. También podés utilizar pollo cocido, pero siempre se recomienda que se utilice un buen pollo de campo para que el sabor sea irresistible.

1 cebolla.

1 cucharada de tomillo seco (opcional). Incluir una hierba seca que te guste como tomillo, romero u orégano le da un plus de sabor delicioso.

Aceite de oliva y sal para saltear la cebolla.

2-3 huevos (para el rebozado).

Harina.

Pan rallado. En este caso se puede usar el pan rallado más habitual pero también puedes usar pan rallado grueso para un acabado extra crujiente.

Aceite para freír. Puede ser de semillas o de girasol porque no deja sabor, pero puedes utilizar aceite de oliva si lo prefieres.

Para la salsa bechamel casera o salsa blanca

1 litro de leche.

80 gr de harina.

100 gr de mantequilla.

Una pizca de nuez moscada.

Sal.

Preparación

Desmenuza el pollo ya cocido o asado cortándolo en trocitos muy pequeños o como prefieras. Pela y pica muy finita la cebolla y, en una sartén u olla (que después quepa también el pollo) con un poquito de aceite y sal a fuego medio hasta que esté tierna y empiece a dorarse, tardará unos 10 minutos.

En ese momento incorpora el pollo junto con las hierbas (opcional), revuélvelo todo durante un par de minutos y reserva.

Ahora vamos a preparar la bechamel

En un sartén o cacerola a fuego suave incorpora la mantequilla.

Cuando esté líquida, aparta el cazo del fuego y añade la harina. Revuélvelo todo bien rápidamente para que se forme una pasta homogénea y no queden grumos de harina.
A continuación, vuelve a poner el cazo en el fuego, añade un poco de leche (medio vaso) y sigue mezclando bien. Cuando se haya integrado todo, añade el resto de la leche y no dejes de remover con unas varillas, para que no se te pegue en el fondo ni se formen grumos. Recuerda tener el fuego suave. Un buen TRUCO es tener la leche previamente templada o al menos a temperatura ambiente (nunca fría) para que se integre bien y no se formen grumos.

Añade una pizca de nuez moscada y también un poco de sal.

Para conseguir que no te queden grumos y tenga el suficiente espesor, el truco es precisamente estar removiéndola sin parar a fuego suave durante aproximadamente 15-20 minutos e incluso 30 minutos (depende de la temperatura de tu fuego). Estará lista cuando, al remover, se hagan surcos que te dejen ver claramente el fondo de la cacerola.

Cuando ya esté casi lista añade la mezcla de pollo y cebolla. Pruébala un poco por si tienes que rectificarla de sal.

Aparta la cacerola del fuego, vierte la masa de las croquetas en otro recipiente y déjala enfriar tapada en contacto con papel film para evitar que se le forme costra. Déjala enfriar primero a temperatura ambiente y, cuando deje de estar caliente, ponela en la heladera. Puedes preparar la bechamel de un día para otro (es lo mejor), o simplemente esperar hasta que se enfríe.

A continuación, prepara un plato llano con harina, otro hondo con los huevos batidos y por último uno llano con el pan rallado.

Pasa cada croqueta por harina, después por huevo y por último por pan rallado.

Ahora ya puedes darles forma a las croquetas con tus propias manos, normalmente la clásica forma cilíndrica. Un truco para tener las porciones de manera más sencilla y uniforme es utilizar una cuchara de helado, y verás que te ayuda bastante en la tarea.
Pasa cada croqueta por harina, después por huevo y por último por pan rallado.

Cuando las tengas todas listas, déjalas reposar entre 30 minutos y 1 hora para conseguir que estén a temperatura ambiente y así evitar que se abran al freírlas.

Puedes freír las croquetas en freidora o en sartén.

En una cacerola o sartén honda: añade abundante aceite. Pon el fuego fuerte, y cuando el aceite esté bien caliente (sin que llegue a humear), fríelas unos segundos, procurando que se hagan por todos los lados.
En una freidora, añade aceite hasta la señal de la propia freidora y prográmala para que se caliente hasta los 180ºC. Cuando haya llegado a esa temperatura coloca croquetas en la cesta (deberás hacer varias tandas, procura que en cada tanda no estén unas encima de otras sino todas planas en la cesta) y fríelas hasta que estén doradas por fuera a tu gusto, ve vigilándolas e incluso sacando la cesta para comprobar cómo van, tardarán unos 4-5 minutos.

Conforme estén fritas ve escurriéndolas y poniéndolas sobre un plato con papel de cocina para que empape el aceite.

Tiempo: 20 minutos desmigando carne y sofrito + 30 minutos bechamel + reposo para que se enfríe + 30 minutos para formarlas y freírlas

Sirve y degusta:
Estas croquetas tal cual salen de la sartén dicen «cómeme». Es un placer comerlas calientes recién hechas, aunque templaditas no están nada mal. Y por supuesto pueden congelarse, ya sea antes o después de freírlas.

Verás que con esta receta te queda un exterior súper crujiente y en su interior estarán jugosas y llenas de sabor, de auténtico… ¡escándalo!

Variantes de la receta

Si quieres darles un plus de sabor tenemos dos sugerencias. Sustituye 200 ml de leche por 200 ml de caldo de cocido casero y la bechamel te quedará aún más sabrosa.

Aromatiza a tu gusto con hierbas como te he sugerido más arriba, pero también puedes utilizar especias y darle un toque totalmente distinto: curry, pimentón o comino le van fenomenal.

Consejos

No dejes de remover la bechamel en el final del proceso, ya que si se pega en el fondo te quedará con grumos o incluso puede quemarse y volverse oscura.

Formar las croquetas no es fácil, y cada cual tiene su método. Puedes utilizar dos cucharas para darles forma redondita, usar cuchara de helado, o incluso una manga pastelera de boca ancha para hacerlas como si fueran churros, y después ir cortándolas.

Ya que preparar croquetas es algo laborioso sobre todo para darles forma, se recomienda preparar esta cantidad o incluso multiplicarla por 2 o por 3 y así elaborar muchas croquetas de una vez.

Lo mejor de todo es que puedes congelarlas, tanto antes de freírlas como después. Para ello ve colocándolas en una bandeja en el congelador (si es después de fritas, espera a que estén totalmente frías), separadas unas de otras, y cuando haya transcurrido alrededor de 1 hora y estén bien duras ya puedes ponerlas todas juntas en una bolsa o recipiente y guardarlas durante meses.
Si las has congelado sin freír después se recomienda descongelarlas durante unas horas y después freírlas, o si quieres puedes freírlas directamente congeladas, pero deberás estar pendiente de que no te queden frías en su interior. Y si las has congelado ya fritas, la mejor forma de revivirlas es calentarlas en el microondas a la mínima potencia e ir comprobando cada minuto si ya están calientes.

2 Comentarios
  1. Silvia dice
    Muy buena opcion. Mañana las hago. Gracias
  2. Elba Collette dice
    Gracias!Ya las haremos!A mi me encanta el pollo!👍

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