#IdearioCrisis actual de Venezuela no se compara con el “caracazo”

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La estrategia de Washington en el caso de Venezuela ha consistido desde hace varios años en generar un plan de ataque envolvente, multidimensional y de largo aliento, para derrotar la voluntad del gobierno venezolano sin necesidad de intervenir militarmente.

La multiplicidad de tácticas: sanciones económicas, promoción de acciones terroristas, operaciones psicológicas, han funcionado como una perfecta “niebla” al estilo ‘clausewitziano’, agotando al aparato de Estado en resolver los dilemas tácticos (abastecimiento de comida, medicinas, mantenimiento de las redes de servicios públicos) y haciendo que el horizonte aparezca borroso y casi invisible.

Por ahora, vamos a volcar nuestra atención en algunos elementos que pueden ser importantes evaluar para que nada nos sorprenda, en una región vital para el país que abarca más de 2.0000 kilómetros: la frontera sur.

Entre el 18 y 30 de noviembre se realizará en Brasil la octava edición del Ejercicio Crucero del Sur (CRUZEX), en el que participarán al menos 14 países con unas 120 aeronaves aproximadamente. El CRUZEX es uno de los ejercicios de mayor dimensión organizados por el ejército brasileño y tiene como una de sus misiones desarrollar “varios escenarios de Guerra No Convencional con el enfrentamiento a fuerzas insurgentes y paramilitares, en el contexto de una misión de las Naciones Unidas”.

Recientemente la policía de Guyana reportó que un oficial de dicho organismo fue herido por supuestos miembros de una banda conocida como el “Sindicato” que opera en la frontera entre Venezuela y la zona en reclamación con Guyana. Según reportan los organismos de seguridad guayaneses, aún “no se ha arrestado a nadie, ya que el autor de los disparos estaba del lado venezolano de la frontera cuando abrió fuego”. A inicios de este año, el presidente guyanés David Granger habría pedido que se aumentara la presencia militar en la frontera con Venezuela, debido a que el “Sindicato” aumentó sus acciones delictivas en la zona.

Ante la debacle de los partidos adversos a Nicolás Maduro, que incluye un descrédito dentro de su propia masa de votantes, producto de su desacertada decisión de lanzar al país a los umbrales de una guerra civil en el año 2017, ahora lo que se avizora es que la batuta organizativa y de protesta social sea tomada por los gremios sindicales y obreros que controlan, tal como sucedió en 2002.

Luego de una asamblea intergremial realizada en la Universidad Central de Venezuela en los primeros días de noviembre, se acordó que los sindicatos de trabajadores de Guayana estarían a la vanguardia de las protestas. Fernando Serrano, secretario de Trabajo y Reclamo de CVG Venalum (empresa estatal productora de aluminio), informó que se tiene previsto realizar una gran marcha el 27 de noviembre para “llevar de Guayana a Caracas, al menos 300 trabajadores” del sector minero de Venezuela. Puede ser una fecha a tener en cuenta, como inicio de una agenda de presión de cara a la toma de posesión de Nicolás Maduro en enero de 2019.

A principios de noviembre, paramilitares colombianos atacaron a un grupo de Guardias Nacionales en el estado Amazonas. Tres de los efectivos militares fallecieron y otros diez resultaron heridos. El presidente Maduro, a través del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó reforzar militarmente la frontera y luchar contra cualquier grupo armado que entrara al país. “En Venezuela no hay cabida para grupos armados al margen de la ley, de grupos paramilitares y rechazamos la incapacidad del gobierno colombiano de no poder controlar sus grupos, su violencia y su narcotráfico”, afirmó Padrino.

John Bolton, Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, informó a inicios de mes que Trump había ordenado imponer sanciones a la exportación de oro venezolano. Venezuela comenzaba a dar pasos importantes en el uso de este metal, no solo como respaldo de su moneda, sino como medio de pago a países aliados como es el caso de Turquía, adonde exportó este año 23,62 toneladas de oro, valoradas en 900 millones de dólares.

Si tal como lo reporta la OPEP, la producción de petróleo venezolano en octubre fue de “1,17 millones de barriles diarios” -lo que representa un 33% menos que en setiembre-, resulta coherente pensar que EEUU dirigirá su atención a provocar por todos los medios impedir que Venezuela logre comercializar su segundo rubro más importante.

Los indicios hacen pensar que se intentará agudizar el conflicto social en la frontera Sur de Venezuela. Provocar caos en una de las zonas que produce riqueza a la nación para agotar las posibilidades del país de transar sus recursos en el mercado internacional. Las sanciones de EEUU solo se usaron como incentivo para que las mafias que desvían el oro hacia Colombia, tomen mayores bríos y refuercen conexiones y aliados.

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