#LaEntrevistaCosse: «La obligación del Frente Amplio con la esperanza se llama unidad»

Carolina Cosse habló sobre su propuesta para la Intendencia, e indicó que pretende que la capital «sea la ciudad del siglo XXI que nos merecemos».

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La exministra de Industria, Carolina Cosse, explicó en República Radio su visión de Montevideo, y dio su impresión sobre la situación interna del Frente Amplio.

«Lo primero que todo es la unidad. Estoy segura de que el FA va a transitar de manera fraterna y unitaria cualquiera circunstancia importante», afirmó, y remató su opinión con esta frase: «La obligación del Frente Amplio con la esperanza se llama unidad».

Luego habló de Montevideo, y remarcó su deseo de ayudar a construir «una ciudad integrada e inteligente, poniendo la tecnología al servicio de la mejora de la calidad de vida de la gente». La candidata a la Intendencia destacó la necesidad de «democratizar la ciudad» y profundizar «la concepción de una Montevideo integrada, sin confrontaciones, una ciudad despolarizada, donde los desarrollos se complementen de un lugar a otro, donde vayamos hermanando barrios y emparejemos para arriba».

«Hay que acercarle a la gente lo mejor del siglo XXI»

La senadora electa contó que «ahora estamos hablando del rol cuidadoso que tiene que tener la ciudad del bienestar de su gente. «Entonces, cuando hay un desequilibrio causado por cualquier agente, ¿cuál es el rol de Montevideo para intervenir en ese desequilibrio a favor de los afectados? Para mí el rol es estar cerca, es que las cosas que están bien se acerquen más a la gente.

Por ejemplo, las policlínicas barriales. ¿Cómo las acerco más? Con presencia humana, es cierto, pero también es una excelente oportunidad de desplegar tecnología en ella, y aprovechar la instalación de la historia clínica electrónica realizada en ASSE para trasladarla a las policlínicas barriales.

Cuando vas a una policlínica, sería muy interesante que, además de tu historia clínica electrónica, estuviera, vinculada y con los resguardos del caso, la de tu familia. Porque si vas con algo que te pasa, sería bueno saber si hay antecedentes en tu familia.

Eso es acercar lo mejor del siglo XXI al lado de la gente. La gente tiene el mundo en el celular en segundos; quiero que tenga la ciudad o el departamento cerca. Acortar distancias territoriales, pero también sociales. Romper dicotomías, por ejemplo entre desarrollo urbano y medio ambiente. En este momento hay una gran sensibilidad para eso».

Además, indicó que «a partir de todo eso se despliegan una cantidad de líneas de acción de gestión, de gestión de limpieza. Montevideo debe ser la más iluminada del mundo; ya es la más veloz, porque está cruzada por la fibra óptica al derecho y al revés. Vamos a usar eso para transformar Montevideo en una ciudad inteligente.

Si esta ciudad no estuviera cruzada por la fibra óptica, no podríamos tener las cámaras de seguridad que instaló el ministerio del Interior, que requieren un consumo de ancho de banda impresionante. Entonces, vamos a usar eso para una ciudad inteligente cercana a la gente, al lado de la gente».

¿Qué tan cerca estamos de concretar esos planes? Puede dar la impresión de que se está hablando de una ciudad futurista, casi de ciencia ficción.

«No es ciencia ficción, porque si agarrás el celular notás que una gran cantidad de hábitos urbanos te cambiaron por las telecomunicaciones. Por ejemplo, ya no tenés que ir una hora a la parada del ómnibus, porque sabés a qué hora va a pasar el bus. Y ese cambio se produjo en cinco años, que es nada en términos históricos.

La forma de comprar comida, de transportarse, también han cambiado muchísimo, y lo van a seguir haciendo.

Pero no alcanza con tecnología. Debe tener un rumbo eso, saber a dónde queremos ir. Hay que discutirlo, elaborarlo, entenderlo y estar de acuerdo todos los montevideanos, para llegar a un departamento integrado, donde trabajemos lo que hasta ahora se han sentido como confrontaciones.

Por ejemplo, hay un límite marcado por Bulevar Artigas y Avenida Italia, donde hay una calidad urbana hacia el sur y, sacando al Prado, hay otra calidad urbana hacia el norte. Con lo que se ha avanzado con las intendencias del FA, estamos en condiciones de plantearnos como meta democratizar la calidad urbana.

Eso significa que si yo te pongo en una calle de cualquier barrio que esté al norte de Avenida Italia o de Bulevar, o te pongo en Pocitos, a vos te cueste darte cuenta en qué barrio estás. Eso es una aspiración que forma parte de este concepto de ciudad integrada.

La administración actual de la Intendencia ha hecho un gran trabajo con las plazas de barrio. Eso me parece fundamental, porque el rol de los espacios públicos en esta transformación es relevante.

El paso siguiente es redefinir en nuestra cabeza qué son los espacios públicos. No son solo las plazas. Las personas salen de su casa, y para mí como intendenta, todo a partir de ahí es mi problema. Estás recorriendo espacio público: la vereda, la calle, las avenidas, el tiempo mientras te transportás, tu calidad de vida mientras esperás el bus. ¿Qué imagen queremos que nos devuelva el espejo en Montevideo?

Para lograr el objetivo de democratizar la ciudad no solo hay que hacer una campaña cuerpo a cuerpo: hay que hacer una gestión cuerpo a cuerpo. Eso tiene que ver con esta visión política de una Montevideo integrada.

Gobernar es un tema complejo, no es sentarse en una oficina y ponerse a escribir. Desde mi punto de vista es un acto compartido. Tiene que haber liderazgo y conducción, asumir responsabilidades, pero es un tema compartido, donde se comparten proyectos, se escucha, se toman las observaciones de la gente. Las cosas van introduciéndose en nuestra cultura de vida.

En la administración de Ehrlich, yo tuve el honor de participar en la Intendencia como Directora de Tecnología de la Información, y se implantó la STM. En ese momento fue dificultoso, porque era un cambio muy fuerte. Fue un proceso paso a paso, con los trabajadores, con las empresas de transporte y con la gente. Al principio había un par de miles de tarjetas distribuidas. Fue un camino arduo, y además tenía un desafío tecnológico de aquellos.

En aquel momento parecía ciencia ficción, y hoy no te llama la atención que la inmensa mayoría de la población use ese sistema. Se armó la infraestructura tecnológica para construir sobre eso.

¿Dónde más tenemos que procesar ese cambio cultural que implantó Tabaré con el tema del tabaco, que hizo que mucha gente ahora hasta salga de su casa para fumar, para que la ciudad despliegue su hermosura?

Hay que generar un cambio para que te dé vergüenza tirar un papel en la calle. Y eso no es solo gestión».

¿Cómo fue el proceso que terminó con su decisión de postularse?

«Mi proceso de toma de decisión empezó por la gente. La verdad que no he parado de militar por el FA, y la gente naturalmente, no solo en los ámbitos de militancia sino también en la calle, en la interacción del día a día, me preguntaba si iba a ser candidata, me lo pedía.

Yo nunca quiero creerme nada, porque lo peor que te puede pasar en la vida es creértela, y lo fui guardando como un dato. A lo largo de la campaña he tenido encuentros con 500 personas, así que sé de cuerpo a cuerpo en política, y seguiré aprendiendo.

Después, naturalmente se empezaron a acercar actores políticos, y me tomé mi tiempo. La departamental de Montevideo citó a todos los nombres que se manejaban en la prensa. A mí me llamaron la última semana de diciembre para tener una reunión, pero dije que quería evaluarlo bien y procesarlo un poco más. Tenía que tener elementos y estar seguro.

En ese proceso, el contacto con la gente continuó, y los contactos con los sectores políticos siguieron madurando, hasta que tomé una definición. Después que la tomé, me empezó a venir un entusiasmo muy grande, porque me puse a pensar en lo importante que es Montevideo. Empezamos a elaborar en lo que queremos transformarla».

¿Cree que es posible que el FA pierda la Intendencia de Montevideo?

«Yo tengo confianza en que el Frente va a ganar Montevideo, pero no es un optimismo superficial. Nuestro Frente Amplio no son las cúpulas, es el que consiguió 200.000 votos más en un mes. Por eso la campaña y la gestión debe ser mano a mano, discutiendo con honestidad.

Por eso creo que el Frente Amplio va a ganar. Por esa gente que hizo esa patriada en noviembre, a la que yo ahora le propongo otra patriada, para que Montevideo sea la ciudad del siglo XXI que nos merecemos».

¿Cómo ve actualmente a Montevideo?

«La veo necesitando una aspiración general. Necesita que todos abracemos qué ciudad queremos ser. Creo que ha avanzado mucho, pero yo quiero una ciudad integrada, quiero recorrer Montevideo y no darme cuenta en qué lugar estoy. Quiero que un turista pueda recorrerla al derecho y al revés y que a mí no me dé vergüenza».

El centro de la ciudad se apaga a cierta hora, y para los turistas es casi como estar en una ciudad fantasma. ¿Se piensa en algo al respecto?

«Hay un concepto que aplica a eso: nosotros tenemos enormes aliados intangibles que tenemos que revalorar, que son la cultura y el deporte. La cultura es un aliado fenomenal, porque hay una ebullición en la música, en los jóvenes, enorme. Y son anónimos. Creo que ahí hay una complementación ganar-ganar. Eso puede ser un paseo cultural, por ejemplo.

Las murgas, el candombe, el ballet. Son todas cosas de un enorme nivel que están a disposición. La cultura es un gran aliado.

En cuanto al deporte, las plazas de deportes avanzaron muchísimo, y debemos usarlas para construir convivencia.

Son aliados intangibles que son fundamentales para alcanzar esa meta de integración».

¿Cómo será su relación con Adeom?

Los choques entre las autoridades municipales y el sindicato de trabajadores han sido sumamente frecuentes durante los últimos años.

Al respecto, Cosse manifestó: «La primera cosa que aprendí a lo largo de los años de gestión política es que no hay que generalizar. El diálogo es importante, si es serio, profundo y transparente, con argumentos, datos y propuestas. Para que deje de ser un tironeo para ver quién gana, porque los únicos que tienen que ganar son los montevideanos.

Tuve mucho contacto con Adeom durante mi pasaje por la Intendencia, y tengo incorporado el diálogo con los sindicatos a lo largo de mi carrera. Pero el centro de mis desvelos no es Adeom, es Montevideo».

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