#OpiniónContra la reforma constitucional

No retrocedamos a la barbarie habilitando allanamientos nocturnos en los que participen militares.

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Es por demás claro que el Estado tiene el deber de protegernos a todos frente al delito, sancionar a sus autores y mantener el orden público.

Ahora bien, en la lucha contra el delito, el Estado debe actuar con pleno respeto de los derechos humanos de todas las personas sometidas a su jurisdicción. Siempre. Este es un principio esencial de política criminal para un Estado de Derecho.

Frente a los problemas de seguridad no se puede «cobrar al grito», ni actuar irracionalmente.

La reforma constitucional que se plebiscitará el próximo domingo con las elecciones nacionales propone, además de llamar a los militares para la seguridad interna y de imponer pena de cadena perpetua como castigo rígido y uniforme para algunos delitos, temas que ya he abordado en notas anteriores, habilitar los allanamientos nocturnos en el hogar.

No podemos admitir, como solución a los problemas de seguridad, propuestas de un «disciplinamiento colectivo» por las cuales nosotros mismos nos autolimitemos en nuestras libertades y derechos, abramos las puertas a la irrupción de los militares y aceptemos además los allanamientos nocturnos. De esto se trata la reforma constitucional de Larrañaga que se va a votar el domingo. La respuesta debe ser no; no poner la papeleta de la reforma constitucional junto con el voto.

Una sociedad democrática debe protegerse a sí misma del suicidio.

Ningún ciudadano debería acompañar propuestas de soluciones a los problemas de seguridad que pasen por una limitación de sus libertades, que pasen por permitir los allanamientos nocturnos, que pasen por volver a llamar a los militares, como en décadas pasadas.

El art. 11 de la Constitución, hoy vigente, establece:

El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, sólo de orden expresa de juez competente, por escrito y en los casos determinados por la ley.

En caso de que la reforma propuesta alcance los votos necesarios, el hogar dejará de ser, de noche, «un sagrado inviolable».

Al igual que en otros aspectos, la reforma de Larrañaga pretende que, como sociedad, nos autolimitemos en nuestras libertades, derechos y garantías.

Permitir que la ley habilite los allanamientos nocturnos es una solución condenable, sobre todo porque los militares participarán en la represión del delito y, por ende, podrán realizar allanamientos nocturnos.

No podemos olvidar que las detenciones ilegítimas en la época de la dictadura se practicaban de noche, irrumpiendo en los hogares las fuerzas militares, policiales y paramilitares.

En aras de una mayor seguridad se nos pide que votemos la reforma para habilitar allanamientos nocturnos. No. El ciudadano tiene que tener presente que no se trata de que los allanamientos nocturnos vayan a ser realizados solo en determinados lugares, sino que de aprobarse la reforma constitucional se podrá dictar una ley por la cual las fuerzas militares y policiales podrán ingresar de noche en cualquier hogar del país.

Además, los allanamientos nocturnos no son efectivos para el combate de la delincuencia y, para algunos casos especiales, ya están permitidos por la ley conforme a la Constitución, con el consentimiento del jefe o jefa del hogar. Es el supuesto de denuncias policiales por violencia doméstica. En estas situaciones la ley establece que la denuncia policial implica que quien la realiza está dando el consentimiento expreso para permitir el allanamiento y el registro de morada.

Conocida la propuesta de permitir los allanamientos nocturnos, los propios jueces penales fueron consultados y ninguno la consideró viable ni efectiva. La experiencia en el combate del delito indica que los allanamientos nocturnos no son adecuados para las necesidades operativas de quienes tienen a cargo la persecución del crimen.

El combate a la delincuencia y a la impunidad no pasa por allanamientos nocturnos, ni por militares en la calle, sino por un sistema de investigación policial profesional y un sistema judicial penal efectivo, ambos con recursos suficientes.

La represión violenta, los allanamientos nocturnos, el llamar a los militares para las cuestiones de seguridad interna va a generar más inseguridad en la población y quedaremos todos atrapados en una dinámica diabólica que dejará abierta la puerta para el retorno de la barbarie.

No podemos permitirlo y, por lo tanto, nadie debería acompañar la reforma constitucional propuesta por Larrañaga.

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3 Comentarios
  1. Tito Livio dice
    Tiene toda la razón, es la hora en que los narcos están «trabajando» no hay que molestarlos. Después de todo es un negocio como ……. En fin…….lo dejó por aquí.
    1. SIN.CERO dice
      tito Tenés el balero lleno de bosta rosada. Eunuco.
  2. SIN.CERO dice
    Sus palabras valen un Potosí. Es mi opinión personal, porque se apartó del pcu, pero principalmente, porque tuvo en sus manos el llevar los juicios de los civiles violadores de los DDHH. Al padre de “ pedro, EL ROSADO HDP, QUE SE OFRECIO A HACER M I E R D A A V AZQUEZ, hijo de juan maría bordaberry arocena, procesado nº 271.298 por Atentado a la Constitución y 10 homicidios especialmente agravados, entre ellos los de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo y Whitelaw. ETC. Y al canciller blanco, cómplice del arresto y desaparición de la maestra Elena Quinteros. Etc.

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