Con el placer del reencuentro y de estar juntos, las voces de oro de la música tropical suben al Sodre

Marihel Barboza, Miguel Ángel Muniz, Miguel Villalba y Raúl Testa cantarán, entre otros, «Azuquita pal café», «Collé Collé», «Torero», «Madre», «En un cuarto de hotel», «Enamorada», este domingo 21 de julio.

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Por única vez, y luego de 28 años, las Voces de Oro y Platino, colectivo integrado por Marihel, Barboza, Miguel Ángel Muniz, Miguel Villalba y Raúl Testa se presentarán el 21 de julio próximo, desde hora 20.30 en el Auditorio Nacional del Sodre.

Estas voces referentes se reúnen y celebran el reencuentro, catalogado como uno de los mayores acontecimientos de la música tropical nacional.

Interpretarán los grandes hits que sus voces consagraron, como «Azuquita pal café», «Collé Collé», «Torero», «Madre», «Cuba y Puerto Rico», «En un cuarto de hotel», «Niégalo», «Enamorada», entre otros.

Estarán acompañados de una orquesta integrada por más de 10 músicos en escena, bajo la dirección del maestro Oscar Gómez y locución de Nelson Rabazza, además de invitados sorpresa.

Las entradas están en venta por Tickantel, locales Abitab, Redpagos y en Boleterías del Auditorio.

LA REPÚBLICA estuvo en uno de los ensayos previos al show del próximo domingo 21 y charló con Marihel (MA), Miguel Villalba (MV), Miguel Ángel Muniz (MM), Raúl Testa (RT) y con Nelson Rabazza (NR).

¿Cómo se fueron vinculando, desde chicos, con el arte y más específicamente con la música?

MA – En mi caso la música llegó primero a mi vida. A los 6 años empecé a cantar y sentí una atracción especial por la música. En mi casa se escuchaba mucho. Los domingos se juntaba la tanada, había guitarreada y se cantaba. Lo fui absorbiendo de chica, y uno se va haciendo, hasta que pedí mi primer guitarra a Reyes y desde ahí no paré más.

RT – Similar a Marihel. A los 8 años empecé cantando folclore. Desde chica ya estaba adentro. En mi época se estudiaba guitarra o piano. El vínculo con la música arranco ahí.

MV – Parecido. Siempre empezamos de chico. En la escuela me eligieron para el coro. Ensayamos el himno para los actos y fines de curso. Pero lo que me acuerdo que aprendí mucho fue en el Coro Curpalen. Se actuaba en la fonoplatea de radio Carve, en la calle Salto. Eso era los domingos de mañana. Cantábamos temas del momento y de diferentes países. Íbamos de pantalón corto. Después mi padre me llevaba a las excusiones de funcionarios de Amdet, la compañía de ómnibus. Íbamos a Atlántida a pasar el día, y viajaba en las plataformas que había arriba de los motores. Ahí dormía y cuando me llamaban, cantaba. Era muy chico.

NR – En mi caso, que no soy músico, sino comunicador, igual se escuchaba mucha música en casa. Tango, mi vieja era fanática. De grande me gustó más el rock, como Queen, Pink Floyd. Antiguamente las orquestas tenían un presentador, y ese fue el rol que me gustó. Ahora no existe. También trabajé mucho en radios que pasaban música tropical. Con 21 años empecé en una orquesta. Y me mantuve mucho años con eso.

MM – También desde chico con la música, y después toqué en varias orquestas.

MA – Eso sí, siempre estudiando. Mis viejos me llevaban a las peñas. Todos -creo- tenemos nuestra primera guitarra en lo mejor de los recuerdos.

La formación era fundamental, no se concebía ser artistas sin estar capacitados, lo que quiere decir tocar un instrumento, por ejemplo…

Todos – Claro. Sí, sí.

MV – Igual hacíamos de todo. Por darle una mano a mi cuñado, en épocas que éramos novios con mi esposa, íbamos a los boliches, él con la guitarra a cuestas, ya que tocaba muy bien, actuábamos y pasábamos el platito, y todo lo recaudado era para él. Íbamos a peñas. Teníamos la misma edad. Cantaba tangos, folclore, y después integré varios grupos, pero ese fue mi arranque.

¿Siempre tuvieron claro que iban a ser artistas, o también estudiaron alguna carrera u oficio?

MA – Estudié Medicina, pero me pudo más la música. Se me dieron ciertas oportunidad, y me encaminé para ese lado.

MV – A los 13 años salía a trabajar. Tocaron timbre en casa a las 7 de la noche y el encargado del taller mecánico le dijo a mi viejo, «mandame al botija mañana», y yo no entendía nada. Y ahí a ensuciarse las manos. Colaboraba en casa con ese trabajo y me hacía tiempos para seguir con la música.

RT – Eran tiempos de oficios. Estudié en la UTU carpintería y con eso sigo hasta hoy en día a la par de la música.

¿Cuándo hicieron el clic de que querían dedicarse al arte profesionalmente, más allá de que sabían que tenían que hacer otras cosas para sobrevivir?

RT – Era al revés, tratar de no dejar de hacer música. Hacer el oficio a la par y hacerse el tiempo para la música.

MA – Vivimos de las 8 horas, no de la música. Es un complemento divino que nos gusta a todos. Lo importante era obedecer las 8 hora y después hacer la música.

¿En algún momento alguno sólo vivió de la música?

Todos -No, nunca.

NR – Hay muy pocas excepciones que pueden solo vivir de la música. Más allá de haber estado en orquestas grandes, profesionales, viven de otros trabajos.

MV – Siempre lo usé como complemento. Ni con el carnaval me dio nunca para vivir solo de eso. Lo que siempre digo con orgullo es que el día que me jubilé de mi actividad privada, el BPS me mandó una carta en la que me felicitaban por haber aportado en forma ininterrumpida por 47 años, 10 meses y 21 días. Y además para poder ir al cine con mi novia, hoy mi señora, trabajaba los domingos de mañana repartiendo pastas. Llegué a hacer mi trabajo, carnaval y la orquesta.

¿Pero les hubiera gustado vivir sólo de la música?

Todos – ¿A quién no?

MA – Íbamos a tener un problema grande a esta edad, que no íbamos a poder jubilarnos. La ley al respecto no se cumple o muchos no saben cómo es bien, o nos ha faltado la constancia.

MV – A todos nos han dicho: «Estás en Uruguay. Si hubieras nacido en otro país hoy estarías cómodo».

MA – También me ha pasado que ibas a dejar un currículo y ponía cantante, y me preguntaban de qué trabajaba. Nunca se tomó como un trabajo. Acá hay ley que podés aportar un mínimo para jubilarte, y tener Fonasa, pero cuando sos joven te dejás estar.

¿En qué se consideran que son mejores personas por haber hecho arte y no sólo otras tarea, consideran que eso los ha ayudados?

MA – El artista es sensibilidad pura. Todos la tenemos, pero nosotros la potenciamos. Cuando cantamos es una sensación de plenitud.

NR – Más allá que es verdad que acá no es redituable la música, sino que debemos hacer otras cosas para vivir, nos enriquece el alma, el corazón. Cantar junto con 20.000 personas. La gente piensa que nos sobra la plata, pero también tenemos problemas para pagar las cuentas a fin de mes. Todos lo hacemos por vocación y porque nos encanta.

MV – No me conozco mejor o peor por cantar. Sí fui creciendo. Somos los mismos arriba o abajo del escenario. La noche tiene cosas que podés aceptar o no.

NR – Todos tenemos la suerte de tener una familia. Y eso no lo perciben las nuevas generaciones. Igual eso creo que es un tema de lo que sucede hoy.

MV – La familia es fundamental sostén para que podamos hacer nuestras carreras.

RT – Hoy en día hay más malos caminos para tomar, que antes no había tanto.

Cómo ven la música tropical que se hace hoy en comparación con lo que hacían cuando arrancaron, y la pregunta no pasa por si es mejor o peor…

MA – Rítmicamente era más rica antes, por la variedad. Hoy se hace mucha plena, que está divino, es más comercial. Hay gente que la hace muy bien, pero estaría bueno que se nutran de otros ritmos. No hay muchos grupos que hagan boleros, o plena danza, o bomba. No hablo de la parte musical. Lo que sí digo es que eran más ricos en ritmos. Había una variación importante.

MM – A mí no me gusta la mayoría de las cosas que se hacen hoy. Yo también fui joven, y si a la juventud le gusta eso, todo bien. A mí me gusta la música tropical de antes. Se hacían cinco ritmos diferentes en ocho temas. Antes se hacían más boleros. Y la gente lo bailaba.

¿Con qué se van a encontrar los que vayan el domingo 21 de julio al Sodre?

MA – El domingo 21, 20.30 horas en el Sodre será el reencuentro de estas Voces de Oro y Platino, que después de 28 años de no estar juntos en el escenario nos volvemos a encontrar en esta hermosa sala, que es de las más importantes de la ciudad y del país. Es un placer compartir el escenario con excelente figuras y mejores amigos aún. Hacía muchísimo que no estábamos juntos y estamos disfrutando el proceso.

Vamos a tocar más de 20 temas, va a haber un homenaje a un compañero querido que ya no está con nosotros, -Daniel Henríquez- pero va a estar su familia, y lo vamos a hacer con mucha alegría como él.

Además habrá otras sorpresas, más de 10 músicos en escena, con iluminación, cuerpo de baile de la revista Tabú, los mejores técnicos, la mejor escenografía. Todo lo que la sala se merece, nosotros y la gente también.

De verdad es un placer, y por otro lado una pena, porque es un único espectáculo. Eso lo dijimos desde el principio, pero después que lo vimos armado, estaría bueno hacerla más veces.

¿Cómo es la sensación de cantar en ese lugar tan emblemático?

MV – Va a ser disfrutable desde todo punto de vista, y va a ser emocionante. He cantado en varios de estos lugares, y no tenía que ponerme nervioso, pero me puse. Igual no lo pongo por debajo de cantar en el Teatro de Verano.

MA – Tiene algo especial, una magia. Yo he cantado en el Teatro de Verano y en la Semana de la Cerveza, cuando hubo 40.000 personas porque cantaba Ráfaga en su momento de esplendor.

MM – Yo voy a debutar en el Sodre, nunca canté ahí. He cantado en lugares emblemáticos de América Latina, pero ahí no.

¿Y se podrá bailar?

Todos – ¿Y cómo parás a la gente? He ido a espectáculos ahí y la gente se para y baila, si quiere.

El disco nuevo con los «clásicos» se podrá comprar en el Sodre

Ante la consulta de si va a estar pronto el disco para el domingo, Muniz contó que «sí, lo grabamos en los estudios Sondor y sale a la venta el mismo día del show, y estará para los que deseen comprarlo en el Sodre» y Rabazza agregó que «el disco tiene los clásicos que cada uno ha hecho a lo largo de su carrera. Están «Azuquita pal café», «Collé Collé», «Torero», «Madre», «Cuba y Puerto Rico», «En un cuarto de hotel», «Niégalo», «Enamorada», entre otros. Todos se van a tocar en el espectáculo, junto con otros, pero serán los que nos quieren ver cantar, con arreglos más modernas, porque son temas de 28 años».

«Tratamos de mantener los temas originales», remarcó Marihel.

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