HOGAR Y SALUDCómo eliminar los desperdicios de la cocina y porqué es tan importante

Aunque propiamente no se trate de una cuestión de seguridad alimentaria, la acumulación de residuos procedentes de los alimentos sí que constituye un grave problema ambiental y puede llegar a serlo también de carácter sanitario

En la cocina generamos, en promedio, 1 kilogramo de residuos por día. En su mayor parte se trata de los envases y embalajes que ofrecen cobertura y protección a los alimentos, pero también se acumula una nada despreciable cantidad de materia orgánica, casi la mitad, procedente de restos de comida elaborada o bien del proceso de preparación de nuestros platos diarios.

Aunque propiamente no se trate de una cuestión de seguridad alimentaria, la acumulación de residuos procedentes de los alimentos sí que constituye un grave problema ambiental y puede llegar a serlo también de carácter sanitario: es en el tarro de la basura donde muchos microorganismos, insectos, encuentran el caldo de cultivo ideal para crecer y proliferar. Y, de paso, para transmitir enfermedades que podrían evitarse minimizando la generación de residuos. El grave problema ambiental que generan, por otra parte, puede limitarse favoreciendo la aplicación de la «ley de las tres R»: reducir, reutilizar y reciclar.

Separar los residuos

Una fórmula simple para cumplir con la citada ley consiste en disponer de cubos de basura con distintos compartimentos o bien cubos diferentes para almacenar cada uno de los residuos generados. Los esenciales son los que siguen:

Vidrio: Los envases de bebidas o líquidos fabricados en vidrio deben ser depositados en el contenedor sin el tapón de plástico, corcho o metálico. Lo aconsejable es recuperar la antigua costumbre de adquirir envases de vidrio retornables. No hay que olvidar que el reciclaje es caro y que el vidrio permite la utilización del mismo envase hasta 50 veces.

Papel y cartón: La lista de productos que se empaquetan con papel o cartón es interminable. Esto provoca una demanda creciente de pasta de celulosa que, aún reciclando gran parte de la producción, obliga a realizar talas masivas de árboles. El reciclaje, es un mal menor imprescindible.

Envases de plástico y tetrabriks: Los pequeños envases de plástico, los tetrabriks y las latas metálicas suponen el 14 % del peso de la bolsa de basura. La producción y destrucción de este tipo de envases tiene un alto coste medioambiental que sólo se puede controlar con el reciclaje.

Residuos orgánicos: Son los restos de alimentos, papel de cocina sucio, etc. Algo tan simple como ajustar la compra de alimentos a nuestro consumo disminuirá considerablemente el volumen de residuos orgánicos que generamos.

 

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