#OpiniónClases de transición

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La transición parece que genera alguna preocupación en filas opositoras, particularmente nacionalistas.

Los traspasos de un gobierno a otro han sido en todos los países motivos de dificultades y de grandes conflictos por diversos motivos, desde falta de información, información tendenciosa hasta desapariciones de actas, archivos y registros de todas las actuaciones anteriores de la gestión relevada.

Como una especie de despecho por haber perdido las elecciones o porque simplemente asume un nuevo jerarca en una nueva dependencia; estas prácticas han sido comunes y moneda corriente en la política uruguaya y particularmente en toda América Latina.

Ya ni siquiera hablamos de traspasos de gobiernos de un Partido a otro, sino que los problemas se suscitan aún cuando se trata del mismo Partido.

El precandidato del Partido Nacional Lacalle Pou sale a rasgarse las vestiduras con este tema solicitando auditorías y controles especiales para ver «la realidad o la foto del país». No advertimos credenciales especiales ni atributos extraordinarios que ameriten encontrar en el candidato nacionalista autoproclamarse paladín de la justicia en esta temática.

Mario Bergara -precandidato a la Presidencia de la República por el Frente Amplio- le dijo: «Retruco y vale 4» a la propuesta de Lacalle Pou. No solo manifiesta estar totalmente de acuerdo con ella sino que la hace extensiva a las Intendencias de todo el país, la mayoría de ellas de extracción nacionalista.

Por ejemplo, estaría muy bueno tener un informe y una auditoría con dictamen independiente sobre las contrataciones del intendente de Cerro Largo Sergio Botana -que según el mismo manifestó- incorporó 202 correligionarios que habían sido «injustamente» despedidos en la administración anterior de su propio partido.

Estaría genial recibir otro informe de algún auditor sobre la gestión de Bascou y todo el episodio de la venta de combustible de estaciones de servicio de su propiedad o de las que estaba vinculado (con el detalle que se olvidó declarar alguna de ellas) a la Intendencia que dirige. La Comisión de Ética del Partido Nacional ya emitió opinión y ya sabemos lo que opina; quizás dicho informe pudiera ser aportado como insumo para luego poder contrastarlo con las conclusiones de un dictamen independiente.

Espectacular sería un control y dictamen de auditoría sobre aspectos de la gestión del intendente de Artigas Pablo Caram para saber qué pasa cuando uno contrata familiares directos en números llamativos y la normativa existente sobre nepotismo en el Estado.

Me resultaría de mucho interés otra auditoría exhaustiva en la Intendencia de Lavalleja para saber si es justificable y de acuerdo a la normativa pretender aumentar en un 57% el sueldo de sus directores cuando uno de ellos es el esposo de la jerarca. Los bienes gananciales indican que el aumento es para sí mismo, aunque huelga reconocer que esta medida quedó trunca por la intervención de los ediles de varios partidos en el departamento. En este caso sería simple curiosidad.

Pero no basta con andar solicitando auditorías ajenas. Uno siempre tiene que empezar por casa y para ello lo mejor es recurrir a la memoria, a saber cómo se han comportado los gobiernos frenteamplistas en este tema.

Tabaré Vázquez entregó su primer gobierno dando cátedra de cómo debe realizarse una transición.

Primero lo hizo, lo anunció, antes de conocer el resultado electoral. Hubiese sido Pepe Mujica -quien resultó presidente- o hubiese sido Lacalle padre -que fue el contrincante perdedor- el comportamiento hubiese sido exactamente el mismo.

Encomendó a fines del año 2009 y principios del año 2010 a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto un informe sistematizado preparando la entrega de gobierno con detalle muy minucioso Ministerio por Ministerio y programa por programa.

Se realizó una transición muy generosa y transparente con toda la información presentada de manera seria. O Lacalle Pou perdió la memoria o era muy chico en esa época o capaz que no le trasmitieron lo que fue todo este proceso.

Cada ministro entrante tenía una guía, una hoja de ruta para poder dialogar y tener la información de primera mano no solo de las cosas que se habían hecho sino también de todos los programas que estaban pendientes, las licitaciones, las obras que estaban ejecutándose. El país no empieza ni termina en ningún gobierno.

Se informaban en detalle los conflictos, los recursos humanos y financieros, los sistemas de información y los procesos de mejora que estaban en curso, ya que muchas dependencias tenían incorporado nuevos software y tableros de control.

Se planteó ya en ese momento la necesidad de «institucionalizar» la entrega de un gobierno a otro. Una experiencia y un trabajo que resultó inédito en la historia política uruguaya y que fue motivo de análisis a nivel comparado en otros países del mundo.

Si hay algo que Lacalle Pou puede estar seguro es que el actual Presidente de la República va a entregar a quien sea el próximo mandatario una información veraz, sistematizada y exhaustiva. Sea él, sea otro de la oposición o sea el candidato oficialista.

De eso puede quedarse tranquilo y que no le quepa la menor duda. Simplemente porque ya se ha hecho antes.

Bergara llamó a institucionalizar los procesos de salida y entrega de un gobierno a otro a nivel nacional y a nivel departamental. Esto significa que el proceso no sea de cualquier forma o al parecer del jerarca de turno, sino que exista un procedimiento claro, veraz y transparente con oficinas responsables brindando esa información en tiempos oportunos.

Corresponde al conjunto del sistema político tomar el guante de la propuesta.

Y en particular a aquellos que demuestran tanta preocupación sobre estos asuntos. Tienen toda la oportunidad al alcance de su mano.

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1 comentario
  1. Bersuit Vergarabat dice
    PURAS FALACIAS, PORQUE SE ANUNCIA QUE ES UNA OPINION CON FIRMA, PERO LA MISMA BRILLA POR SU AUSENCIA.

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