#OpiniónCiento treinta y dos casas en diez días

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Fue noticia en estos días la entrega masiva de viviendas que realizó el Plan Juntos en varios departamentos del país.

La meta de 130 casas entre el 12 y el 22 de diciembre, fue superada.

Hoy el Plan Juntos funciona en la órbita del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y es parte de la batería de soluciones que se especifica para las familias más pobres de Uruguay.

A pesar de los esfuerzos y resultados de los últimos 15 años, con los gobiernos del FA, aún nos quedan situaciones de pobreza que debemos atender inexorablemente. Debería ser un acuerdo tácito de todo el sistema político. Porque es inadmisible que en Uruguay existan situaciones de pobreza.

Para ello son necesarias, claramente, políticas públicas que logren atender este problema, pero es importante también el esfuerzo de la sociedad por asumir que es -no solo posible sino necesario- lograr un país donde se erradique la pobreza. Eso haría que seamos una sociedad más digna, más feliz, más plena.

Lo anterior, siempre que comprendamos el fenómeno más allá de la literatura, y asociado a que salir de la pobreza implica mucho más que superar ciertos ingresos. Que debemos pretender más que consumidores nuevos de un mercado que siempre quiere más, ciudadanos que se involucren en el desarrollo de la vida pública.

Estas 132 familias que ingresaron a sus casas en los últimos días de diciembre, además de contar hoy con una vivienda, en la que colocaron miles de horas de trabajo, son acompañadas para su re-vinculación educativa, su inserción laboral, etc.

En el trabajo constante, permanente y de extrema cercanía que desarrolla el Plan Juntos con las familias a través de los equipos técnicos, se refleja las ganas que tienen estas familias de poder estudiar, realizar cursos, capacitarse, trabajar, ser parte de un barrio y de una ciudad que muchas veces los mira de reojo.

Y es, ante estas ganas que se generan las oportunidades, asumiendo que se precisa estar, tender la mano, empujar para que la oportunidad se transforme en esperanza y no en frustración que vuelve la culpa hacia los mismos excluidos de hace cientos de años.

El error mayor es pensar que solo se trata de oportunidades, sin pensar en que estas se hagan realidad a través del empuje cotidiano. El error está también en quedarse en la disputa primaria de si hay o no hay que pedir contrapartidas. Como si esta discusión nos alumbrara en algo a la situación, siendo que en general se desconoce qué es lo que quieren, cuáles son las ganas, los impulsos, los proyectos… porque se dedicó mucho tiempo a responder estas preguntas desde los escritorios, pensando que el tener o no tener es lo mismo que lo que se precisa o no se precisa.

No es una apología al pobrismo, no se trata de eso. Más bien es la pretensión de que todas las políticas sociales deben tener un reflejo de integración y participación ciudadana. Escuchar, asumir las fallas, más que fragmentar y disputar las fotos, asumir que el desvelo es terminar con la pobreza en Uruguay.

El Plan Juntos viene trabajando en ese sentido, apostando a impulsar las ganas y la energía que tienen las familias por salir adelante por sí mismas. La casa empuja a terminar los estudios, a que los gurises tengan un espacio para hacer los deberes y estudiar en la casa. La casa empuja a buscar un trabajo, a buscar, buscar y buscar la forma en que la dignidad se exprese.

En definitiva, estas políticas se tratan de justicia y no de caridad. Y la casa, cualquier casa de cualquier clase social, se hace digna cuando quienes la habitan construyen esa dignidad.

Previo a esta entrega masiva de casas del Plan Juntos, se realizó el 2º Encuentro Nacional de Vecino/as del Plan Juntos, donde participaron más de 1.500 personas discutiendo y analizando temas tan vastos y diversos como la pobreza, género y el derecho a la ciudad. Porque antes que todo, debemos estar convencidos que todo/as podemos opinar de todos los temas y más aún, es necesario que todo/as opinemos de todo. Para que no queden nichos clausurados a las opiniones, porque en definitiva, como se ha venido demostrando las salidas son siempre colectivas y lo importante no es llegar primeros ni solos, sino con todos y a tiempo.

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1 comentario
  1. Germán dice
    Muy bueno!

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