Celeste Villagrán: «Sigo caminando por este hermoso camino que es el teatro»

La multifacética artista uruguaya sigue creando a pesar de que vivimos tiempos de pandemia.

Actriz, directora, dramaturga, artista de larga trayectoria en nuestro medio. Egresada de la EMAD en 1987, integró diferentes grupos teatrales entre el que podemos destacar La Compañía Italia Fausta, donde además de intervenir en obras mayores, actuó regularmente en obras para niños, niñas y adolescentes. A comienzos del 2000 viajó a París invitada por la Comunidad Europea.

Debido a la Pandemia y al cierre de las Salas teatrales debido a la emergencia sanitaria, muchos de sus proyectos quedaron paralizados. Pasado casi un año de la lucha de los artistas por volver a las salas y poder trabajar, fuimos al encuentro de Celeste para que nos contara cuáles son sus perspectivas en este 2021 que pinta complicado. Ella le pondrá fuerza para que esos proyectos puedan cristalizarse.

Su obra «Rata, basura que nadie quiere» fue nominada para el Premio Florencio en el 2019 en la Categoría Texto de Autor Nacional.

Habló con LA REPÚBLICA y aquí sus reflexiones ante nuestro requerimiento.

El año 2020 fue un año de grandes angustias e incertidumbres para el teatro Independiente, ¿cómo lo viviste?

El año 2020 fue un año de angustia, tristeza e incertidumbre. Cuando en el mes de marzo se declara la emergencia sanitaria debo admitir que entré en pánico, de no saber cómo encarar todo lo que estaba sucediendo con la pandemia y con todo lo que se podía venir. La noticia más triste, el cierre de los teatros. La información era toda muy confusa, no tenía muy claro que era lo que estaba pasando. Me paralicé, me quedé casi sin fuerzas. En una forma poética me veía, sentada en el sillón de mi casa con un globo rojo esperando no sé qué, pero esperando.

Así pasé casi un mes y medio. En todo ese tiempo pensaba que tenía que despertar de alguna manera, ya que soy una persona esencialmente peleadora y que pongo mucha fuerza en todo lo que hago. Por suerte reaccioné, me vino el maravilloso espíritu creativo, empecé a pensar que podía hacer por otros que realmente estaban en una situación muy complicada, me puse a cooperar en una olla popular, me puse a apoyar en la Comisión de emergencia de nuestro sindicato SUA (Sociedad Uruguaya de Actores).

Analicé la situación de todo el movimiento de teatro, cuantos compañeros estaban y siguen estando en situaciones realmente angustiantes. Traté de ayudar a quienes podía y de esta forma fui participando de una red solidaria. Nuestro movimiento es maravillosamente solidario. Además, cuento con una buena red de amigos y familia que «me aguantan el corazón».

Me vinculé con gente muy joven que ponen la vida para sacar adelante sus sueños como es el caso de «La emergente», que tenían programado un curso de dirección, con una increíble y excelente creadora de nuestro medio, María Dodera. Para poder participar para este curso debíamos presentar un proyecto. En ese momento estaba escribiendo una historia real sobre las familias de acogida en el Uruguay, que fue lo que presenté.

Esta participación de tres meses me dio fuerza para poder terminar mi proyecto. Así pude volver a encarar mi gran pasión que es el Teatro.

¿Qué proyectos no pudiste cristalizar?

Este año yo pensaba reestrenar, «Rata, basura que nadie quiere» que en el año 2019 habíamos realizado ocho funciones en «Las Bóvedas», tenía una propuesta para ensayar una obra que pienso la vamos a poder hacer en este 2021. Tenía la idea de presentar mi proyecto de familias de acogida en el segundo semestre del 2020, pero quedó para este año 2021.

Por otro lado, además de mi actividad teatral, yo trabajo en rescate de colecciones antiguas de tango. En al año 2019 habíamos comenzado un proyecto gestionado en conjunto entre el Museo y Centro de documentación de AGADU y la Academia Nacional de Tango, que consiste en el rescate de la colección de discos de Gardel del coleccionista Horacio Loriente. Esto quedó parado y quizás en este año se pueda terminar todo el proceso de limpieza y registro de este valiosísimo material.

Este año comenzó complicado con un verano donde no hubo estrenos y muchas salas recién en la quincena de febrero abrieron sus puertas. En esta vuelta a las tablas, ¿te sumás? Contanos si es así que vas a hacer en este 2021.

Realmente en este año nuestra realidad es muy complicada con un panorama incierto y tristes noticias. Contamos con Políticas Municipales, como es el caso de presentar proyectos para hacer intervenciones de 10 minutos en diferentes puntos de la ciudad. Para este llamado, junto a dos compañeros presentamos un proyecto y estamos a la espera de los fallos. Por otro lado, estoy ensayando una obra con la dirección de Daniel Plada «Las coristas» y un excelente grupo de compañeros, que si todo sale bien pensamos estrenar en el Teatro Stella D’Italia.

Tengo una propuesta para dirigir a un grupo de actores «La casa de cenizas» de Ricardo Prieto (Adaptación de Selene Dominguez), que en el mes de marzo comenzamos con los ensayos. Para el segundo semestre voy a presentar mi obra «No estoy loca» que es sobre las familias de acogida.

Todos estos proyectos los estamos llevando a cabo con mucho cuidado para cuidarnos entre todos y por el momento «todo a pulmón».

Supongo que podremos retomar nuestro proyecto de rescate de colecciones, veremos qué pasa este año.

Además de actriz y directora, te sumaste al desafío de dramaturga, ¿cómo viviste ese proceso?

Me he dedicado a realizar investigaciones, he leído mucho, para mi próximo proyecto, «No estoy loca» sobre la situación de las familias de acogida. Esta historia que escribí es una versión ficción de un hecho real y que aún está en un proceso de definición.

¿Tu visión del teatro Independiente Uruguayo al día de hoy y que pensás que se podría hacer para que no cierren salas teatrales?

¿Qué pienso que se debe hacer? Mayor participación del Estado, El estado debe estar presente. Nuestra realidad es muy compleja y con un panorama incierto. Se debe entender que nuestro movimiento Independiente es uno de los más importantes de América Latina. Tenemos una situación de fragilidad importante. En el año 2019 se reglamentó la Ley de Teatro Independiente con el apoyo de todos los partidos políticos y no se aprobó, un gran golpe para nuestro movimiento.

En el caso de la FUTI (Federación de Teatros Independientes) se redujo por presupuesto el 50%, esto hace muy difícil nuestra situación.

Frente a esto no se definen políticas públicas y no hay un Estado que responda.

Cuando comenzó la pandemia y se cerraron los teatros, se dieron algunos subsidios, pero yo me pregunto ¿no es necesario, cuando pasan estas cosas, definir políticas económicas que defiendan a los trabajadores entre ellos a lo de la cultura? Cuando digo trabajadores de la cultura, no solo me estoy refiriendo a los actores, directores, estoy hablando de escenógrafos, luminotécnicos, gestores culturales, maquinistas, boleteros, vestuaristas, técnicos, un número importante de trabajadores que hoy están en «pampa y la vía».

Es de una gran tristeza que hoy los grupos tengan que cerrar sus salas por no poder con los costos de las mismas, se hace necesaria la presencia del Estado. El teatro es una fascinante herramienta para ver, interpretar y soñar la realidad, no se puede sacar de un plumazo, es absolutamente necesario en nuestras vidas.

Una reflexión final sobre lo que significa el teatro en tu vida

El teatro es una parte muy importante de mi vida, mi amor. Voy hacer un cuento que si lo leen algunos de mis compañeros se van a morir de risa; durante mucho tiempo yo decía «voy a dejar el teatro», todo el mundo se reía, al día de hoy no he parado nunca desde que tengo 18 años. A veces cuando estreno alguna obra y aviso para que la vayan a ver, algunos me preguntan, pero ¿cómo no ibas a dejar el teatro? Realmente no puedo vivir sin él.

Vengo de una familia que siempre nos dieron valores para poder disfrutar y apreciar hechos creativos, hoy formamos un clan integrado por músicos, cantantes y actores.

Soy del interior desde muy chica siempre quise hacer teatro, comencé haciendo teatro para niños en el interior. Después me vine a Montevideo a estudiar y me junté con una gente maravillosa que hacía teatro barrial y de los que aprendí mucho, formé parte de un maravilloso grupo «La Gotera» dirigida por un maestro, Hugo Bardallo y del cual surgieron grandes actores y directores. Ingresé en la EMAD y además de trabajar me dediqué desde ahí hasta el día de hoy, hacer teatro.

Además de trabajar en varias obras de teatro independiente, participe durante 27 años en la «Compañía Teatral Italia Fausta» de la cual voy a ser siempre agradecida de todos mis compañeros, que me ayudaron a mantener mi gran amor «el teatro».

Y sigo caminando por este hermoso camino, que me hace feliz.

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